Opinión
Cultura a la mexicana
Napoleón Fillat
Monopolio tabacalero

El Sol de México
17 de febrero de 2008

Esta semana el Senado de la República anduvo trabajando a marchas forzadas, y es que se encuentra a discusión la posible aprobación de una ley para el control del tabaco muy al estilo de la que aprobó la Asamblea del Distrito Federal. Lo único es que ésta la propuso el PAN.

Creo que este es un tema en el que la sociedad, al parecer, tiene gran consenso, y digo "al parecer" ya que la aprobación de un asunto como éste no está nada fácil. Aunque a primera vista podríamos decir que es un problema de salud pública, en el que todos los estudios científicos y estadísticas de salud coinciden que es un producto nocivo para el fumador y para aquel que respira el humo de segunda mano, en nuestro país la oposición es férrea.

En México encontramos una gran resistencia y cualquiera pensaría que ésta viene de los adictos al tabaco. Pues no. La resistencia viene de los grandes capitales que controlan a las tabacaleras, y es que este negocio deja a sus propietarios grandes ganancias a costa de la salud de toda la sociedad, y sobre todo a costa de Estados como el mexicano.

Cuando me refiero a que tiene un gran costo para el Estado, me refiero a que en términos económicos el tabaco no es rentable, ya que a México le cuesta más atender las enfermedades derivadas del tabaco que los ingresos que recibe vía impuestos, pues, según las estadísticas de salud, diariamente 163 personas mueren por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco.

Habría que preguntarnos si el proyecto que fue aprobado por los diputados, por una amplia mayoría, realmente perjudica las tabacaleras del país. En primer lugar encontramos que el 95 por ciento de la producción tabacalera mexicana proviene de un solo estado, Nayarit, el cual tiene empleadas en los cultivos del tabaco a 4 mil 500 personas, sin contar a los trabajadores de temporal. En segundo término, una gran parte de tabaco que se vende en México es importado de Africa, y cada año la producción mexicana de tabaco rubio ha disminuido, aun sin la nueva ley.

De lo que se quejan las tabacaleras es de que se les está limitando la publicidad, y el argumento es que sin la publicidad se genera un monopolio de las grandes compañías. Según ellos, las pequeñas empresas -perdonen mi ignorancia, pero no conozco ninguna tabacalera pequeña- la única forma que tienen de posicionarse en el mercado es a través de la publicidad, y si no hay esta oportunidad de anunciarse, pues no pueden progresar. Con cual, según ellos, todo el pastel del cigarro se lo quedan las grandes marcas y por tanto es inconstitucional, ya que fomenta la creación de un monopolio.

Las tabacaleras tienen muchos defensores, como se notó en las filas del partido del sol azteca, en donde vehementemente dos senadores defendieron el derecho de las tabacaleras de hacer negocios con un producto lícito.

Actualmente nadie duda de la licitud de un cigarro, pero lo cierto es que antes de todos los derechos individuales están los derechos colectivos o el interés general de la sociedad. Parece que los legisladores desconocen que el derecho a la salud y a un medio ambiente sano no sólo está consagrado en nuestra Carta Magna, sino en los pactos internacionales que ha suscrito el Gobierno mexicano y ratificado el Senado de la República, y en ningún documento nacional o internacional está consagrado el derecho a fumar.

Creo que nuestra cultura a la mexicana debería avanzar y por un momento dejar de pensar en los intereses de unos cuantos, para privilegiar el interés general de nuestros hijos al fomentar una cultura libre de humo.

Habrá que esperar a la próxima semana para ver si los intereses de unos cuantos triunfan sobre el interés general de los mexicanos. Creo que las tabacaleras no se deberían preocupar tanto, ya que si les fallan sus amigos senadores, seguro sus amigos de la Suprema Corte -si no pregúntenle al "gober precioso"- los podrán ayudar para garantizar el sagradísimo derecho a vender veneno. Y es que con la amenaza de que cerrarán sus plantas productoras en México y se irán para otro lado, sólo consiguen confirmar lo que la sabiduría popular dice:

¡Espántame panteón!

Napoleonef@hotmail.com
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