Opinión / Columna
 
Un comentario obligado  
Francisco Robles Sarquiz 
Otros 44 mil al limbo
El Sol de Puebla
15 de octubre de 2009

  LAS PRIMERAS PREGUNTAS QUE brotaron de la mente del pueblo mexicano, al ser sorprendido por la decisión del gobierno federal de "extinguir" a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, que hasta el pasado sábado proporcionaba energía eléctrica a la zona metropolitana y algunos sectores de los estados de México, Hidalgo, Morelos y Puebla, se referían a ¿qué va a suceder con los 40 y tantos miles de trabajadores que ahí laboraban? ¿Si quedarán en la orfandad o sólo es parte del proceso "desempleador" del gobierno de Calderón al que ya deberíamos habernos acostumbrado?

MUCHAS SON LAS RAZONES ESGRIMIDAS por el gobierno panista de Felipe Calderón y todas ellas son válidas, aunque no todas en bien de la comunidad. Entre ellas, el seguir sosteniendo a una de las empresas públicas que registraba mayores pérdidas en los últimos años y notoriamente operada por un personal deficiente, lo que había obligado a que año con año hubiera la necesidad de inyectarle una enorme cantidad de recursos del dinero público, que bien hubiera sido aprovechado en algo más útil.

SEGÚN EL DECRETO DADO A CONOCER a la opinión pública en días pasados, este organismo pedía más y más cada año, pues tan solo en 2009 se le suministraron alrededor de 42 mil millones de pesos, una cifra (dice el parte oficial) equivalente a casi todo el programa "Oportunidades" que atiende a 25 millones de pobres y a dos veces el presupuesto de la UNAM con una comunidad de 350 mil personas, entre alumnos, maestros y trabajadores. Se calcula que de continuar sosteniendo a esta empresa, el gobierno hubiera tenido que erogar alrededor de 300 mil millones de pesos hasta el final del sexenio y esto señores, aquí o en cualquier parte del mundo ¡es mucho dinero!

LAS OPINIONES SON ENCONTRADAS. Unas, tendientes a jalar agua a su molino y con ello mantener vigente la confrontación con el gobierno federal declarada hace tres años, como las siempre oportunistas emitidas por los miembros más combativos de la izquierda mexicana (López Obrador, Marcelo Ebrard, Muñoz Ledo, Navarrete, Encinas, etc) y otras que se ajustan a la realidad y piden prudencia a ambas partes y un manejo adecuado en la liquidación-recontratación de cada uno de los trabajadores, con el fin de que el daño no se transforme en una bomba de tiempo. Las opiniones panistas ya sabemos que rumbo toman.

MUCHOS NO LO SABEN, PERO EL costo de producción de un kilowatt es más elevado de lo que la LyFC, o la CFE cobra al usuario. Para nivelar esta balanza hay dos opciones: o suben las tarifas eléctricas, (decisión inflacionaria) o el gobierno federal subsidia a ambas empresas para que sigan funcionando. Uno de los motivos de la extinción de la LyFC, fue precisamente eso: el desproporcionado subsidio que se requería para que siguiera operando, alrededor de 40 mil millones de pesos sólo para este año, para dar servicio a 6.1 millones de clientes, mientras que la CFE (que no canta mal las rancheras), recibió este año un subsidio de 76 mil millones de pesos, pero para atender a 26.8 millones de usuarios. ¡La desproporción asusta a cualquiera!

MUCHOS ATRIBUYEN LA EXTINCIÓN de este empresa al conflicto intergremial entre el líder de la SME, Martín Esparza y su principal opositor Alejandro Muñoz. ¡Demasiado simple! Expertos en materia laboral, coinciden en que el pastel se estaba horneando desde principio de este año (aunque muchos aseguran que el día "D" se planeó hace nueve años antes) y que el asunto sindical solo fue un buen pretexto para degustarlo. Pese a la política anti- sindical del gobierno de Calderón, el Sindicato Mexicano de Electricistas no ha sido, ni será tocado. Lo más seguro es que muera por inanición al no tener a quién representar, lo cual debería ser una llamada de alerta para las demás agrupaciones sindicales, (sobretodo aquellas que sobrellevan los intereses de los trabajadores de una sola empresa), quienes ya toman las medidas conducentes para no ser sorprendidos.

