El Sol de Puebla
Puebla, Mex. I
Policía     .
110 ejecuciones, el saldo de 2012

EL EMBOLSADO hallado en calles de Flor del Bosque, así como el ejecutado en San Baltazar Temaxcalac, eran trabajadores de Pemex. Foto Archivo
El Sol de Puebla
31 de diciembre de 2012

   

* Muchas de las víctimas fueron encontradas mutiladas, calcinadas, con el tiro de gracia, embolsadas o encostaladas

Por Víctor Gutiérrez

Al menos 110 personas en el Estado fueron asesinadas este año de manera violenta, cuyos cuerpos fueron abandonados no sólo a pie de carretera o en parajes despoblados, también fueron arrojados a barrancas y en plena vía pública, y otros se encontraron en interior de distintos inmuebles, muchos de ellos se encontraron mutilados, calcinados, desnudos o semidesnudos, otros con el tiro de gracia, embolsados o encostalados.

En un recuento que este medio hizo de los crímenes más atroces que se han registrado a lo largo de este 2012, se logró establecer que los meses más violentos del año fueron febrero con 15 ejecuciones en total; marzo con 13 personas brutalmente asesinadas; mayo, 11 asesinatos sangrientos; agosto también con 13 víctimas y octubre con 11 homicidios registrados de manera oficial.

Del total de personas ejecutadas, 17 de ellas eran mujeres y 93 hombres, donde la edad promedio de las féminas que fueron brutalmente asesinadas oscila entre los 25 y 40 años de edad, mientras que en los hombres lograron percibir que estos tenían entre los 19 a 60 años de edad.

Aunque algunos de esos crímenes lograron ser resueltos, en la mayoría de ellos no hay a la fecha un responsable y un móvil por el cual se cometieron esa cantidad de ejecuciones. En este sentido, hubo homicidios que se llevaron a cabo por motivos pasionales, otros más por viejas rencillas, pero una buena parte de los asesinatos se desconocen las causas del mismo o, en su defecto, las líneas de investigación apuntan a ejecuciones del crimen organizado.

La manera en cómo se terminó con la vida de estas personas es variada, ya que los homicidas no sólo usaron armas punzocortantes para privar de la vida a sus víctimas, también lo hicieron con arma de fuego e instrumentos contundentes, esto es, tubos, palos y otros.

De esta manera, el año había iniciado con el asesinato de cinco personas, dos de ellas mujeres, una de 36 años de edad la cual fue acuchillada y su cuerpo abandonado en una barranca de una junta auxiliar San Pablo Xochimehuacan, y la segunda víctima, una mujer de 45 años de edad, a la que le infirieron varios disparos en el cuerpo. En ese mes, dos hombres también fueron ajusticiados con proyectil de arma de fuego y uno más acuchillado, para después abandonarlos en diferentes parajes de la zona metropolitana de Puebla.

Febrero no fue la excepción y en ese mes se registraron más de 15 ejecuciones, donde tres mujeres fueron las víctimas de sujetos que se desempeñaban como guardias de seguridad en una Unidad Habitacional de la capital poblana y que tras degollarlas, dejaron semienterrados sus cuerpos en el patio de una casa en Tecalí de Herrera, se trató de una mujer y sus dos menores hijas; mientras que 12 varones también fueron víctimas de la delincuencia, entre ellos un joven de 17 años al que lo cortaron por la mitad en Tehuacán, y el resto fue encontrado con el tiro de gracia o varios disparos en el cuerpo.

Casi con la misma saña, en marzo se reportaron un total de 13 personas que fueron brutalmente asesinadas, todas las víctimas varones de 25 a 51 años de edad, ninguna mujer fue asesinada en ese mes con exceso de violencia.

Pero ya para abril, uno de los meses donde casi no hubo asesinatos, sólo tres, entre ellos el de dos mujeres una de 30 años, la cual se encontraba embarazada y fue asesinada a tiros en Amozoc en un consultorio médico; mientras que la segunda víctima fue, por desgracia, una menor de 11 años de edad que tras ser golpeada y violada, sus agresores abandonaron el cuerpo en el interior de una barranca en la colonia La Josefina.

Sin embargo, la violencia en Puebla no daba tregua y el mes de mayo daba cuenta de ello, luego de que en ese período hubo un total de 11 asesinatos, tres de los cuales en agravio de igual número de mujeres, una de ellas arteramente asesinada a cuchilladas y sus agresores dejaron su cuerpo en un predio del municipio de Chietla, mientras que la segunda víctima, una mujer de 30 años de edad, que al parecer murió ahorcada, fue hallada semidesnuda en un predio de Atencingo y otra más apareció en una barranca del municipio de San Salvador El Seco con el tiro de gracia. El resto de los 8 asesinatos cometidos en contra de varones se ubicaron en predios desolados de las regiones de Coxcatlán, Tecamachlaco, Cuautlancingo, barranca El Zapatero del lado de Puebla capital, Huauchinango y Cañada Morelos.

