Opinión / Columna
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José Alarcón Hernández
¿El tiempo se acaba?
El Sol de Puebla
21 de septiembre de 2009
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¡El tiempo no se acaba! ¡La que desfallece es la población, la nación misma!
El miércoles dos, en la mañana, en Palacio Nacional, el Presidente Felipe Caderón Hinojosa, pronunció su Tercer Informe-discurso- ante representantes y actores importantes de la república.
Casi todos los dirigentes de los sectores de la sociedad y líderes de los partidos políticos, terminado el acto, expresaron acuerdo con el contenido del discurso.
El Presidente refirió, en un análisis autocrítico, las grandes calamidades que nos han abatido, en los dos años nueve meses que lleva al frente del ejecutivo federal.
Eso fue bueno, porque no eludió señalar los grandes dolores de la nación, lo que le permitió, en una segunda parte, que fue la central de su exposición, puntualizar las grandes soluciones en las cuales estamos comprometidos, si queremos resolver nuestros padecimientos crónicos.
Para poner freno al crecimiento de la pobreza, apuntó que es indispensable, poner toda la fuerza y los recursos del Estado.
Para dotar a todos los mexicanos de médico y medicinas, señaló que es fundamental alcanzar la cobertura nacional de salud.
Ante la tercera grave deficiencia que el país padece, resaltó, que es indispensable lograr una educación de calidad.
El cuarto asunto fue el de la debilidad de las finanzas públicas, para lo cual, es necesario hacer una profunda reforma a la estructura de los ingresos y gastos públicos.
El quinto jinete del apocalipsis, lo representa la incompetencia de la estructura económica y productiva, para lo cual es indispensable aplicar una serie de medidas que hagan más competitiva la economía, generando cambios profundos al sector energético y a las empresas públicas, eliminando opacidad y corrupción.
La sexta variable que es indispensable transformar es la de las telecomunicaciones, poniendo al día al país con el resto del mundo.
En séptimo orden anotó una honda y definitiva reforma laboral, que se ha postergado por intereses diversos, no de los trabajadores, sino de sus dirigentes.
En octavo, el Presidente, señaló la necesidad de una reforma regulatoria de fondo que permita facilitar la vida de los ciudadanos emprendedores.
En noveno lugar, mencionó la profundización y la ampliación de la lucha contra el crimen organizado, en sus diversas expresiones.
Finalmente, para concluir su decálogo de males ancestrales de la nación, apuntó la necesidad de una reforma política de fondo que incluya lo electoral, para pasar del sufragio efectivo a la democracia participativa.
El Presidente se sinceró con la nación y reiteró su compromiso para aliviar conjuntamente, con todos los actores de la sociedad nacional, los graves problemas que nos han venido aquejando durante décadas.
¿Quién se atreverá a negarle al Presidente, por mezquindad, a aportar la parte que le corresponda, sean partidos políticos o cualquier ente de la sociedad mexicana?
Es cierto que no se resolverán los problemas generados y mantenidos por décadas en lo que resta de este sexenio, pero también es verdad, que si empezamos hoy, se construirán los cimientos de una nueva nación.
El primero de septiembre, cuando se instaló el Congreso General, los partidos políticos, fijaron posiciones y sin rehuir la crítica, apuntaron soluciones, que finalmente dejaron entrever buena voluntad para evitar que el barco naufrague.
Al otro día del informe del Presidente, cuando había de publicarse en los diversos medios, su discurso de vísperas del bicentenario y del centenario, el PRI, publicó un desplegado de una plana, en los periódicos más importantes del país, titulado: "Para enfrentar la emergencia e impulsar el crecimiento económico, el empleo y combatir la pobreza".
En el preámbulo, se afirma que el país enfrenta la peor crisis económica, que el modelo está agotado, que los diputados del PRI se comprometen a ser una oposición responsable y constructora de soluciones por el bien supremo de México.
