Policía
Balea a su hermano al enterarse que embarazó a su mujer
El Sol de Puebla
9 de febrero de 2010

Un hombre que ya estaba casado y que embarazó a su cuñada desde hace tres meses fue baleado por su hermano a quien intentó asesinar. Después de enterarse de la infidelidad, anunció mediante amenazas que se encargaría de matarlos. Sin embargo, sus maldiciones no fueron cumplidas, pues aunque disparó 10 veces a su consanguíneo, logró acertar dos tiros que solamente lesionaron a su familiar.

El idilio entre Alejandro Candia Morales y Piedad Olivares Rojas, de 29 y 24 años de edad, respectivamente, inició presumiblemente hace seis meses. Desde esa fecha, empezaron a tener relaciones sexuales. Sin embargo, por falta de precaución, la mujer resultó estar embarazada aproximadamente hace tres meses.

Olivares Rojas ocultó a su marido, Crispín Candia Morales, de 24 años, que esperaba un hijo de su propio hermano. No obstante, al no poder disimular más su abultado vientre, tuvo que confesarle a su esposo lo ocurrido pero con una versión torcida: sólo le contó que había sido abusada sexualmente por Alejandro.

Cabe mencionar que la chica llevaba 3 años de casada con Crispín. La pareja no tuvo descendientes, pues al año de matrimonio, Crispín tuvo un fatal accidente automovilístico que lo dejó afectado por una parálisis de la cintura hacia abajo. Por lo cual, este joven, quien sólo puede moverse con la ayuda de aparatos ortopédicos, está imposibilitado de procrear hijos.

Por otro lado, Alejandro Candia sí pudo formar una familia de siete críos. Sin embargo, Piedad, quien según testimonios era de la vida galante antes de contraer matrimonio con Crispín, al no poder tener hijos con su esposo y al ver que su cuñado supuestamente tiene una vida más o menos acomodada, decidió convertirse en amante de Alejandro.

Así inició la relación íntima entre estos dos, la cual llevaba seis meses. Por no cuidarse, Piedad salió embarazada y tuvo que explicarlo de algún modo a su marido, quien cuando se embriagaba profería blasfemias y amenazas de que la mataría al igual que a su hermano.

De esta manera, al no poder controlar su rabia y celos, Crispín se dirigió al domicilio de Alejandro, ubicado en la 9 Sur número 9014 de la junta auxiliar de Santiago Acatlán, perteneciente al municipio de Tepeaca, con intenciones de matar a su familiar. Para ello, iba armado con una calibre 380. Metros antes de llegar a su destino, en la 9 Sur, a la altura del número 9017, se encontró con su hermano con quien sostuvo una riña.

Crispín lanzó 10 disparos a Alejandro. Sin embargo, sólo pudo acertar dos tiros en ambas piernas, a la altura de las pantorrillas. En la derecha, la bala atravesó la pierna, mientras que en la izquierda el proyectil quedó alojado.

Alejandro quedó tendido en el piso con la sangre escurriendo. Al lugar de los hechos, arribaron patrullas de la Policía Municipal de esa localidad, y paramédicos a bordo de la ambulancia 19 del 066 de Tepeaca, a cargo de Rogelio Vergara, atendieron al herido trasladándolo al Hospital General de aquella comunidad. En tanto, Crispín logró darse a la fuga cobardemente luego de ver lo que acababa de hacer. (Diana Jiménez)