Opinión
Germán Sierra Sánchez
Ruta de clases

El Sol de Puebla
31 de marzo de 2008

Germán Sierra Sánchez

La primera crisis, fue moral, y se inició en los primeros días de marzo del 2004, tras la difusión de una serie de comprometedores videos que cimbraron a la izquierda mexicana.

Como aún mucho se recuerda, en ellos se puso en duda la honestidad y ética no solo de colaboradores cercanos de Andrés Manuel López Obrador, entonces Jefe de Gobierno en el D.F., sino de personajes vinculados a Cuauthemoc Cárdenas, como Rosario Robles y Carlos Imaz.

Sin embargo, ni durante, ni después de los video escándalos, hubo algún acto público de contrición, explicación alguna y ni hablar de sanciones legales o al menos políticas, contra los militantes que con su comportamiento, tanto daño hicieron a su partido.

Siguiendo la ruta de la evasión, en su oportunidad solo se esgrimió una y otra vez la tesis del complot y se apostó al transcurso del tiempo para borrar los hechos de la memoria colectiva.

La segunda crisis: fue política y se evidenció dos años más tarde, tras la reñida votación en la que el candidato de la izquierda perdió por unos cuantos votos la Presidencia de la República.

En mi colaboración anterior, hice un recuento de todos los frentes en que el PRD sostiene batallas después del 2 de julio del 2006.

Sus primeras víctimas fueron los ciudadanos que habitan en el D. F. que resultaron afectados por el cierre de importantes avenidas para protestar por el supuesto fraude electoral.

La confrontación reiterada con el gobierno federal, era desde luego una reacción natural y predecible. No obstante también se ha cumplido, no solo en el ámbito de competencia del poder ejecutivo, sino en las dos cámaras que componen el poder legislativo.

Desde la toma de posesión del Presidente Felipe Calderón, en adelante, los pleitos se han extendido hacia las organizaciones civiles, empresariales y por si esto no fuera suficiente, se llegó hasta un innecesario enfrentamiento con la iglesia mexicana.

La tercera crisis: es orgánica y es la que envuelve en estos momentos al Partido de la Revolución Democrática.

Incapaz de llegar a acuerdos, de conciliar intereses con sus adversarios, tampoco les ha sido posible, el entendimiento y colaboración entre sus propios militantes.

Hoy por hoy, el PRD está obligado como nunca a buscar una salida negociada en el conflicto interno que ya es insostenible.

¿Hasta cuando los intereses mezquinos de las tribus seguirán haciendo daño a la izquierda en México?

Por lo pronto, a la vista se encuentran tres opciones: la declaración de nulidad de la elección, frente al desaseo que la caracterizó y convocar a un nuevo proceso electoral. Otra, sería la declinación de alguno o de plano de los dos aspirantes a la dirigencia nacional y la postulación de un candidato de unidad. La tercera, sería la instauración de una dirección colegiada.

Uno de los pocos factores que puede jugar en favor de la posible recomposición del PRD, es que el 2008 no se caracteriza por ser un año de mucha movilidad electoral y eso da pie a que una vez superada esta pelea fraticida, se pudiera trabajar en la reorganización del partido.

Hablar de reagrupar, no necesariamente implica refundar, pues esto resultaría muy ambicioso. En realidad solo me refería a generar las condiciones para la continuidad de una franquicia que en el 2008 tiene autorizado 450 millones de pesos en prerrogativas.

Sostener las inercias, en un sentido estrictamente pragmático, con propósitos claros para dar tiempo y espacios a los reacomodos de fuerzas, cargos y de grupos al interior del partido, todo esto con el fin último de dar viabilidad política al perredismo,.....Hasta el próximo lunes.

Como siempre agradezco sus comentarios en gsierra.pri@hotmail.com

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