Opinión / Columna
 
Historias Extraordinarias 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Boccaccio; Encontró la manera de protegerse de la peste negra
El Sol de México
4 de octubre de 2009

  * La danza de la muerte

La terrible peste negra de 1348, que diezmó la población de Europa y que causó estragos apocalípticos, "constituyó una verdadera sacudida espiritual".

La miseria humana se hizo clara y patente, y los esqueletos de millares de apestados insepultos presentaron la sociedad al desnudo.

"La Danza de la Muerte" formó entonces una caravana inmensa integrada por personas de todas clases y condiciones, y las igualó socialmente, "derribando vanidades terrenas e ideales humanos".

En el "Decamerón" de Giovanni Boccaccio una turba de gente vulgar hace méritos para ocupar aquellos círculos infernales y ha instaurado en la Tierra "el reino de la malicia".

Los moralistas se desgañitan y se esfuerzan "por llevar por el buen camino a estos desgraciados sinvergüenzas".

Boccaccio, desde su púlpito de escritor culto y burlón, "se ríe de este ambiente soez y lo convierte en una maravilla de arte y de vida".

Boccaccio centra su "Decamerón" en las afueras de Florencia y en el prólogo describe en "páginas impresionantes" la peste en la ciudad italiana, y así narra la ocasión del encuentro de 10 jóvenes que para huir de los estragos de la epidemia y "liberarse de la melancolía y la aflicción", siete jovencitas y tres jóvenes, pertenecientes a la burguesía rica y cultivada, se encierran en una casa de campo y se imponen el juego de relatar cada uno de ellos un cuento a lo largo de cada día, exceptuando los de respeto religioso.

Así, Boccaccio narra cien cuentos, algo así como las "Mil y una noches", la obra excelsa de la narrativa oriental que le inspiró la idea.

* Hijo de poderoso mercader

Boccaccio di Chellino era un agente de la poderosa compañía de los Bardi y tenía gran éxito en sus tareas. Así, un equis día se relacionó con una de las empleadas de la compañía, cuyo nombre es desconocido, tuvo amores y engendraron un hijo, que nació el 3 de enero de 1313, quien fue bautizado como Giovanni y de apellido paterno reconocido como Boccaccio.

Pudo haber nacido en Florencia, en Certald, ciudades italianas o en París, capital de Francia, pues su padre debía desplazarse allí por razones de trabajo.

Su infancia transcurrió en Florencia, siendo recogido y educado por su padre, quien lo llevó a su casa incluso después que el mercader contrajo matrimonio con Margherita dei Mardoli.

En 1327, su padre lo envió a trabajar en la oficina que la compañía de los Bardi tenía en Nápoles.

Como Boccaccio mostró escasa predisposición para los negocios, su padre decidió en 1331 encaminarlo hacia el estudio del Derecho Canónico, materia que no le interesó, dedicándose por entero a las letras, bajo la tutela de los eruditos de la Corte napolitana: Paolo de Perugia y Andaló di Negro, y frecuentó el ambiente de la Corte de Roberto de Anjou, de quien su padre era amigo personal.

Entre 1330 y 1331 trató con el poeta Cino de Pistoia, quien enseñaba Derecho en la Universidad de Nápoles, y tuvo gran influencia en el joven aspirante a escritor.

* Se enamora de la hija del rey

La mañana del 30 de marzo de 1331, Sábado Santo, cuando Boccaccio tenía 23 años, conoció a una dama napolitana de la que se enamoró "apasionadamente".

El encuentro lo describe en su obra "Filocolo", "Tarea de amor", 1336, su tercera obra después de "Filostrato", 1335, y en ella inmortaliza a María de Aquino, hija del rey Roberto, que la engendró con la esposa de un gentilhombre de la Corte.

En la obra la nombra Fiammetta, "Llamita", a quien cortejó con canciones y sonetos.

Fue ella quien, en los primeros y venturosos tiempos de los amores, le animó escribir la novela: "Empéñate en la composición de un pequeño libro, vulgarmente hablando".

Fiammetta abrió a Boccaccio las puertas de la Corte e impulsó su naciente carrera literaria. Bajo la influencia de Llamita, escribió sus novelas y poemas juveniles, desde "Filocolo" a "Filostrato", "Ameto", "Amorosa visión" y "Elegía" de Madonna Fiammetta.

Ella correspondió al amor del joven, y luego lo sumió en la desesperación con sus ausencias y frecuentes infidelidades.

María de Aquino murió durante la epidemia de la peste negra.

* Regresa a Florencia y es testigo de la peste

En diciembre de 1340, después de trece años en Nápoles tiene que regresar a Florencia a causa del grave revés financiero sufrido por su padre, quien muere ocho años después, y se establece en esta ciudad, tras haber pasado antes los años 46 y 48 en Rávena en la corte de Ostasio de Poleta, y en Forli, como huésped de Francesco Ordelaffi, donde conoce a los poetas Nereo Morandi y Checco di Melletto, con los cuales siempre mantuvo correspondencia.

El año de la muerte de su padre es el Año de la Peste Negra, es llamado a formar parte de la Magistratura de los Ocho de la Abundancia, que tiene la misión de establecer las medidas para combatir el flagelo, y testigo de sus devastadoras consecuencias las describe en el "Decamerón".

La obra tiene gran éxito y sus conciudadanos lo designan para ser embajador ante los señores de Romaña, camarlengo de la municipalidad y embajador de Florencia en la corte papal de Aviñón.

