Opinión / Columna
 
Mario Núñez Mariel 
Alianza entre las comunidades judía y mexicana en Estados Unidos
Organización Editorial Mexicana
2 de noviembre de 2009

  En tiempos de crisis global reaparecen alianzas inesperadas que dan gusto y advierten que la vida bien vale la pena. El pasado 25 de octubre, en la iglesia católica de Santa Margarita de Escocia, en la pequeña ciudad de Morristown, Nueva Jersey, se dio un curso intensivo sobre construcción estratégica de defensa de los inmigrantes y sus familias. El curso estaba destinado a reforzar la formación de los líderes de las comunidades latinas, donde destacan los representantes de las comunidades mexicanas. Lo sorprendente fue que el curso fue organizado y espléndidamente desarrollado por el Comité Judío Americano (American Jewish Committee) y financiado por la Fundación Ford.

Conforme avanzaban las sistemáticas, muy estructuradas, muy trabajadas y brillantes intervenciones de las ponentes -Ann V. Schaffer, Dalit B. Horn y Allyson M. Gall, apoyadas por Felice Maranz en lo organizativo- iba quedando claro que se trataba de un evento especial de enorme significación para México: era una expresión contundente de la alianza práctica entre las comunidades judía y mexicana de los Estados Unidos. Las líneas directrices de la intervenciones de las instructoras eran claramente favorables a una reforma migratoria integral. Sin embargo, contenían un realismo cercano a la crudeza para no crear falsas expectativas. Nuestras amigas hacían énfasis en la construcción de los argumentos para defender tanto los derechos humanos y laborales de los inmigrantes. Además daban las cifras precisas para contrarrestar los mitos más comunes contra la inmigración que son utilizados por nuestros enemigos comunes de las organizaciones del odio, quienes no escatiman tanto prejuicios como cifras falsas para apuntalar su racismo antimexicano -así como también manifiestan su racismo antisemita con cifras falsas y negando el holocausto. Por otra parte, las expositoras eran generosas en transmitir las fortalezas creadas por la comunidad judía de Estados Unidos para alcanzar sus objetivos estratégicos, y conminaban a los presentes a construir la ruta crítica para alcanzar sus propios objetivos estratégicos como minoría perseguida.

Durante muchos años hemos escuchado la envidia de muchos mexicanos por la capacidad de cabildeo de la comunidad judía de Estados Unidos. Y ahora, como parte del desarrollo de las múltiples interacciones entre comunidades distintas de un país multiétnico y multicultural, tenemos que la comunidad judía se propone pasarnos las llaves de la acción comunitaria y solidaria que garantice una mejor vida para los miembros de nuestra comunidad en el exterior, una mejor defensa ante la persecución, una mayor capacidad para derrotar los argumentos de nuestros adversarios, y una mayor capacidad para reconocer a nuestros aliados entre la población estadounidense.

Nuestros amigos de la comunidad judía de Estados Unidos nos dicen que no estamos solos en este combate fundamental por la reforma migratoria integral, y para demostrarlo se prestan a enseñarnos sus buenas artes en la defensa de las causas justas de los injustamente perseguidos. El curso que han repetido en numerosas ocasiones recorre temas fundamentales: análisis crítico de nuestras fuerzas y debilidades; la construcción de puentes con quienes realmente influyen o toman las decisiones; estrategia de medios; estrategia fiscal de recaudación de fondos; la definición clara de objetivos concretos y realistas; el diseño de las políticas para alcanzarlos; la política de alianzas; la definición clara de los problemas e impedimentos; la mejor forma para elegir los instrumentos para alcanzar nuestros objetivos; y cómo revalorar nuestra acción cuando es un fracaso y cuando es victoriosa.
 
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