Municipios
Nuevo bloqueo a la México-Tuxpan
El Sol de Puebla
19 de noviembre de 2009

Alejandro Castelán

HUAUCHINANGO, Pue.- Unas dos horas se mantuvo un bloqueo parcial de la carretera federal 130 México-Tuxpan como consecuencia de la marcha que obreros electricistas realizaron y que en medio de la oscuridad, neblina, llovizna y frío recorrieron los 10 kilómetros que separan a esta ciudad de Necaxa, punto neurálgico de la hidroeléctrica Luz y Fuerza del Centro (LyFC)

Todo comenzó con un mitin frente a la presidencia municipal bajo un entoldado que los libró de la pertinaz lluvia de chipi-chipi, tradicional de la sierra, que se arremolinaba por efecto del viento y la misma neblina. Los obreros, acompañados de gente del pueblo, estudiantes, comerciantes, hombres y mujeres, gritaban consignas en contra del decreto de extinción que ordena el cierre de LyFC y reafirmaban su convicción de proseguir en el movimiento de resistencia hasta sus últimas consecuencias.

Luego de que diversos oradores pasaran a externar sus opiniones sobre esta situación que mantiene a la Sierra Norte colapsada, en gran medida, por la disminución de los recursos económicos en miles de obreros electricistas hoy sin empleo, iniciaron ya por la tarde-noche una marcha de protesta que inició en el libramiento federal por la carretera 130 México-Tuxpan desde esta ciudad hasta Necaxa ocupando el carril sur de la cinta asfáltica que provocó un caos vial al colapsar el tráfico de centenares de vehículos.

Con una longitud mayor a un kilómetro de caminantes además de una larga fila de vehículos adelante y atrás de la columna se provocó que los viajeros iniciaran una lenta marcha al paso de los caminantes pero que lejos de provocar su enojo o molestia, tocaban sus bocinas con el clásico ta-ta, ta-ta-ta, como signo de solidaridad con la causa de los miembros del SME, quienes al mismo tiempo coreaban ¡se ve, se siente SME está presente! Y otros gritos de batalla indicativos de la resolución de los obreros para defender su materia de trabajo.

Disintiendo lo que llamaron "números alegres" del gobierno federal respecto a la liquidación de los trabajadores, gritaban las consignas de no llegar a ser parte de una arrojamiento de su trabajo como si fueran bandoleros al igual que lo fue la Policía Federal Preventiva al irrumpir en medio de la noche, sin aviso previo ni diálogo franco, en las instalaciones de la hidroeléctrica mexicana, la primera con fines comerciales en América Latina construida a principios del Siglo XX.

Así la larga fila de hombres, mujeres, jóvenes y niños caminaban como fantasmagóricas figuras aparecidas en medio de la neblina. Precedidos por una gran cantidad de autos con luces encendidas y de igual manera al final del contingente humano, llamaron la atención de los vecinos de parajes como Los Pinos, Texcapa, Patoltecoya, San Miguel y así en este largo recorrido hasta Necaxa en cuyo trayecto los aplausos, los vivas, los "!no se dejen!" salían de las gargantas de la gente que, de una u otra manera, dependen ellos o sus familias de esta centenaria empresa electricista que fue brutalmente eliminada por el gobierno federal.