Opinión / Columna
 
Ignacio Ramírez Sánchez 
Grafitis que ofende
El Sol de Puebla
7 de julio de 2011

  Lamentablemente en Puebla, todas las calles, portones, monumentos históricos, y todo lo que tenga una superficie plana, han sido objeto del vandalismo de muchos resentidos sociales que, gastando los pocos recursos que tienen, compran botes de pintura en aerosol, pintarrajeando todo lo que a su alcance tienen; seguramente como una clara envidia en contra de quienes, para darle imagen y presentación a sus casas principalmente, habían decorado recientemente las mismas.

La gente que se ve afectada con la detestable "grafitis" en su propiedad, no entiende el porqué quienes se dedican a dañar sus muros, la pintura que emplean no la usan para pintar las sillas o la mesa en sus casas, o las deterioradas puertas y ventanas donde viven; después de todo, tan sólo se ve que los "grafiteros" buscan simplemente fastidiar al vecindario, pues ningún beneficio les deja.

Desgraciadamente nuestra ciudad, hoy luce como si fuese una vil mazmorra, toda grafiteada por tantos holgazanes, que no han encontrado otra forma para mostrar su coraje; o quizás en sus casas, no tienen lo que otros lucen como fruto de su trabajo.

Seguramente en el Bando de Policía y Buen Gobierno, no se ha tipificado como un delito que encuadre dentro del "Daño en Propiedad Ajena", el que un grupo de pelafustanes, sin importar su edad, cometen cuando sean sorprendidos por los afectados, o la misma policía para ser llevados ante el Juzgado Calificador, y que éste les imponga como reparación del daño, que los mismos infractores, desborren sus grotescos símbolos de "grafitis"; y pinten nuevamente la barda o el portón del afectado, a satisfacción del mismo; además de cobrarles la multa correspondiente por el delito que cometieron.

Es claro que, si la policía que detiene a los "grafiteros", en lugar de llevarlos ante el Juez Calificador para que los sancione, se concretan a "darles una paseadita" para llegar a un arreglo económico, o que en el supuesto de que cuando ya estén a disposición del Juez Calificador, éste se concrete a cobrar la multa, o en el peor de los casos a llegar a un "arreglo" sin antes reparar el daño al afectado, los "grafiteros" saldrán tan campantes, tan sólo para repetir la acción.

Amparados en la oscuridad de la noche, salen los repulsivos "grafiteros" para descargar sus traumas antisociales, pintarrajeando fachadas recién remozadas, o portones que los propietarios acababan de darles mantenimiento. Generalmente los pelafustanes, hacen su actividad depredadora en horarios nocturnos o de madrugada, cuando consideran que la gente ya está profundamente dormida.

Se dice que los "grafiteros" tratan de emplear signos determinados, para plasmar sus ideas; ciertamente con sus "grafitis" plasman el rencor o el desprecio por la casa del vecino al que perjudican. Es como burlarse de quien, para que luzca más bonita su casa, o el portón de la misma, le dan colorido e imagen decorándola con una nueva pintura.

La única forma de contrarrestar este fenómeno antisocial de los "grafiteros", es que los padres de familia, o los responsables de lo que hagan éstos depredadores, les sugieran que en los muros interiores de sus viviendas, en sus patios o en el mismo piso, descarguen toda su frustración y su rencor social; por lo menos la pintura que emplean, quedaría dentro de sus mismas pocilgas.

Deprime ver que, tanto las fachadas y puertas de las casas, en el primer cuadro de la ciudad, así como las bardas de colonias en la periferia, incluyendo a los monumentos históricos en diferentes zonas, han sido dañados por éstos resentidos sociales, provocando que muchos vecinos afectados, opten por no darles ya remozamiento a sus casas por fuera.

Es un hecho que, en muchas ocasiones los afectados por los "grafiteros" conocen a éstos, a sus familiares; pero por temor a represalias, no los denuncien, y en consecuencia se sienten temibles y no frenen sus tropelías.

Generalmente en la gente de baja estofa, es donde se practica éste tipo de "aficiones" pues son como los perros que, con su aroma o con algo tratan de delimitar sus espacios o territorios; de ahí que los "grafiteros", con signos tratan de marcar sus zonas, enviando mensajes con sus grafitis a otras pandillas.

Cómo entender que los depredadores "grafiteros", pintarrajean con sus "expresiones artísticas", puentes en las autopistas, pasarelas en andadores peatonales, donde a la vista de mucha gente, muestran su actitud antisocial.

Desgraciadamente no miden el daño que le causan a muchos edificios coloniales, que tienen fachadas de piedra, pues la pintura en aerosol penetra profundamente en la misma; y para borrar la grafitis deteriora la estructura de los monumentos históricos; como los que están en los Fuertes de Loreto y Guadalupe, donde ya se ve la acción miserable de éstos pandilleros traumados.

Si por cada "grafitero" que denuncien los vecinos, los detenga la policía, los multe el Juez Calificador, y los obligue a reparar el daño causado, seguramente va a ir disminuyendo el problema; bien vale la pena que entre todos, vayamos erradicando ésta lamentable situación.

Que quede claro, pintarrajear con "grafitis" un inmueble, portones, fachadas, monumentos y otros, debe ser tipificado como "Daño en Propiedad Ajena". Y por ello quienes lo cometan, deben reparar el daño causado a satisfacción del agraviado; además de ser sancionado con una multa económica, o con el tiempo en la cárcel o el Centro de Reinserción para Menores.

Lo anterior para que los "grafiteros", antes de cometer su fechoría lo piensan un poco.

Puebla merece lucir siempre sus mejores galas, mostrar con orgullo su belleza; para ello todos debemos aportar entusiasmo y buena voluntad.

Los "grafiteros" en el entorno social, no tienen cabida.

"LA VENGANZA ES SIEMPRE UN PLACER DE LOS ESPÍRITUS ESTRECHOS, ENFERMOS Y ENCOGIDOS"


 
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