Opinión / Columna
 
Educación y Cultura 
Abel Ayala Guerrero 
La creatividad artística
El Sol de Puebla
12 de octubre de 2009

  La producción creativa se manifiesta en la medida en que el individuo se interesa efectivamente en la actividad que realiza, y por el logro de aprendizajes significativos que lo comprometen y le permiten, a través de su experiencia, expresarse por medio de la actividad que realiza y por la estimulación que el ambiente natural y social que le proporciona.

La reflexión en estos aspectos nos conducen a considerar que la creatividad no es el resultado de la "inspiración o iluminación" de un momento, que como varita mágica logre que el individuo sea creativo, ésta es el resultado de un proceso en el que el individuo investiga, experimenta, analiza diversas posibilidades de las cosas, y aplica su experiencia en un tema o aspecto que le preocupe de su realidad. Por tanto, la creatividad es una vivencia y un actuar del individuo, es una capacidad humana, objeto de desarrollo, de la que ningún hombre carece, cuando menos potencialmente, y que se puede manifestar en cualquier actividad humana. El problema para entender conscientemente la creatividad se origina por el hecho de que, comúnmente, nos referimos indistintamente al proceso y al producto creativo, por lo cual es importante analizarlos.

La creatividad como capacidad humana presupone la adquisición y utilización de una serie de conocimientos, actitudes y habilidades, que posibilitan el desarrollo de un proceso que desemboca en la producción de objetos, cosas o situaciones que resuelvan un hecho determinado.

En dicho proceso el individuo pone en juego su experiencia, misma que se traduce en la aplicación de los conocimientos que posee para solucionar la situación a la que se enfrenta. Ahora bien, la aplicación de estos conocimientos se caracteriza por la posibilidad de poner en práctica habilidades que ubicaríamos inicialmente dentro de la siguiente clasificación:

Las habilidades especificas, son habilidades propias que otorga el estudio del tema o actividades en la que el individuo enmarca su práctica. Es decir: para crear, el alumno no puede partir de cero, debe contar con antecedentes, con los elementos básicos de la disciplina o del tema a tratar, que le permitan expresarse -sea bailando, pintando o actuando- a los cuales, como es natural, no se llega fortuitamente, sino a través de las vivencias, por una constante preocupación sobre el tema o para algunos aspectos de éste, que le permiten desarrollar habilidades especificas de la disciplina que estudia.

La habilidad de asociación, no puede presentarse de una acción creativa partiendo de la nada.

No se puede crear en el sentido de dar existencia a algo que no existiera con anterioridad de alguna manera, de esta forma, la creatividad implica el establecimiento de nuevas relaciones entre elementos ya existentes (objetivos, ideas, valores, procedimientos, etcétera). Esta es una actividad combinatoria y reestructurante que consiste en la ubicación de esos objetivos, ideas, valores, procedimientos, etcétera, desde otra perspectiva, con el objeto de encontrarle una nueva funcionalidad y utilidad, lo que le otorga la característica de originalidad a la creatividad (estilo personal de pensar y actuar, libre de estereotipos, etcétera.) Por ejemplo, las relaciones entre formas y colores, entre diferentes sonidos y/o movimientos; entre la actitud corporal y la voz; es decir, en el caso de las artes, establecer relaciones entre los elementos estructurales de éstas.




 
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