Opinión
Rodolfo Pacheco Pulido J
Nuestros graves problemas

El Sol de Puebla
22 de noviembre de 2007

Rodolfo Pacheco Pulido

Vivimos y no se podrá negar, en un mundo en constante transformación. Nuestro país no es ajeno a esta situación.

Francisco Zarzo expresó: "México, sin pretender ningún género de supremacía, puede llevar a los consejos de los pueblos humanos el fruto de su dolorosa experiencia, la enseñanza de sus inmensos sacrificios y la ventaja de sus victorias".

Los valores que nos dan identidad como pueblo, raza y nación, hoy en día solo son expresiones que no van mas allá de los términos que la retórica les señala. ¡Causa tristeza escribirlo!

Patria, familia, costumbres, tradiciones, independencia, soberanía, derecho, justicia, reforma, revolución y por consecuencia historia nacional en nuestro tiempo -por falta de educación cívica- tal parece que constituyen elementos decorativos para celebración (jolibudense) sobre alfombra roja en pasarela nacionalista y/o entonar laudazas a los seres que con su sangre, sacrificio, trabajo y aún la misma muerte, nos legaron una Patria digna, tierra que fue recreada y afirmada en la conciencia de nuestros antepasados, llámense padres o abuelos, pero que en la realidad nosotros no hemos sabido, entendido o valorado en respetar o acrecentar. ¡También causa tristeza escribirlo!

Amigos (as) con el respeto que merecen como ciudadanos de este país y consecuente con la libertad que vivimos, antes de que sea tarde y el reloj de nuestro devenir arroje a los infiernos de la nada su mecanismo, agujas o manecillas para detener todo movimiento o marcha -el fin de todo- ¿no creen que es necesario preguntarnos? ¿Dónde esta la nación y la historia que nos fue enseñada en el hogar y en la escuela en nuestro ayer infantil y juvenil? ¿Dónde está la patria de nuestros abuelos y padres? ¿Fue mentira lo que nos narraron o aprendimos? ¿Qué se ha hecho de nuestro pasado glorioso como nación en relación a la libertad, independencia, soberanía, federalismo, y la concepción republicana y democrática que está registrada en el tiempo espacio, espacio tiempo, que conocemos con el nombre de historia de México?

El tiempo que vivimos no debe ser de contemplaciones sino de realidades.

¿Hasta cuando tendremos un diálogo con nosotros mismos para que surja la verdad de nuestro propio destino? ¿Hasta cuando respetaremos y dinamizaremos en realidades sociales los valores de la historia de nuestra nación? La Patria no es de nadie en particular, sino de todos. En nuestras mentes, corazones y acciones está el que la tierra que nos vio nacer por siempre sea soberana, digna, republicana y democrática.

¿Qué Patria, que Nación, y que México queremos para nuestros hijos y nietos?

El mundo globalizado en que vivimos -que acepto como forma de evolución humana- nos demanda una mayor educación y formación cultural para que ellos enfrenten el tiempo de su realidad social. A pesar de los cambios en la humanidad, debemos de preocuparnos por afianzar en ellos la identidad nacional que cada día se está perdiendo.

Y si escribo de identidad nacional, patria, nación y otros vocablos, debo expresar que nada de ello tiene o tendrá sentido, repito, nada de ello tendrá sentido, si no atendemos con urgencia el cuidado y protección de nuestro sistema ecológico. Detengamos la destrucción del planeta tierra, hábitat común de todos los seres pensantes.

El velar por la conservación y protección de nuestro medio ambiente debe ser también otra de nuestras preocupaciones primigenias. Pugnemos por que se respeten los valores de nuestra historia para no caer en el mísero pantano de los esclavos que no tiene patria. Que el respeto hacia uno mismo sea la proyección del respeto a los demás.

Hoy en día nuestros graves problemas son en un orden jerárquico: nuestro sistema ecológico, nuestro hábitat y la identidad nacional. Los tres están en peligro de desaparecer. ¿Tú que deseas, quieres y anhelas para tu descendencia?

Que vivan en paz y armonía, que la salud y el bienestar estén siempre con ellos y que el respeto que solo se gana con lo que se tiene, con lo que se valora y otorga dignidad, sean la fuente primaria de su existir y bienestar particular y familiar.

Estamos viviendo una gran deshumanización no por no tener valores, que si tenemos, sino porque hemos olvidado las reglas de la vergüenza, la solidaridad y la identidad nacional o regional, para suplirlas con actitudes artificiales que manchan, traicionan y terminan con la naturaleza y por consecuencia con la especie humana.

Ojala lo aquí escrito sirva de algo para mantener latente nuestro nacionalismo e identidad nacional que nos están destruyendo con otras ideas, pensamientos y acciones que jamás podrán ser nuestros.

El maestro Jesús Silva Herzog no dejó está sentencia para hacernos pensar: "El México del mañana no será construido por los mercaderes, sino por lo inconformes que sueñan en hacer de la patria una morada en la cual disfruten todos sus hijos de los mayores bienes materiales y espirituales y de la mayor igualdad compatible con la naturaleza humana" Aún podemos ser merecedores del título de seres humanos y ciudadanos. Protejamos y cuidemos nuestro sistema ecológico, mantengamos viva la llama de nuestro pasado como pueblo y nación conociendo y respetando los valores que nos dieron patria y libertad.

pachecopulido70@Yahoo.com.mx

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