¿QUÉ PASARÍA SI UN DÍA EL GOBIERNO de Calderón decide "extinguir" a Pemex, o a la CFE, o a cualquier otra paraestatal y convertirlas en otras empresas, con otra razón social, o para dárselas a otro organismo para que "administre sus bienes", tal como sucedió con la Compañía de Luz y Fuerza del Centro?. Los actuales sindicatos, ¿a quiénes representarían en el futuro?, o los trabajadores recontratados, ¿podrán imponer el mismo sindicato, o estarán facultados para crear otro? Aquí -creemos- está el meollo del asunto. Posiblemente estos sean los primeros indicios de una nueva relación entre patrones y trabajadores, aunque los primeros, sin presión de por medio, no son confiables.

¿QUÉ PASÓ EN REALIDAD CON ESTA empresa, una de las más antiguas de México y una de las más eficaces en sus inicios? ¿De dónde y desde cuándo brotó la incapacidad técnica de sus trabajadores? ¿Por qué artes y a través de qué medios el sindicato tomó el control casi absoluto de la LyFC, esparciendo entre sus trabajadores una indolencia absurda para salir adelante y por hacer eficiente un organismo que se estaba muriendo a la vista de todos. ¿Quién se lo permitió? ¿Con qué fin?

"NO HAY VUELTA DE HOJA", HA dicho el gobierno federal y así lo suponen abogados especialistas en materia laboral y miembros del Senado. La decisión de Felipe Calderón de extinguir esta empresa y ponerla en manos de la CFE, está basada en Derecho, dijo el pasado martes Manlio Fabio Beltrones, líder de la bancada priísta. "Está basada en lo que marca la ley, incluyendo la liquidación de cada uno de los trabajadores y en esto los legisladores deberemos estar pendientes de que lo prometido se cumpla", señaló.

DICEN QUE AL SER TAN ESCASO el amor no se debería desperdiciar en celos. En este y en muchos otros casos, el trabajo de cada uno de nosotros ya está resultando una joya en vías de extinción. Cuidarlo va más allá de nuestros deseos y/o de nuestras intenciones, pues los imponderables (sólo por mencionar una palabra que no conduce a nada) son impredecibles (¡otra!). Un día amanecemos con un empleo que más o menos nos da para vivir y el mismo día podemos regresar a casa con el "muchas gracias" en el bolsillo. En ese lapso tan corto se atravesó la quiebra de la empresa; el recorte de personal para aguantar el vendaval que tenemos encima, o la "extinción" de la misma por decreto presidencial.

TODAS ESTAS DESVENTURAS conducen a un mismo desenlace: a una creciente lista de desempleados que han perdido su trabajo a partir de 2006, los cuales ya superan los 2.5 millones de personas que encabezan más o menos a 600 mil familias sin un ingreso fijo y sin esperanzas de recuperar su status anterior.

EL COSTO SOCIAL QUE DEBERÁ pagar el PAN por esta decisión es inimaginable, pero dadas las circunstancias había que tomarla. En esta ocasión, como sucede en otro tipo de "quiebras", los trabajadores no se van a sus casas con una mano atrás y otra adelante. La liquidación que recibirán les servirá para salir del escollo, siempre y cuando la sepan invertir (¡en Coofia no!, por favor), "darle la vuelta" como se dice, o para se utilizada en un pequeño negocio. Lo ideal sería que todos los trabajadores liquidados fueran recontratados por CFE, pero sabemos, -de antemano-, que eso será imposible.

PARA ESTE SERVICIO EN EL CENTRO del país nada será igual de aquí en adelante. Quienes religiosamente pagan no tendrán problemas. Los que no, recibirán su merecido y los ladrones de energía (ambulantes principalmente) irán a la cárcel. Había tal corrupción en las oficinas, que había un departamento llamado de "recuperación", en donde se pagaba el recibo extemporáneo para que le reconectaran la luz, solo que el dinero no pasaba por la caja principal. Había reclamos, eso sí, pero otro departamento, del mismo sindicato, le ponía el sello al recibo apócrifo para legalizarlo. ¡De ése tamaño!



franciscorobless@hotmail.com




 
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