Opinión
Germán Sierra Sánchez
Ni a quién irle

El Sol de Puebla
15 de abril de 2008

Germán Sierra Sánchez

Sin que a estas alturas a nadie le importe el resultado oficial en la elección del nuevo dirigente nacional del PRD, dicho instituto político se encuentra demasiado ocupado en detener a costa de lo que sea, la discusión de la reforma energética en las dos cámaras del Congreso de la Unión.

Pero aún cuando la toma de las tribunas solo detiene momentáneamente el proceso legislativo, se ha producido ya un abierto rechazo social en contra de los diputados y senadores del Partido de la Revolución Democrática, que participan en esta intentona para impedir el nuevo marco legal que requiere el aprovechamiento de nuestro petróleo.

Más allá de las múltiples condenas que ya se han hecho, fundamentalmente en contra de los diputados y senadores perredistas, aún cuando también participan legisladores del PT y de Convergencia, considero pertinente abordar el papel que en todo esto, también ha jugado el partido gobernante.

Por principio de cuentas, hay que puntualizar que Andrés Manuel López Obrador, quien es realmente el único y verdadero instigador de la toma de tribunas, se encuentra nuevamente en el centro de la discusión pública del país.

Nos guste o no, pero en los hechos, no podemos negar que desde hace varias semanas le ha venido marcando la agenda al gobierno federal, es decir, ha logrado poner contra la pared, a su otrora adversario político en la elección presidencial.

Sin embargo, vale la pena preguntarse, ¿Cómo es que llegó a ese punto?

Si nos remontamos al inicio de este nuevo melodrama político, el llamado Presidente legítimo tiene entre sus características -y eso puede ser una debilidad que el PAN no ha sabido aprovechar- que siempre anuncia con mucha anticipación sus acciones y estrategias, mismas que además cumple.

La momentánea crisis política que actualmente se vive con motivo de la reforma energética que el Presidente Felipe Calderón pretende impulsar, desde los primeros días del presente año López Obrador avisó en el zócalo de la ciudad de México que se opondría.

A medida que fueron transcurriendo los días fue anunciando públicamente, prácticamente paso, la conformación de sus brigadas de resistencia civil y ya de manera más reciente, que hablaría con cada uno de los diputados y senadores leales a él, a fin de pedirles su apoyo para derrotar la iniciativa de ley oficial entorno a la reforma energética.

De manera tal, que lo que está ocurriendo en el Congreso de la Unión, aún cuando no nos guste, a nadie debe extrañar. López Obrador avisó que lo impediría y lo ha cumplido al pie de la letra.

Creo que ha llegado el momento, de preguntarse también, ¿Ha sido correcto el manejo político que el Presidente Calderón y sus operadores le han dado al caso AMLO después del 2 de julio del 2006 y hasta el día de hoy?

Sin ánimo de molestar a nadie, me parece que no y los resultados están a la vista de todos.

Creo que era de esperarse, que a lo largo de su mandato el auto nombrado "Presidente legítimo" iba a ser una permanente piedra en el zapato para el gobierno federal que encabeza Felipe Calderón y la única estrategia política que se ha implementado a la fecha, es simplemente ignorarlo.

En algún momento, se llegó a decir que Calderón tenía previsto rebasar a López Obrador por la izquierda? ¿Qué fue de ese compromiso? ¿Una ocurrencia? ¿Una frase efectista bien lograda? La verdad es que ya ni quien se acuerde.

Me cuesta tanto trabajo comprender porque a nadie en el gabinete legal o ampliado, se le ha ocurrido en estos 16 meses de gobierno, una estrategia para debilitar, desarticular o al menos enfrentar en buena lid a su adversario político.

De verdad que cualquier ciudadano sabe, que desde diciembre del 2006, uno de los mayores problemas del presidente Calderón, ha sido el no resuelto enfrentamiento con su antagonista en la pasada contienda presidencial, que al cabo del tiempo ha terminado por contaminarle permanentemente todo el ambiente político.

Por eso no termino de sorprenderme ante la notoria incapacidad de los actores políticos para generar fuera de las cámaras legislativas, espacios de discusión alternativos para debatir los asuntos públicos.

Desde una visión reduccionista, podemos simplemente echarle la culpa de todo a AMLO, pero eso no nos permite ver todo el panorama. El gobierno de Calderón también ha fallado estrepitosamente en explicar y defender, con argumentos que no sean frívolos o tremendistas, su propuesta.

En conclusión López Obrador ha hecho gala de su rencor y el gobierno de su inoperancia. Ni a quién irle..... Hasta el próximo lunes.



Como siempre, agradezco sus comentarios en gsierra.pri@hotmail.com

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