Opinión / Columna
 
Jorge Lerín Valenzuela 
¡Loor a José María Morelos y Pavón! (1765-1815)
El Sol de Puebla
13 de octubre de 2009

  Morelos, el caudillo de la Independencia, forjador de la incipiente nación mexicana, buscó la igualdad y la dignidad, aunque se pretendió humillársele, muere con su convicción de soldado, vocal del Supremo Gobierno y Capitán General de la América Mexicana, de espaldas al pelotón de fusilamiento, como mueren los valientes, camino a la eternidad.

Jorge Lerín Valenzuela

Se está preparando, con bombo y platillo, la conmemoración del Centenario de la Revolución y el Bicentenario de la Independencia de México, resurgiendo a la luz pública muchos datos históricos que reacomodan o corrigen lo que por muchos años hemos tenido como historia oficial. Lo que puede ser mejor es fortalecer con recelo nuestra identidad, acentuando valores que nos permitan trabajar para alcanzar mejores condiciones de vida, de igualdad, de justicia y de verdadera cohesión social. Convencido de que algunos héroes deambulan como fantasmas esperando tomar un lugar especial en la historia, como sucede con don José María Teclo Morelos y Pabón, (según fe de bautizo) quien nos subyuga en sus quejidos post mortem, pidiendo severa revisión de sus logros, caudillo insurgente, luchador político y social, creador del primer Congreso Nacional Insurgente, elegido integrante del Supremo Gobierno, asumió el Poder Ejecutivo, junto con Liceaga y Cos, cuya principal tarea era planear la lucha insurgente contra el ejército realista. De Morelos se ha escrito y dicho mucho.

Es más, su inconmensurable figura, está en medio de múltiples escándalos, quien no ha escuchado hablar del celebérrimo hijo de José María Morelos y Pavón; el tan encumbrado Juan Nepomuceno Almonte, (militar, político, diplomático, veterano de la batalla de El Álamo y partidario del emperador Maximiliano) de quien no sabemos si su verdadera madre fue una oaxaqueña de nombre Francisca Ortiz o Brígida Almonte, que según se cuenta fue su madre adoptiva y por eso acogió su apellido, esta última fallece de tuberculosis en abril de 1811. Otro interesantísimo dato es que Morelos, en el famoso Congreso de Chilpancingo, se levantó "Acta Solemne de Declaración de la Independencia de la América Septentrional", (6 noviembre 1813) en la cual se proclamó la separación de la Nueva España del trono español, suprimiendo el nombre de Fernando VII, de los documentos oficiales; y por Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicano" o Constitución de Apatzingan (22 de octubre 1814), apareciendo en dicho título el enunciado de: "Libertad", aplicado como sinónimo de "Independencia" y el de "América Mexicana" para distinguir de que parte de la América se estaba tratando, reconoce como derecho de todos los ciudadano la igualdad, la seguridad, la propiedad y la libertad. Se dio vida a los tres poderes de la incipiente República Mexicana, el Ejecutivo a cargo de un triunvirato, el Legislativo integrado por diputados y el Judicial encargado a los tribunales. Incluso se debe el más grande perdón al "Siervo de la Nación", por no haber protegido al caudillo Morelos, sí por no haber tenido el coraje de abrir sus celos nacionales desde las profundidades de su alma, pues en suelo poblano donde es capturado el 5 de noviembre de 1815 en Tezmalaca, Puebla, hoy perteneciente al Estado de Morelos.

El insigne Morelos fue sujeto a juicio político, frente un tribunal mixto, Jurisdicción Unida conformado por la Iglesia y el gobierno virreynal con de duración 72 horas, condenado como traidor del rey, con la degradación religiosa y la muerte; aplazando la segunda sanción se le instruye un segundo proceso inquisitorial ante el Tribunal del Santo Oficio, con duración de 4 días. Obvio interesados en conocer su vida privada, fue acusado de violar el celibato al tener 3 hijos ilegítimos, los libros que leyó, puntualmente sus ideas constitucionales, condenado como hereje y un tercer proceso por tribunal militar, obligando hacer una relación de sus campañas y revelar los personajes partidarios de la revolución independentista; juzgado como rebelde y no como militar y que altera el orden según la ley debía ser colgado. No se le trató como soldado vencido, sino como el peor criminal, según el Bando del 26 de junio 1812, sancionaba con pena de muerte a todo aquel que se resistiera a las tropas de rey, por consejo de guerra, sin más formalidades que el grave delito de ser insurgente, no importando que fuera civil, militar o eclesiástico. Pero, en el caso de Morelos, tuvo como objeto amedrentar e intimidar a los partidarios de la independencia que existían en la capital y los repartidos a lo largo del territorio del Reino de la Nueva España, dado que Morelos había sido el caudillo de los poderosos y hábiles personajes ocultos bajo nombre de los "Guadalupes", conocidos como el Señor Número Uno, el Señor Número Dos y así sucesivamente, para no ser identificados, (nobles, comerciantes, abogados, eclesiásticos, militares realistas); apoyando con recursos, información y otros servicios a la causa de la insurrección. ¿Acaso no serían los iniciales Masones que en 1806 fundaron una logia simbólica, en la calle de Las Ratas No. 4, hoy 7ª de Bolívar No. 73, en la capital de la Nueva España que trabajaban en secreto por la independencia? Recordemos aquel 14 de septiembre de 1813, cuando se inauguró el Congreso del Anáhuac, en el que se leyeron los famosos "Sentimientos de la Nación" y es Morelos quien enfatiza que ningún mexicano está por encima de otro, que todos podemos servir a nuestra nación, cuidando de ella con coraje, denuedo, evitando cualquier abuso e injusticia ¡Loor a José María Morelos y Pavón! Su heroísmo está forjado por sus grandezas.

Jordania. Visita Juan Pablo, en Canan Moisés.


 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas