El Sol de Puebla
Puebla, Mex. I
Policía     .
Causa expectación hallazgo de casona abandonada repleta de veladoras, cruces y ataúdes

El Sol de Puebla
2 de febrero de 2013

   

Por Víctor Gutiérrez

Un evento inusual que se registró al filo del mediodía de este viernes, puso al descubierto el hallazgo de objetos extraños en el interior de una vivienda de la junta auxiliar Ignacio Romero Vargas, donde elementos de seguridad pública de esa demarcación, personal de Protección Civil y vecinos de la zona encontraron fetiches con alfileres y colocados en círculos pintados en el piso, presuntamente con sangre y polvo blanco como azúcar, además de cuatro ataúdes para bebés, uno de los cuales presenta signos de haber sido extraído de una fosa, así como también hallaron toneladas de libros y periódicos, como muebles antiguos, animales muertos en un baño, que al parecer fueron sacrificados en una especie de ritual, instrumentos de tortura, entre otras cosas más.

Todo empezó la mañana de este viernes, cuando a los servicios de emergencia se reportó el caso de una mujer a la que, extrañamente, le había explotado su teléfono celular en el rostro, pero que dicha detonación del aparato de comunicación, había afectado a otras dos personas más, cuando éstas laboraban en una vivienda localizada en la calle Andrés Matienzo número 8, casi colindante con la avenida Hombres Ilustres de la mencionada junta auxiliar.

Al sitio habían llegado elementos de la Policía Auxiliar de esa demarcación administrativa, personal de Protección Civil del municipio y un presunto familiar de los propietarios de ese inmueble, en cuyo interior se encontraron una gama de objetos extraños, y en el que también los vecinos aseguraron que todos los días por las noches, mujeres de la tercera edad, entre 50 a 60 años aproximadamente, se introducían ilegalmente para practicar la brujería.

Con base en la declaración de varios testigos, el descubrimiento de este extraño inmueble se debió luego de que un vecino al que le habían robado tres tanques de gas, escuchó el fin de semana pasado ruidos en la vivienda de junto, la cual cabe decir, se encuentra abandonada desde hace siete años aproximadamente.

Harto de esos hurtos, el fin de semana pasado este hombre decidió, junto con uno de sus hijos, brincarse la barda que los separa de la vieja vivienda al pensar que los ladrones se encontraban ahí escondidos. Más cuando hurgaron por el lugar, su sorpresa fue mayúscula no por haber descubierto a los delincuentes en flagrancia, sino más bien por toda la clase de cosas que en ella había, en donde llegaron a ver en uno de los cuartos dos muñecos vestidos de hombre y mujer, hechos a base de paja, que yacían en el centro de la habitación superior, justo en medio de un circulo pintado en rojo, al parecer con sangre y rodeado de polvo blanco parecido al talco o azúcar por su consistencia.

Tras el tétrico hallazgo, el afligido vecino y otros más acudieron a la presidencia auxiliar para dar a conocer de esos hechos, en los que aseguraron a las autoridades que también había cuerpos de animales muertos y, probablemente humanos.

Fue por ello, que al lugar se constituyeron personal de esa junta auxiliar acompañados de elementos de seguridad, quienes al ingresar al mencionado inmueble pudieron corroborar la versión del vecino, encontrando que el inmueble estaba repleto de objetos extraños, y en su interior se respiraba un aire denso, una sensación de manto frío, que para quienes entraron en ella, una sensación rara se apoderaba de sus cuerpos, como si estuviera poseída, expresó en su momento el vecino afectado por el robo de sus tanques.

Ante el hallazgo, las autoridades se dieron a la tarea de rastrear el paradero de los propietarios de este inmueble, enterándose que la vivienda había sido habitada por cuatro hermanos, tres mujeres y un hombre que al parecer uno de ellos fu maestro del Instituto Madero; ellos fueron identificados como Marina, Guadalupe, Ana Marie y Jesús, todos de apellidos Sainos Mora.

De los cuatro, las tres mujeres fallecieron y el único sobreviviente se encuentra internado en un asilo de ancianos y fue a través de éste último que se logró dar con el paradero de uno de sus familiares, quien contrató a un grupo de pepenadores para que éstos sacaran toda la basura de la vivienda.

Cabe precisar que fue a una de las pepenadoras que limpiaba el inmueble, a la que le explotó de manera extraña su teléfono celular, cuando la mañana de este viernes recibió una llamada y al intentar contestar, el aparato no sólo le estalló en sus manos, sino que éste produjo una flama que alcanzó a afectar el rostro de la fémina y en los brazos de otra de sus compañeras, cuando se encontraban en el interior de la mencionada vivienda.

Fue a raíz de ese incidente que personal de Protección Civil del municipio ingresó a la vivienda con aparatos para encontrar posibles residuos peligrosos en el ambiente que pudieran generar una explosión como la que sufrió la mujer, sin encontrar nada inusual, ni un partícula de algún tipo de gas o sustancia que fuera riesgosa.

ATAÚDES PARA NIÑO, LIBROS, CIENTOS DE VELAS, FETICHES, ANIMALES MUERTOS, ENTRE OTROS SE ENCONTRARON EN EL LUGAR

Durante las labores que llevaron a cabo los pepenadores y durante la inspección que realizaron las autoridades municipales, en el lugar de los hechos se encontraron decenas y decenas de ejemplares de periódicos viejos, así como cantidades de libros apilados en cajas y otros sitios.

También fueron hallados alrededor de 150 cajas con velas, cirios, veladoras, muebles viejos de madera, muñecas, decenas de cajas con latas de leche Nido completas, y otras más de barras de chocolate enteros, así como documentos personales de algunas de los moradores de esa vivienda; diplomas, cuadros, entre otros enseres. Todos estos objetos y muchos más estaban repartidos en un total de 16 habitaciones que componen esa vieja vivienda de dos niveles.

Pero fue precisamente en la parte superior de esa casa, donde las autoridades auxiliares corroboraron la versión de los vecinos al observar que en una de esos cuartos en el piso habían quemado los vecinos dos figuras, que comúnmente son usados por personas que practican la brujería. Se trataba de dos muñecos, hechos a base de paja, revestidos con telas que asemejaban la ropa de un hombre y de una mujer, que estaban en el centro de esa habitación en el piso, justo donde había pintado un circulo de color rojo, al parecer dibujado con sangre, y espolvoreado con una sustancia blanca que en algunas partes asemejaba, por su consistencia, talco, y en otras azúcar.

En uno de los baños, fueron encontrados los cadáveres de por lo menos cuatro animales, entre ellos el de un perro o algo similar y el resto de aves (gallinas y pollos), donde el can fue todavía desollado y abandonado en ese lugar.

Más extraño fue que en una habitación de la planta baja se encontraron dos féretros para bebé de color blanco, uno de los cuales estaba envuelto con un plástico transparente, mientras que el segundo mostraba signos de haber sido desenterrado de su fosa, pues tenía tierra, rasgaduras en la tela interior y algunas fisuras en su parte exterior.

Otros dos féretros similares fueron encontrados en el patio principal de la vivienda, donde además se encontraba una pila de agua y a un costado de ella, un montón de piedras encimadas en las que recargaron dos cruces de metal con diferentes leyendas. Cabe hacer mención que uno de los vecinos relató a este medio que, el hombre de la casa cuando moría una de sus hermanas, éste la velaba ahí mismo sin dejar pasar a nadie, siendo que hasta ahora se desconoce dónde fueron enterradas ellas.

Dos presuntos instrumentos de tortura, muy rústicos, hechos a base de alambre también aparecieron en la extraña vivienda. Incluso los pepenadores se sorprendieron de ver la maqueta de una especie de templo, una parte de él, que contaba con todos los detalles, bancas, altar, pinturas, entre otras. Esta pieza al parecer dejó de existir al momento de ser sacada al aire de la habitación en la que estaba, tras deshacerse en las manos de los trabajadores contratados.

Entre los múltiples objetos hallados en el lugar, se pudo percibir que a lo largo y ancho de toda la vivienda, en el patio, en la azotea, la pileta de agua, sobre algunas marquesinas, escaleras, la familia edificó un sinfín de cruces de cemento, donde uno de los conocidos de estos hermanos reveló a este medio que Don Jesús, como lo conocían, eran creyentes de las viejas leyendas mexicanas como la Nahuala, la Llorona, entre otras y que por ello habían colocado esas cruces para protegerse de los malos espíritus.

Derivado del citado hallazgo, el inmueble fue asegurado por las autoridades competentes, con la única finalidad de que se investigue sí en su interior pudiera haber o no indicio de cadáveres humanos, pues a pesar de que no hubo evidencia de ello en una primera revisión, el lugar y ciertos olores que se desprendían del sitio, podrían ser similares a los que emanan los cuerpos putrefactos.

Alrededor de esta vivienda, de sus moradores y de las mujeres de la tercera edad, que según vecinos se llegaban a meter a ella de manera ilegal, para practicar brujería, seguramente se habrán de cocinar historias y leyendas fantásticas.