* El embajador

Durante 17 años, tras la muerte de su padre y la publicación del "Decamerón", Boccaccio sirve como embajador de Florencia, nombrado por los florentinos a partir de 1350 en que es enviado a Romania, y aprovecha la estancia para llevar 10 florines de oro "a Sor Beatriz, niña que fue de Dante Aligheri, monja del monasterio de San Esteban del Olivo en Ravenna", según consigna en su "Geneología", obra que continuará toda su vida.

Al año siguiente, es elegido camerlango de la Comuna y se le encarga que represente al estado florentino en las tentativas con el reino de Nápoles por la adquisición de Prtao.

En la primavera es enviado a Padua a presentar oficialmente a Francesco Petrarca la invitación para que ocupe una cátedra en el recientemente creado Studio florentino y en diciembre es enviado al Tirol, ante Ludovico de Baviera, "para tratar de interesarlo en una alianza con los Visconti".

En 1354 es nombrado como embajador junto con Bernardo Campi a Aviñón, con la misión de indagar las intenciones del papa Inocencio VI con respecto a la próxima llegada a Italia de Carlos IV.

En 1365, nueva misión diplomática en Aviñón, esta vez "para asegurarle al papa Urbano V la fidelidad de la República Florentina al Estado de la Iglesia" y dos años después regresa a Roma, "a llevar el homenaje de los florentinos a Urbano V, que ha reconducido la autoridad pontificia a la antigua sede".

* Relación con Petrarca

Petrarca nació en Arezzo el 20 de julio de 1304 y cuando lo conoció Boccaccio, él era nueve años menor que el lírico y humanista.

Vivió durante su infancia en Aviñón, Francia, ya que su padre había sido exiliado y estudió Derecho en la Universidad de Bolonia, despertándose en él el estudio de la literatura latina clásica, en especial por Cicerón.

Su padre, enemigo de esas lecturas, "que veía poco provechosas", le quemó esos libros, "que no sirven para los estudios universitarios".

En otra versión, el notario Petracco, su padre, "deseoso de que su hijo Francesco llegara a ser un buen abogado, le puso en sus manos las obras de Cicerón como modelo de oratoria jurídica". Tras la muerte de su padre regresó a Provenza e hizo los votos eclesiásticos menores y en 1327 vio por vez primera a Laura de Noves, la mujer que idealizaría en sus poemas.

"Por ella sintió una pasión pura y constante, como la de Dante por Beatriz Portinari", escriben los piadosos.

Sin embargo, Laura de Noves es esposa de Hugo de Sade, y también Laura de Sabran, Laura Colonna, Laura Chibau y otras. En realidad, Petrarca identificó a Laura con el laurel con que fue coronado en Roma, y es Laura de Noves con quien engendra una hija. Mas, por tratarse de una relación adultera, el poeta la sepulta bajo sus obras poéticas.

Singularidades de Petraca, que fue el pionero del alpinismo, ya que el 26 de abril de 1336, junto a su hermano y otros compañeros, escaló el monte ventoso de los Alpes de mil 909 metros y más luego escribió una memoria del viaje en forma de carta a su amigo Francesco Dionigi.

En aquellos tiempos era inusual escalar montañas "sin fin práctico alguno" y, por ende, se considera ese día como el nacimiento del alpinismo como deporte.

La vida de Petrarca transcurrió al servicio de la Iglesia y de la poderosa familia Visconti y viajó constantemente por Europa, y el Senado Romano le otorgó los laureles de la gloria por su poema latino en hexámetros "África", que es la exaltación del conquistador romano Escipión "El Africano".

* Últimos años

Hacia 1362, la casa de Boccaccio se convirtió en un centro de estudios humanísticos y el helenista Leoncio Pilato estuvo dos años gozando de su hospitalidad para hacer la traducción latina de la "Iliada" y la "Odisea".

En la primavera de ese año se le presentó un monje, quien le lleva un mensaje que le dirige, en el momento de su muerte, el monje cartujo Pietro Petroni, quien tiene fama de santidad.

El mensaje consiste en la exhortación para que Boccaccio "se convierta profundamente de los estudios profanos a las meditaciones religiosas".

Boccaccio se siente turbado y se confía en Petrarca, quien lo pone en guardia en "cuanto a ceder de modo supersticioso a las sugerencias de ese tipo", y el poeta le hace caso y torna a sus estudios "profanos".

Al año siguiente, Petrarca le invita a Venecia y ambos amigos pasan varios meses en "inteligente y frutal camaradería", en casa de la hija de Petrarca.

En 1370 vuelve a Nápoles y aunque la acogida que le da la Corte es respetuosa, eso no contenta a Boccaccio, quien no encuentra motivo para quedarse en Nápoles y se refugia otra vez en la casa paterna de Certaldo.

En 1373, la República de Florencia le hace el encargo de comentar públicamente "La Divina Comedia" de Dante, desde el púlpito de la iglesia de San Esteban de Badia.

Boccaccio hace los comentarios durante todo el año, pero en 1374 se ve obligado a interrumpir la lectura de Dante por agravarse la forma de hidropesía que sufre, a la que pronto se agrega la sarna y en agosto hace testamento antes de regresar a la casa de Certaldo, donde muere el 21 de diciembre de 1375.

Uno de sus proverbios, tan dicho siempre, es: "Haz que lo decimos y no hagas lo que hacemos".
 
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