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Opinión
![]() Cultura a la mexicana
Napoleón Fillat
¡Hay que celebrar!
El Sol de México
2 de diciembre de 2007
Una de las costumbres más recurrentes en nuestra cultura a la mexicana cuando se juega al futbol es celebrar por la victoria pero también por la derrota, lo importante es hacer fiesta, los mexicanos no queremos celebrar, queremos siempre traspasar los límites y gritar a todo el mundo que estamos felices y contentos.
Pero habría que pensar si realmente hay motivo para celebrar, para sacar nuestras mejores galas, tirar la casa por la ventana, esta idiosincrasia se aplica no sólo a los ciudadanos comunes sino a la política mexicana, como el caso del primer año del Gobierno federal. Este año para Calderón comenzó con el pie izquierdo, ya que al tener un bajo índice de aceptación y estar nublado con la sombra del fraude electoral, lo motivaron a entrar por la puerta de atrás, como quien no tiene cara para hacer su ingreso por la puerta grande, a la luz del día y cobijado por la cálida luz que da la legitimidad. En este año de gestión federal, podemos ver que no ha habido grandes aciertos sino más bien tumbos e improvisación, al inicio el Gobierno federal buscó cobijo y la aceptación de los militares y con aumentos de sueldos parece que lo logró, ya que vimos a Calderón con una casaca no muy de su medida, pero custodiado por sendos generales. Una de las primeras acciones de Calderón fue el prometer el combate a la delincuencia organizada a través de la Secretaría de Seguridad Pública, pero vimos la falta total de una política criminal, ya que sus planes fueron reactivos buscando la nota fácil y eso sin nada de inteligencia policial, ya que los aseguramientos que se explotaron en los medios no fueron más que producto de la casualidad y descuidos de la delincuencia y nada de investigación, pero causaron el efecto deseado, desviar la atención de la opinión pública de la cuestión electoral. Después siguió de mal en peor al impulsar su gobierno las reformas al ISSSTE, y ni se diga el famoso "gasolinazo", que vino a dar al traste con la confianza de los consumidores, ya generó una escalada de precios, por lo que Calderón debió recular y detener la iniciativa hasta el próximo año. Pero en este año, parece que alguien se compadeció de Felipe, ya que le dio gracias al cielo por la desgracia y las inundaciones en Tabasco, haciendo actos de aparición esporádicos, cargando alimentos y cajas, le ayudó a que en este fin de año regresara a los niveles de aceptación que tenía en enero, pero la supuesta ayuda que ofreció Calderón no ha llegado, aún vemos una gran desorganización en la entrega de víveres y en las tareas de reconstrucción, pero parece que la tragedia no ha terminado, ya que la amenaza de una gran inundación en los próximos días aún está latente. En el caso de Tabasco, como siempre el clientelismo ha sido lo que ha marcado la acción del Gobierno federal, ya que la ayuda sólo se está prestando de manera sistemática y parcializada, como en el caso de la capital de Tabasco, en donde la Sedesol no ha otorgado apoyo para personas que perdieron todo en la margen del río Grijalva, en especial las colonias Municipal, Guayabal y las Brisas, ya que según éstos algunos "servidores públicos" estas colonias no se encuentran en su catálogo de colonias marginadas, por ello no necesitan apoyos, aun cuando estas familias hayan perdido todo, si no están en su padrón clientelar no reciben nada, parece que la ignorancia priva en este asunto, ya que no conocen el principio de igualdad, pero eso no se me hace raro. En fin, en las encuestas de popularidad Calderón ha quedado tablas y creo que ese es el motivo por el cual celebró el sábado con un desayuno para 500 personas, en fin como decíamos lo importante es celebrar, aunque no estoy tan seguro de que los asistentes supieran que celebraban, pero los tamalitos estaban buenos. ¿No? ¡Tabasco está como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed! napoleonef@hotmail.com Columnas anteriores
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