Puebla
Celebra Huejotzingo entre máscaras, colores y estruendos
CON ENTUSIASMO, habitantes de Huejotzingo celebraron su tradicional Carnaval, al que asistieron miles de visitantes. Foto: Julio César Martínez
El Sol de Puebla
6 de febrero de 2008

Martha Benítez

HUEJOTZINGO, Pue.- En un mosaico de constantes detonaciones de mosquetones, de intenso olor a pólvora, del desfile de seis mil quinientos danzantes con trajes de gran colorido, ayer se celebró el 140 aniversario del carnaval de Huejotzingo, considerado único en su género y uno de los más importantes del país.

Se calcula que unas 25 mil personas entre huejotzincas y turistas nacionales y extranjeros, estuvieron presentes en esta fiesta tradicional, inspirada en una historia de amor que habla de un bandido noble llamado Agustín Lorenzo que un día raptó a la hija del corregidor de Huejotzingo (a fines de los siglos XVIII y principios del XIX).

Envuelta en un olor a pólvora que le da un sello inconfundible (se asegura que se queman 5 toneladas entre el sábado y el martes de carnaval), se desarrolló esta fiesta que congregó a miles de danzantes que suelen prepararse durante 6 meses previos para desfilar sobre las principales calles de este municipio que se ubica en la parte central del estado.

Lo mismo niños que ancianos, mujeres jóvenes maduras, algunas con sus hijos en brazos, recorrieron la explanada principal, llena de gente, hasta llegar a la "Plaza de Armas", frente al Palacio Municipal, en donde a manera de un simulacro, se recuerda la Leyenda del Carnaval de Huejotzingo.

Comparsas y batallones que llevan consigo mosquetones cargados de pólvora que no dejan de detonar, cultivan las miradas, sobre todo de visitantes nacionales y extranjeros que les toman fotos una y otra vez. Los trajes que portan los danzantes --se asegura--, son adquiridos y bordados por ellos mismos, esa es otra tradición que al paso de los años no se ha perdido.

El momento culminante, es la parodia en la que Agustín Lorenzo rapta a su amada que "se fuga" a través de un balcón, con la ayuda de una escalera de madera colocada en plena calle. En ese instante, se multiplican las detonaciones y la música sube de tono, todo es fiesta y alegría, todos los danzantes celebran la aventura y luego empiezan a desformarse para dirigirse a sus casas y, después, volverse a concentrar y presenciar "la quema de la cabaña", como parte de la leyenda que narra cómo el corregidor de Huejotzingo, en su deseo de capturar a quien se llevó a su hija, ordena su búsqueda.

Autoridades de este municipio desmienten que al final de esta fiesta, siempre haya saldo rojo. El alcalde José Juan Trinidad Morales, asegura que los 2 jóvenes que fallecieron el año pasado, uno de 17 años y otro de 20, no fueron el resultado de las detonaciones de pólvora, por riñas o venganzas, sino que "desafortunadamente, hay muchas personas que descargan toda su energía negativa en este ambiente de carnaval"...

En esta ocasión, los jóvenes José Dolores Arroyo Luna y Mónica Yanet Lima, protagonizaron las historias de Agustín Lorenzo y la hija del Corregidor.

LEYENDA

La historia cuenta que a fines del siglo XVIII y principios del XIX, incursionó por esta región, una banda de asaltantes que tenía por jefe a un hombre llamado Agustín Lorenzo; de sus correrías aún se tiene el recuerdo en vastas zonas que comprendiera lo que hoy son los estados de Michoacán, México, Guerrero, Morelos y Puebla.

En sus aventuras propias de la vida licenciosa que observaba, Agustín Lorenzo llegó a la ciudad de Huejotzingo, entonces floreciente y en pleno desarrollo; ahí conoció a la hija del corregidor del lugar, enamorándose locamente de ella, y como el matrimonio era imposible por la diferencia de clases, dada la conducta de Agustín Lorenzo, las relaciones amorosas se mantuvieron por mediación de uno de sus lugartenientes de confianza, "Tierra Adentro". Se sabe por los consejos, que la banda de Agustín Lorenzo había sido formada por "Tierra Adentro", en forma muy inferior, llamándose en aquellos tiempos "Gavilla de Tierra Adentro"; ya con la presencia en ella Agustín Lorenzo, dada su superioridad, le hicieron jefe, quedando de segunda "Tierra Adentro"; como se dice, los amores de Agustín Lorenzo con la noble dama, culminaron con el rapto de la misma, cosa que en esos tiempos era necesario cuando la diferencia de clases lo exigía.

En las relaciones amorosas de ambos, se dice que las noticias de sus amores las ejecutaba "Tierra Adentro", quien se hizo querer por los huejotzincas al grado de entrar y salir a las ciudad las veces que lo deseaba. También se sabe que cuando ya la dama estaba resuelta a fugarse con Agustín Lorenzo, convinieron como señal el "Tierra Adentro" y la joven, al dar un grito frente a Palacio en que habitaba el corregidor, acto que ejecutaría otro lugarteniente apodado "El Meco" a las 12:00 de la noche, para que la dama supiese que era la hora oportuna en que la esperaba Agustín Lorenzo, con su cuadrilla en el extremo norte de la plaza; encontrándose ya la dama en uno de los balcones de palacio (actual Palacio Municipal), Agustín Lorenzo y su cuadrilla se acercaron a recibirla y así efectuar el rapto.

Se sabe que el temible Agustín en sus correrías no causó ningún atropello a huejotzintlas, por el cariño a su amada, lo que le valió que la guardia de Palacio y veladores no le denunciaran, pues su presencia parecía ignorarse, ya que ni el pueblo se alarmaba, no obstante vérsele con frecuencia.

Efectuado el rapto de la noble dama, el corregidor destacó las fuerzas que tuvo a su alcance, iniciando la persecución de los forajidos y la dama, su hija, en la persecución no fue posible darle alcance por el gran conocimiento que éstos tenían de la región, capturándoles más tarde en las Sierras Marianas, hoy estado de Puebla en el lugar denominado Barranca del Zopilote, en donde ya se encontraba un sacerdote plagiado por Agustín Lorenzo en sus preparativos de matrimonio a fin de legalizarlo; esta ceremonia se terminaba precisamente cuando le dieron alcance las fuerzas del corregidor, aprehendieron a Agustín Lorenzo y a su Tierra Adentro, fiel compañero que no quiso abandonarle que dada la seguridad de "El Meco" no fue capturada la noble dama, a quien escondió en lo más abrupto de la sierra.

Trasladados para que fueran ante el corregidor, Agustín Lorenzo manifestó ser legal y estar casado con su hija, pero no obstante esto el corregidor ordenó su encarcelamiento y la búsqueda de su perdida hija, dada la desmedida simpatía que disfrutaba entre los huejotzincas, logró la complicidad de los que cuidaban de ella, huyendo nuevamente de la sierra a continuar su misma vida en compañía de su esposa. Se sabe que enfadado de su vida desordenada, contando con el cariño de su esposa, Lorenzo Agustín abandonó la cuadrilla en la cual vivía.