La propuesta está integrada por siete ejes de los cuales entresacó algunas de las consideraciones:
Para la reactivación inmediata del empleo y la economía: Incentivos fiscales, utilización intensiva de mano de obra, apoyo a PYME's, programa nacional de becas, agilización del gasto público, aprovechamiento de los recursos de las afores, repatriación de capitales, fomento de la vivienda social, estímulos fiscales a la industria automotriz, agricultura por contrato, fondo para las enfermedades contagiosas. Un adversario, me dijo: "Sí, cómo no, ¿y qué más?".
Política Industrial y Energética: Política industrial con ventajas comparativas, revisar el esquema tarifario, especialmente, el eléctrico, reformar la legislación para evitar prácticas monopólicas, agilizar la regulación administrativa, vincular el gasto de la educación con la productividad, explotar el gas, implementar un sistema aduanero eficiente, reforma energética, desarrollo de energías alternativas, etcétera. Un ciudadano me dijo: ¡"Todo esto es puro cuento"!
Medidas para fortalecer las Finanzas Públicas: Aplicación de "Balance Presupuestal Estructural", reformar la estructura fiscal, mayor eficiencia del SAT, no al IVA en alimentos y medicinas, mantener la dualidad del IETU y el ISR, reasignar subejercicios, revisar el impuesto sobre depósitos en efectivo, presupuesto para estudios de proyectos ejecutivos, compactar la administración pública, aplicar un programa de austeridad y transparencia, establecer responsabilidades por el indebido ejercicio de recursos públicos, etcétera. ¿Cómo?, ¿Con mayor evasión y elusión fiscales?
Federalismo Fiscal: Simplificar las reglas para los programas de gasto público federal en los estados, revisar la distribución de las participaciones federales, establecer un fondo de aportaciones federales complementario al FAEB, certidumbre para el subsidio de la seguridad pública municipal, eliminar delegaciones federales, ampliar facultades tributarias de los estados y municipios, fortalecer la capacidad recaudatoria de los ayuntamientos en agua y predial, dar mayores facultades a la Auditoria Superior de la Federación, etcétera. ¡Muchos mexicanos estaremos pendientes, a ver si se logra!
El quinto eje: Política Social, combate a la pobreza y la desigualdad: Cobertura universal en salud y educación, seguro para desempleados, compras consolidadas de medicamentos, transparencia de los programas sociales y del padrón de beneficiarios, evaluación objetiva y eficaz del CONEVAL, participación ciudadana a través del monitoreo y contraloría social. ¿Este será un cuento de hadas?
El sexto eje: Desarrollo Rural: Fortalecer cadenas productivas, más inversión en agua, maquinaria, equipo y centros de acopio, robustecer el programa concurrente del campo y las reglas de operación de los programas, ampliar los apoyos para la pesca y la acuacultura, usar las reservas y mecanismos del TELECAN, integrar una reserva estratégica de granos y alimentos básicos, generar empleos en las comunidades rurales, defender los derechos de los trabajadores migrantes, impulsar los vínculos entre productores rurales y empresarios. ¿Todo esto sin aumento de impuestos?
Último eje: Regulación del sistema financiero: Otorgar más facultades al Banco de México y a la SHyCP, establecer mecanismos para que la banca comercial financie al sector productivo y mayor competencia bancaria, incluir nuevos intermediarios financieros, obligar a los bancos a cotizar en la Bolsa Mexicana de Valores, reducir las tasas pasivas y activas de interés y comisiones excesivas, sectorizar la banca de desarrollo.
Esta lista de buenas intenciones- así opinaron- la mayoría de los editorialistas y actores de la economía, culminó con un compromiso general: diálogo con las fuerzas políticas y la sociedad entera, creación de comisiones especiales, arribó a consensos sociales y superación de la peor crisis económica que México ha enfrentado en estas décadas.
¡Una muestra de logro de estos objetivos, será el presupuesto 2010!. ¡Veremos!
Estimado lector, tengo un correo electrónico que pongo a sus órdenes: alarconpuebla@yahoo.com.mx
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