Opinión / Columna
Mi Perspectiva 
José Luis Camarillo 
27 de octubre de 2009

  Sinopsis: en la columna previa mencioné el magnífico legado que constituye "Memorias de Antonio Andere 60 Años en el Boxeo Mexicano". Me quedé en que don Antonio escogía a Rodolfo "Chango" Casanova como el máximo ídolo del boxeo mexicano.

Al continuar su opinión sobre Casanova, el señor Andere escribió: "Siendo intuitivamente un peleador técnico, tenía también el don del ponch, aunque a cambio de dotes tan estimables, carecía de resistencia, sin que esto quiera decir que tuviera quijada de cristal.

"Después de unas cuantas peleas como preliminarista en la Arena Nacional pegó un grandísimo salto hacia la fama cuando en octubre de 1932, en la plaza de toros El Toreo, derrotó espectacularmente al filipino Speedy Dado, uno de los mejores gallos del mundo en aquel momento.

"Fue aquella una función cumbre ya que en otras de las peleas, Kid Azteca derrotó a David Velasco para arrebatarle el título nacional de peso welter que tuvo en su poder hasta 1949, un periodo de marca de 17 años en un trono al que debió abdicar, es decir, nadie lo venció en el ring sino que renunció a la corona ante la Comisión de Box.

"Pero fue Casanova quien se apoderó del corazón de los aficionados, instalándose como la máxima figura del boxeo nacional.

"El único que llevaba gente a las taquillas era él, no obstante que fue una época en la que florecieron boxeadores de muy alto registro como Kid Azteca, Juan Zurita, Joe Conde, Manuel Villa I, Jesús Nájera y otros.

"Para entender mejor esa gran admiración, debemos recordar que en aquel entonces no existía la televisión, ni los medios de información concedían espacios importantes a las cuestiones deportivas.

"Pero, sobre todo, hay que tomar en cuenta sus conductas escandalosas y negativas, pese a las cuales siguió teniendo una fuerza de atracción incomparable.

"Los aficionados le perdonaron todo (...) Fue consecuencia de sus hábitos alcohólicos, un vicio atávico, es decir heredado de sus antecesores, especialmente de su padre de quien se decía que había muerto mientras tomaba tequila a pico de botella.

"Varias veces le hablaron a Luis Morales avisándole que 'el Chango' estaba tirado en una banqueta y su manager me pedía que lo acompañara para levantarlo".

Lo anterior es sólo un resumen del capítulo dedicado por don Antonio al púgil que, según me confesó, fue su boxeador favorito de todos los tiempos en México.

jlcamarillo@esto.com.mx
 
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