Opinión / Columna
|
José Alarcón Hernández
La madre Teresa de Calcuta
El Sol de Puebla
8 de septiembre de 2009
|
La madre Teresa de Calcuta es un ejemplo de vida, no sólo para los católicos, sino para muchas personas de otras creencias e incluso para los agnósticos.
Esta religiosa albanesa es una de las gigantes de la caridad del siglo XX.
Fundó la orden femenina, Las Misioneras de la Caridad en 1950 y la rama masculina, Los Hermanos de la Caridad, en 1963.
En 1950 la madre Teresa empezó a servir a personas enfermas de lepra.
En 1979, por su labor humanitaria, obtuvo el Premio Nobel de la Paz.
El cinco de septiembre de 1997, fue su encuentro sempiterno con Dios.
El Papa Juan Pablo II la beatificó el 19 de octubre de 2003.
En México, las Misioneras de la Caridad, están en varias entidades, entre otras, en Baja California, Estado de México y en esta capital del estado de Puebla, prestando sus servicios a los más pobres de los pobres, conforme a su carisma.
En Cuba, Las Misioneras de la Caridad tienen once casas, en las que realizan su servicio a los más necesitados y enfermos.
Otros países, de los antiguos regímenes comunistas, como Rusia, también cuentan con casas de Las Misioneras de la Caridad.
Este cinco de septiembre, se cumplen doce años de su vuelta a la casa del Padre, que sus hermanas de Puebla, conmemoraron en su casa de Xonaca.
Con ese motivo, es que me permito referir para la reflexión y para la acción, para católicos y no católicos, para todos los hombres y mujeres de buena voluntad, incluidos empresarios o políticos, altos funcionarios o modestos ciudadanos, para todos, estas citas escritas por ella:
"No trabajamos por la gloria o el dinero. El nuestro es un amor consagrado a Jesús. Trabajamos para Dios".
"Todos somos hijos de Dios; por ello, es importante que compartamos sus dones".
"En el fondo todos creemos en Dios. Algunos se resisten porque no están dispuestos a un cambio. El que dice que no cree, ya está abrazando la idea de su creencia".
"Para Dios todo es simple y bello. El amor de Dios por nosotros es mayor que todos los conflictos, siempre pasajeros".
"La fé es un don divino, pero hay que trabajar para conservarla".
"El vacío de la vida actual, no se llena con estímulos de afuera. Esa búsqueda solo puede saciarse con lo espiritual, con Dios".
"Dios solo habla en el silencio, no hay que tener miedo a escuchar las verdades que están en nuestro interior".
"Dios siempre perdona y libera, si nos acordamos de Él y le entregamos nuestro tormento".
"En la vida actual hay demasiado ruido y eso hizo que la gente llegue a temerle al silencio. Saben que si callan, van a escuchar de verdad y eso a veces suele ser muy doloroso".
"Es necesario aprender del encuentro con el otro, superar las dificultades y salir fortalecidos. Respetarse y perdonarse. Uno tiene mucho que corregir en uno mismo antes de molestarse con el otro".
"La juventud está entendiendo que ya no es tiempo de hipocresía y de dobles posturas. Es tiempo de acción. Del amor en acción".
"Debemos de tratar de evitar el juzgar a las personas. Si las juzgamos no les estamos dando amor".
"Si no logramos pedir perdón a alguien en particular, deberíamos disculparnos con Dios, que es misericordia pura. Es necesario estar libre de cargas y con el corazón puro".
"Con cada examen de conciencia debemos remediar lo que hayamos hecho mal. Nuestra conciencia es sabia y no resiste el engaño. Se debe pedir perdón y saber perdonar".
"Solo hay que hablar con Dios. Él es nuestro Padre, sea cual fuere nuestra religión. Todas las religiones tienen su derecho a la verdad".
"La verdadera felicidad es dar. El fruto del silencio es la oración. De allí viene la fé, la alegría, la unidad".
"El mundo sería un lugar mucho mejor si todo el mundo sonriera más".
"Todo sacrificio es útil si se efectúa con amor".
"En Oriente hay más respeto por la dignidad humana. Hay más respeto por el tiempo del ser humano. Hay más contemplación y más acercamiento".
"Las personas son poco razonables, inconsecuentes y egoístas. Amalas de todos modos".
"Si haces el bien, te acusarán de tener oscuros motivos egoístas, haz el bien de todos modos".
"Si tienes éxito y te ganas amigos falsos y enemigos verdaderos, lucha de todos modos".
"El bien que hagas hoy será olvidado mañana, haz el bien de todos modos".
"Tómate tiempo para pensar, tómate tiempo para rezar, tómate tiempo para reír. Es la fuente del poder, es el mayor poder sobre la tierra, es la música del alma. Tómate tiempo para jugar, tómate tiempo para amar y ser amado, tómate tiempo para dar".
"Solo deseo que quien no tenga religión, abrace antes de morir la idea de que una fuerza superior y bendita lo está esperando".
"Todas las noches antes de dormir debemos realizar un examen de conciencia por si fuera nuestro último día".
"Morir no es el fin, es solo el comienzo. La muerte es una continuación de la vida. Este es el sentido de la vida eterna: Nuestra alma va hacía Dios".
"No se debe temer lo que Dios manda. El hecho de morir es algo normal. Todos debemos cambiar de apariencia para llegar a la vida eterna. Lo peor es aquel que ha muerto en vida por falta de amor y contención".
"Todos me preguntan cómo una muerte puede ser bella. Morirse es volver a casa. Quienes mueren aquí, mueren en paz, y eso es lo que podemos esperar: Morir en paz y con dignidad. Eso es para la eternidad".
Estas citas las he tomado del libro "La Sabiduría de la Madre Teresa de Calcuta" que contiene una compilación y prólogo de Diana Blumenfeld.
El orden de estas citas lo he construido, con toda humildad.
Estimado lector, tengo un correo electrónico que pongo a sus órdenes:
alarconpuebla@yahoo.com.mx
Columnas anteriores
Columnas anteriores