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Cumple 19 años representación de la Muerte de Cristo en Acatlán
CINCO mil personas asistieron a esta procesión. Foto de Ambrosio Escamilla
Hubo cuatro desmayados y los paramédicos tuvieron que atender a algunos actores, incluyendo al que representó a Jesús
El Sol de Puebla
6 de abril de 2012

por Ambrosio Escamilla



ACATLÁN DE OSORIO, Pue.- El Vía Crucis reunió a más de cinco mil feligreses, la representación lleva ya 19 años de tradición, la cual es realizada por jóvenes del barrio de San Gabriel, la primera escenificación de la Muerte y Resurrección de Jesucristo fue en el año de 1993, recuerdan los organizadores.

En esta ocasión, la representación culminó con cuatro personas desmayadas por el fuerte calor que se registró durante el recorrido, tres mujeres y un hombre fueron llevados al Hospital General para su atención médica, mientras que otros actores, incluyendo al que representó a Jesús, fueron atendidos por los paramédicos.

Minutos antes de ser condenado a la cruz, el joven actor de 18 años de edad, Luis Enrique Ramírez García, expresó que se sentía preparado física y espiritualmente para cumplir su papel, el más importante de la representación.

Asimismo, exhortó a los jóvenes a reflexionar para vivir en paz con sus familias, para obedecer y respetar a sus padres, para seguir la doctrina de Cristo y ponerla en práctica en la vida diaria.

El presidente del Comité Organizador, José Castelán Magdaleno, anunció que la representación es la más grande que se realiza en Acatlán y desde hace tres meses los jóvenes ensayaron cada uno su papel para que la escenificación tuviera realismo.

Grupos cercanos a la iglesia expresaron que el Vía Crucis es la manifestación de amor más grande que ha visto la humanidad, y que lo que hace único el sacrificio de Cristo, es su condición humana y divina, ya que "sólo alguien como él podía pagar por los pecados de toda las personas, alguien libre de pecado y tan unido a Dios podía borrar los pecados del mundo y enseñarnos el camino de la salvación".

Lo más importante de la Pasión y Muerte de Cristo es su resurrección, su triunfo sobre la muerte, quien soportó todas las humillaciones y el dolor físico y emocional, sabiendo que iba a resucitar y que con ello traería la salvación, la libertad y la esperanza.

"La mayoría de las señoritas y los jóvenes que participan en esta representación, se tienen que preparar espiritualmente, es obligatorio el principio espiritual, la bondad, la fe, la disposición de servir, la seriedad y la responsabilidad, porque deben saber que ser actor en esta escenificación no es nada fácil", destacó José Castelán.

El recorrido de más de tres horas, el cual llegó hasta el cerro donde Jesús y los dos ladrones fueron crucificados, sirvió también para que el sacerdote exhortara a todos los participantes a entender el mensaje de Cristo, de amarnos unos a los otros, de perdonar y de hacer un lado de orgullo, la soberbia, de ayudar al caído, eso es lo que busca la iglesia católica durante la Semana Santa.