Opinión / Columna
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José Alarcón Hernández
Los procesos internos
El Sol de Puebla
28 de septiembre de 2009
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Todos los partidos políticos están en las vísperas de la realización de sus procesos internos para la postulación de candidatos a gobernador, a diputados y a presidentes municipales.
La autoridad municipal es la más cercana a los habitantes de las comunidades, por cuanto que ella proporciona los servicios básicos, como son agua potable, drenaje, servicio de limpia, alumbrado y seguridad públicos, parques y jardines y otros.
La lucha por la obtención de la presidencia municipal, no está por demás recordarlo, es una de las más intensas y a veces más enconadas, a tal grado que lleva a la división de los pueblos e incluso de los propios partidos.
En el PRI no se ha iniciado formalmente ese proceso de selección de los que contendrán como candidatos a presidentes municipales, regidores y síndicos, pero sí lleva a cabo los preparativos correspondientes, siempre en acatamiento a sus estatutos y al código electoral.
El hecho es que en pocas semanas estaremos inmersos en un gran reto político electoral, por los cargos que están en juego y por las circunstancias en que se producen.
Ahora, el signo distintivo de los procesos electorales es la alta competencia, para lo cual es indispensable poseer, entre otras cosas, competitividad en alto grado para ganar una elección.
En el PRI existen órganos internos que ejercen las facultades de selección y postulación de candidatos: La Comisión Nacional, la Comisión Estatal y las Comisiones Municipales de procesos internos, las cuales, a través de sus dirigentes deben rendir informe y cuenta al órgano competente, en este caso, al Instituto Electoral del Estado.
Hasta hace algunas décadas, los partidos simplemente postulaban a sus candidatos, los registraban ante el órgano electoral y no tenían que someterse a reglas, que ahora, son muy importantes, porque garantizan la equidad y la legalidad de los competidores.
En 1986 igual que en 1989, el PRI, postuló candidatos por el método de consulta a la base, en la mayor parte de los doscientos diecisiete municipios y los resultados fueron altamente satisfactorios.
Después, se prefirió postular candidatos por otros métodos, porque se dijo: "La consulta a la base divide a los pueblos". Durante el gobierno de Manuel Bartlett Díaz, se prefirió como método de postulación la vía de los acuerdos sin exclusión en varios casos, de la consulta a la base.
Los mismos métodos se aplicaron durante los gobiernos de Melquiades Morales Flores y Mario Marín Torres.
En estos sexenios, en algunos casos, se eligió el método de las encuestas, para conocer las preferencias de los electores y la potencialidad de votos de los escogidos.
Hace algunos lustros las postulaciones se efectuaban a través de las comisiones coordinadoras de convenciones, hoy, mediante las comisiones municipales de procesos internos. Antes la competencia, casi no existía, actualmente, es una realidad.
Frente a esta circunstancia, en un proceso electoral, la aplicación correcta del método y el modo de postulación de un candidato, representa un tercio de la victoria.
El segundo tercio del triunfo lo aportan el perfil, las cualidades y potencialidades de voto del candidato.
La otra tercera parte la conforman, la alta calidad de la estructura partidista, en la que se incluye, la organización electoral y la movilización de los electores el día de los comicios.
Ahora, el parto electoral tiene que darse en forma natural, normal, sin contratiempos, con todas las previsiones y providencias.
Hoy es necesario prodigar todos los cuidados del proceso de postulación y evitar cualquier contaminación.
En estos tiempos es indispensable evitar a toda costa, las exclusiones.
En estos procesos no es importante averiguar la maternidad o paternidad del candidato. Lo que sí es imprescindible es que la mayoría del pueblo, lo reconozca. Sin la confianza de éste, no hay presidente municipal.
Hoy las circunstancias obligan a los partidos a ser celosos guardianes de la norma y de la forma.
En ese proceso de postulación, el partido que quiera ganar, tiene que anteponer los intereses legítimos de la sociedad, de la mayoría, en los cuales, queden incluidos los del partido y no a la inversa.
Así, para obtener la victoria, se conjugan muchos factores: Los endógenos, los exógenos y los supervinientes.
En estos días, los comicios no son "pan comido", representan verdaderas luchas de intereses y voluntades que tienen que ver con el futuro inmediato y de mediano y largo plazos de los habitantes, que finalmente, se traducen en calidad de vida.
Los poblanos nos aprestamos a entrar a esta contienda, en condiciones distintas a las anteriores, en el marco de graves y grandes amenazas para la colectividad.
2010 será un año de lucha política intensa, pero también de exigencias y oportunidades, que obligarán, por una parte a las autoridades, a hacer más con menos recursos y por otra, a los habitantes y electores a esmerarse en cumplir con sus altas obligaciones cotidianas y políticas.
Hagamos votos porque todos los partidos ajusten sus conductas a la ley, lo cual, será bueno para la entidad y para los propios partidos.
Estimado lector, tengo un correo electrónico que pongo a sus órdenes: alarconpuebla@yahoo.com.mx
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