La misma tónica le siguió para el mes de junio, donde este medio consignó en sus páginas un total de nueve homicidios, en los que sólo una mujer fue brutalmente asesinada de varias puñaladas en el cuerpo, cuyo cuerpo fue encontrado en el interior de su domicilio, ubicado en el municipio de San Lucas El Grande, mientras que un joven de 19 años de edad era hallado por sus propios familiares en un predio de Tecali de Herrera ejecutado con un disparo en la cabeza y otro más fue abatido a tiros cuando comía en un restaurante de la carretera federal a Tehuacán a la altura de Chachapa hasta donde sujetos armados ingresaron para dirigirse hacia su víctima y huir del lugar con rumbo desconocido. Del resto de los ejecutados en ese mes, sus cuerpos se encontraron en una barranca de San Pablo Xochimehuacán, en plena vía pública en la colonia Anzures de esta ciudad capital; a pie de la autopista Puebla-Orizaba a la altura de Acatzingo; cerca de la presa de Valsequillo y en las puertas de la casa de la víctima en Villa Lázaro Cárdenas y uno más en un predio de Santa Isabel Cholula.

Julio fue de los pocos meses en los que se reportaron violentos asesinatos, un total de cuatro, todos en agravio de varones, uno de los cuales fue acribillado frente a su esposa e hijo en Coxcatlán, otro más baleado en San Miguel Espejo y en un predio de Chignahuapan, donde la víctima, un hombre de 70 años, fue mutilado, baleado y encontrado en un predio de Tlacotepec de Benito Juárez.

Cuando se esperaba que los índices de violencia bajarían de manera considerable, para las autoridades estatales y ministeriales la carga de trabajo apenas empezaba, pues al mes siguiente, esto es, en agosto, 13 personas más fueron asesinados con saña, donde también cabe destacar que todos a los que privaron de su vida eran hombres de 38 a 52 años de edad, entre ellos un hombre de aproximadamente 40 años de edad, el cual fue mutilado y decapitado, sus restos fueron hallados cerca de una vivienda en San Miguel Espejo, y otra parte de su cuerpo en San Pablo del Monte. En ese mismo mes un hombre de 50 años de edad fue encontrado en un paraje del municipio de Huauchinango también mutilado de sus extremidades inferiores y una superior, dos más fueron apuñalados y dejados en predios de Izúcar de Matamoros y sus agresores todavía les prendieron fuego, por lo que quedaron completamente calcinados.

El mes patrio, septiembre, seis homicidios en total, cinco en agravio de varones y uno sólo perpetrado en contra de una mujer. Entre los más atroces crímenes cometidos en ese mes, está el de un hombre de 42 años de edad, que fue identificado, pero que sus asesinos lo terminaron por degollar y machetear medio rostro en la colonia Plan de Ayala.

Para octubre se confirmaba que la violencia en Puebla seguía a flor de piel y es que en ese mes 11 ejecuciones se registraron, tres en contra de mujeres y 8 más en contra de hombres, que por igual sus cuerpos fueron masacrados a balazos y cuchilladas y varios de ellos los dejaron en diferentes puntos embolsados y encostalados.

Pero noviembre no se quedó atrás y en un solo evento, tres personas fueron ejecutadas con armas de alto poder en una vivienda del municipio de San Pedro Cholula. Para posteriormente encontrar que otras tres habían sido sacrificadas en terrenos de Tehuacán y Pahuatlán, asesinados con el tiro de gracia y dos más terminaron al interior de sus vehículos, uno con un disparo en la cabeza del costado izquierdo, otro con la garganta cortada y una herida más en el abdomen, para hacer un total de diez ejecuciones en la que la ejecución de dos periodistas en Tehuacán, tras una persecución por parte de sus sicarios, segó la vida de estas dos personas que se presumen a manos del crimen organziado.

Para terminar en diciembre con diez ejecuciones en total, donde los casos más cruentos cometido en este cierre de año, se hizo en agravio de un menor de 9 años de edad en la comunidad de Hueytamalco, el cual fue torturado y mutilado de sus genitales, además del ejecutados con rifles AK 47 en Atlixco, el de tres disparos de arma larga en Tehuacán y un acuchillado en Izúcar, sin contar otro más que al parecer se trató de un asalto en la recta a Cholula.

Pero a esa interminable lista de ejecuciones, se deben agregar el asesinato de cuatro miembros de una familia, al parecer procedente de la ciudad de Poza Rica, Veracruz, que fueron salvajemente asesinados en el interior de su domicilio, ubicado en la colonia Reforma Agua Azul, y cuyos cuerpos fueron hallados la tarde de este sábado en un paraje de la presa de Valsequillo, con signos de violencia excesiva.

Además, a la lista de muertes violentas se suman los asesinatos de un hombre de aproximadamente 40 años de edad, quien murió de cuatro impactos de bala, uno de los cuales le fue inferido por sus agresores en la nuca y que dejaron su cuerpo abandonado en el viejo camino a Ixtahuixtla, perteneciente al municipio de Atlixco, que se registró también la tarde de este sábado.

Finalmente, la tarde de este domingo 30 de Diciembre y ya casi al finalizar el año, otro hombre casi de la misma edad fue hallado en un paraje de la autopista Atlixcáyotl a la altura de la comunidad de Acozautla, mismo que sus victimarios masacraron a tan sólo 4 metros de distancia de la cinta asfáltica debajo de un puente en el que intentaron decapitarlo, pero no lo consiguieron. Este último como el anterior de Ixtahuixtla permanecen los cuerpos en calidad de desconocidos.

Este es el nivel de violencia que se vive en Puebla, y que al parecer no cesa debido a la magnitud y crueldad con la que se cometen los crímenes, sobre todo, cuando, se convierte en un problema grave en materia de seguridad pública, y conmueve más al saberse en que algunos de estos atroces crímenes las víctimas son menores de edad o en contra de mujeres, donde no sólo los problemas sentimentales, económicos o rencillas añejas interfieren en esta clase de asesinatos, también están aquellos en los que se presume existe la participación del crimen organizado.