Opinión / Columna
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Un comentario obligado
Francisco Robles Sarquiz
¿Exceso de confianza?
El Sol de Puebla
5 de noviembre de 2009
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LO PERENTORIO PARA UNOS, es que el gobierno reconozca de una vez por todas que estamos infiltrados por la delincuencia organizada. Que los sucesos criminales que se presentan en Puebla capital, o en cualquier rincón de la entidad, son motivos suficientes para prender los focos rojos y no minimizarlos como "hechos aislados" y que cuando sucede una matanza como la ocurrida la semana pasada, en donde murieron cuatro policías municipales, no sean minimizados por los funcionarios con términos tan displicentes como "no pasa nada". En cambio, para otros, especialmente para algunos medios de difusión en donde la nota roja es el producto que más venden, estos hechos de violencia "deberían ser considerados como parte de una escalada criminal de dimensiones similares a otras que ya azotan a varias entidades de la Federación".
PARA EL SENTIR POPULAR, ¡ni lo uno, ni lo otro! Por alguna razón que muchos aún no se explican, el estado de Puebla ha sido una entidad privilegiada. Dirán algunos que tenemos suerte, pero los que razonan, que son mayoría, le dan el crédito a la eficiencia del gobierno estatal y al hábil enlace que mantiene con los gobiernos de los 217 municipios. Los números no mienten. En lo que se refiere a delincuencia organizada y a la invasión de la epidemia "A- H1N1", conocida como Influenza Humana, la entidad poblana es una de las que menor penetración tiene.
COMO ESTO NO ES UN CONCURSO ni un juego de vencidas, los porcentajes delincuenciales que mantienen estados como Chihuahua, Nuevo León, Sonora, Jalisco, Sinaloa, Michoacán, Estado de México y Distrito Federal queremos seguirlas viendo "lo más lejos posible". Seguramente mucho de lo que en Puebla funciona bien, son las medidas que al respecto ha implementado el gobierno estatal de Mario Marín en lo estatal y de Blanca Alcalá en lo municipal, aunque para la oposición y los eternos inconformes sea lo contrario.
CADA VEZ QUE SUCEDE UNA desgracia, como la ocurrida la pasada madrugada del martes 27 de octubre, no sólo sirve para escuchar o leer boberías emitidas por los representantes de los diversos sectores empresariales, sino para recordarnos la vulnerabilidad de nuestros policías municipales y estatales y en general de casi todas las policías de México. En el caso especial que nos preocupa, da rabia imaginar el estado de indefensión con el que nuestros uniformados salen a la calle, no obstante de que en los últimos años, cada uno de ellos ha sido dotado de nuevos uniformes, de armamento moderno y sofisticado, de vehículos nuevos y veloces y hasta de chalecos antibalas y así como yo muchos se preguntan, ¿eso los convierte en mejores?, pues lanzados al arroyo, "como el borras", van con limitados conocimientos sobre el tema a combatir a un rival que los supera en todo.
EN ESTO DE LA SEGURIDAD SON muy escasos los "Rambos" y los grupos de choque tipo SWATT como los que usan los vecinos del norte. Nuestra policía está más cercana al estereotipo del gendarme de las películas de Cantinflas, del de las de "Quinto Patio", o del uniformado de la gorra chueca de la tira cómica de los "Supermachos", que a los detectives o investigadores de las series policíacas de los Estados Unidos. En nuestro país, desde los primeros años del siglo pasado, ha sido común la improvisación, la incapacidad y muchas veces el ingenio, no del tipo del que poseen los japoneses o chinos, (ojalá) sino una rudimentaria viveza que solo da para engañar a quienes los rodean y para "sacar el gasto".
DESDE EL GENDARME "DE PUNTO" hasta nuestros días, el policía urbano fue el principal nexo entre la sociedad y las leyes, pero al mismo tiempo el cómplice para violarlas. Como uniformado, el policía de entonces sólo era utilizado para los pleitos de cantinas y pulquerías, para remitir ante el MP a borrachines pendencieros, o en caso extremo para la detención de raterillos, golpeadores de mujeres y homicidas ocasionales. Los estratos sociales altos prácticamente no tenían relación con ellos. El sueldo era raquítico (lo sigue siendo) y los gobiernos, aunque se hacían como "que el viento les hablaba", sabían de dónde y con qué "emparejaban" el sueldo. Esta extraña comunión, entre el que medianamente paga y el que medianamente cuida, dio a luz el deficiente sistema policial que ahora no sabemos cómo poner en orden.
