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Opinión
![]() Germán Sierra Sánchez
Reorientar la discusión
El Sol de Puebla
8 de abril de 2008
Germán Sierra Sánchez
De lo positivo que hay que rescatar de la discusión que desde hace meses se viene dando entorno al tema de la reforma energética, es que hemos podido conocer un sinnúmero de opiniones, respecto a la explotación, administración y aprovechamiento de uno de los más preciados recursos que tiene el subsuelo de México: el petróleo. Considero que de tanta información que nos llega diariamente a través de los periódicos y de los medios electrónicos, se ha generado una discusión interesante en todos los estratos sociales, que sin bien es cierto no por ello resuelve el problema, al menos coadyuva a que a un gran número de ciudadanos, tomemos mayor conciencia sobre la importancia que tiene el petróleo en el futuro de la nación. De ahí la necesidad que la opinión pública en su conjunto, exija a los órganos de gobierno, con los que se tiene contacto, para que lleguen pronto a una decisión seria, responsable y definitiva, sobre la nueva normativa para la explotación de nuestros recursos energéticos. Me llama mucho la atención que en los últimos días, el gobierno haya centrado el debate, sobre la conveniencia de extraer petróleo de aguas profundas y sus opositores a descalificar por todos los medios esta posibilidad. Resulta sumamente curioso este punto, si tomamos en cuenta que países desarrollados como Estados Unidos, llevan 17 años en trabajos de exploración en el golfo de México y aún no tienen una fecha estimable en la cual, puedan empezar a explotar comercialmente dichos yacimientos. Dicho de otro, la extracción de hidrocarburo en aguas profundas, requiere de alta tecnología de la cual México carece, al mismo tiempo que carece de recursos económicos para emprender este tipo de proyectos, que visto está, que en caso de prosperar, sus frutos se pueden cosechar en el largo plazo. De tal manera que aún cuando la oposición expresara su apoyo a este proyecto gubernamental, de todos modos la paraestatal Pemex carece de los recursos económicos y técnicos para la perforación de pozos en aguas profundas. Luego entonces, temo que empezamos a perdernos en discusiones bizantinas, que no llevan a ningún lado, por lo que es tiempo de reorientar y fijar con claridad los objetivos a los que queremos llegar en este tema. Desde hace meses, en que empezó a dibujarse la reforma energética, he escuchado toda clase de opiniones, desde visiones catastrofistas que vaticinan el caos total en cinco años ante el agotamiento definitivo de nuestras reservas petroleras. O en su caso, visiones triunfalistas, casi un paraíso en la tierra, si el Congreso de la Unión autoriza la privatización de la industria energética. De ahí que el verdadero dilema, radica en definir la conveniencia de privatizar o no a Petróleos Mexicanos. Porqué sí, o porqué no. Definir un esquema mixto etc. Durante el pasado sexenio y ahora durante el gobierno del Presidente Felipe Calderón, se le ha dado mucha voz, a los partidos políticos, a los grupos parlamentarios de las dos cámaras del Congreso de la Unión, a los ex candidatos presidenciales, en fin a una serie de personajes que pretenden influir en base a sus intereses y conveniencias de grupo y no precisamente en función de los intereses de la nación. Fue buena esa discusión, necesaria, pero ya cumplió con sus fines: hacer que el país tome conciencia de la importancia y seriedad del problema, pero creo que ya es tiempo de sacar la discusión sobre el petróleo, de la arena política y llevar la discusión al campo de la técnica y de la economía. Es decir, es tiempo de dar la voz a los expertos, para que le digan a los políticos qué es lo que se debe hacer y cómo se debe hacer. Determinar desde el punto de vista tecnológico y desde el punto de vista económico, qué es lo que más conviene al país y no a un partido político, aunque este sea el partido que hoy nos gobierna. La economía del país, debe manejarse por encima de los intereses partidistas. Si los expertos determinan que Pemex debe privatizarse, pues eso se tendrá que hacer, le guste o no al llamado Presidente legítimo y a sus seguidores. Si los expertos dicen que es suficiente incrementar la participación del capital privado, pero sin renunciar a la rectoría del Estado en materia energética, pues que entonces ese que sea el camino y todos a apoyar. Lo que es un hecho, es que algo se tiene que hacer, las cosas no pueden seguir como están hasta el día de hoy, con una paraestatal en crisis financiera, con escasa posibilidad de invertir en la exploración de nuevos yacimientos y cercada por una burocracia dorada y por un sindicato colmado de prebendas inusuales, que son motivo de frecuentes cuestionamientos. Lo que es un hecho, es que tarde o temprano comprobaremos que la riqueza petrolera de México no es renovable. Así que nos ponemos de acuerdo pronto, la aprovechamos debidamente o algún día, la perderemos irremediablemente... Como siempre agradezco sus comentarios en gsierra.pri@hotmail.com Columnas anteriores
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