Opinión / Columna
 
Segunda Opinión 
Martha López 
Ortorexia
El Sol de México
18 de septiembre de 2009

  Comúnmente se escucha hablar de anorexia y bulimia, pero en pocas ocasiones de la ortorexia, que ocasiona un desorden alimenticio, como sucede con las enfermedades anteriormente mencionadas; la diferencia radica en que el paciente no se preocupa por si come mucho o poco, sino por la calidad de los alimentos que ingiere.

Dicha situación hace que la gente se obsesione en consumir sólo comida sana, sin conservadores, orgánicos, cien por ciento naturales, sin endulzantes ni colorantes, por ende no consume carne, grasas o con sustancias artificiales.

Estas personas hacen una mayor inversión de dinero y tiempo, ir de compras pude resultar tan complicado como cada uno quiera e invertir varias horas, por lo complejo que se torna en tomar decisiones de qué producto comprar, todos ellos bajos en grasas, azúcar o sal.

Además, tienden a verificar si aquello que comen está libre de ácidos grasos trans o adicionado con alguna vitamina o mineral; si la leche es deslactosada, descremada, pero entera jamás, ya que resultaría casi imposible para el estómago de alguien de 30 años poder digerirla. La obsesión por comer sanamente se lleva al extremo.

Esta estricta dieta puede tener diversas complicaciones debido a que se excluyen más alimentos básicos y se presenta desnutrición, riesgo de infecciones, falta de energía, estreñimiento, anemia, problemas intestinales, hepáticos o de piel, entre otros. Al haber omitido alimentos se puede presentar desnutrición o bien falta de hierro que aportan las carnes rojas.

Cabe aclarar que comer sano no significa estar enfermo, al contrario, lo ideal es conocer los alimentos que ayudan a nuestra salud y consumirlos; sin embargo, esa obsesión por comer sanamente es la patología protagonizada por una estricta dieta que no involucra carnes rojas, grasas animales, lácteos, huevos, alimentos cultivados con pesticidas o que contengan diversos conservadores, así como aquellos que se encuentran envasados en botes de metal y en ese afán de obsesión se eliminan grupos completos de alimentos que son necesarios para el cuerpo.

Otra de las razones por considerarse una patología se debe a que la gente con ortorexia es capaz de quedarse sin comer si no tiene la plena seguridad de que lo que se llevará a la boca cumple los requisitos de su alimentación; todo lo tiene perfectamente controlado, preparan sus menús con días de anterioridad para balancear los nutrientes necesarios para el cuerpo, aunque no incluyen todos y siempre compran en tiendas orgánicas.

Como se mencionó, parte del problema se presenta en querer conservar una figura esbelta, pero sobre todo una vida saludable y el miedo latente a padecer alguna enfermedad provocada por los diversos aditivos químicos suministrados a los alimentos.

Comer sanamente es la mejor práctica que se puede realizar, pero como todo exceso, llevarlo al extremo puede atraer problemas de desnutrición, descalcificación de huesos o anemia, entre otros padecimientos; por lo que la mejor recomendación es acudir a un nutriólogo, quien brindará una dieta saludable o bien dirá qué comer para no dañar su salud.
 
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