ES CIERTO, LA DELINCUENCIA ha rebasado al aparado de seguridad del Estado en muchos aspectos, principalmente en organización, recursos económicos y rudeza y para enfrentarlos, el gobierno ha improvisado ¡nuevamente! ¿De qué sirve -se pregunta la sociedad poblana- que los nuevos policías salgan a la calle armados hasta los dientes; con chalecos antibalas; con vehículos nuevos y veloces y con algunos conocimientos adquiridos en la Academia relacionados con la lucha cuerpo a cuerpo, si no conocen las leyes que van a defender, la sicología del delincuente, la del ciudadano común y corriente y el tamaño, mañas y garras del dragón con el que se enfrenta?
LO SUCEDIDO EN DÍAS PASADOS, cuando fueron asesinados cuatro policías municipales sin que al parecer les dieran tiempo de sacar sus armas, es una muestra de ello. No es lo mismo parar borrachines que cada fin de semana salen de los antros, que a delincuentes fuertemente armados y dispuestos a todo y que por lo general pegan por la espalda. Mucha gente, a través de los noticieros televisivos, se ha dado cuenta del carácter pusilánime de muchos de estos uniformados frente a "juniors" a quienes detienen por manejar ebrios, con la sola mención de que "son influyentes". ¡Claro!, -dirá usted-, la culpa no es de ellos, sino de los padres que arropan a los hijos infractores y de los funcionarios que se dejan sobornar o presionar por ellos. En estos casos, por aplicar la ley, el policía podría equivocarse y poner en juego su chamba.
EL POLICÍA ACTUAL QUE ACUDE a un llamado de auxilio, como el del martes 27 de octubre, no sabe si el llamado es parte de una emboscada. Si los que van en el auto son borrachos, raterillos, o narcos; si éstos vienen protegidos por otros delincuentes (como sucedió el día de la masacre), si son muchos o pocos y si vienen armados. Al llamado de auxilio llegan con los ojos cerrados; confiados por lo que representan y listos para ser masacrados; sin precaución; sin las armas en la mano y sin tomar medidas preventivas para inmovilizar a quienes, por descuido, podrían ser sus asesinos. ¿Y saben por qué no toman las medidas anteriores para su protección?, porque nadie les ha dicho "que así se hace". ¡Así de simple!
MARIO AYÓN RODRÍGUEZ, TITULAR de la Secretaría de Seguridad Pública en el estado, atribuye la muerte de estos uniformados a un exceso de confianza, en una acción en donde no debería existir nunca. Reconoció que sus elementos no están capacitados para la revisión de un vehículo y para la inmovilización de sus ocupantes, "pues -dijo- no están acostumbrados a lidiar con hechos violentos, ejecuciones y ataques directos, como sucede en otras partes de la república" (?).
CUANDO VEMOS POR TELEVISIÓN el estilo que utiliza la policía de los Estados Unidos para revisar un vehículo, e impedir que sus ocupantes reaccionen violentamente nos parece exagerado. Tratándose de la vida de cada uno de ellos, nada es desorbitado. Que muchas veces los inocentes se ven sujetos a estas revisiones, es cierto, pero posiblemente la actitud grosera del detenido, o su enfado y molestia por ser importunado, sea la principal causa que confunda al uniformado. Si cooperamos; si no mostramos animadversión y no demostramos desprecio y reticencia para quienes nos piden papeles del vehículo, seguramente la detención sólo sea de rutina.
PUEBLA COMO ESTADO NO ES UN territorio aislado. De hecho, es un paso obligado para quienes viajan de norte a sur y de este a oeste y entre ellos va de todo y muchas veces la policía estatal y municipal no está capacitada para darle el trato que cada uno merece y por lo mismo pone en riesgo su vida. Una intensa preparación al respecto seguramente le servirá más que un arma especializada; que un chaleco antibalas, o una veloz patrulla. Los sucesos del pasado martes 27 de octubre fue uno más de los hechos aislados que suceden en la entidad, pero ¡cuidado!, pues estos podrían repetirse con la misma frecuencia que ya existe en otros estados del país.
franciscorobless@hotmail.com
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