Opinión / Columna
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David Bravo y Cid de León
Parlamento
El Sol de Puebla
4 de septiembre de 2009
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Septiembre, mes de la patria
Septiembre es también llamado el mes de la patria porque el 15 de este mes de 1810 Hidalgo inició el proceso de nuestra independencia que el 27 de septiembre de 1821 lo consumara don Agustín de Iturbide con la entrada triunfal del Ejército Trigarante a la ciudad de México. Y desde entonces existe ante el concierto de las naciones soberanas: La Nación, el Estado y la Patria de los mexicanos como un país independiente, con identidad especifica y con un determinado oficio en el Continente Latinoamericano.
Estas tres nociones Patria, Nación, Estado, integran la realidad existencial de los mexicanos y encierran los conceptos de: pertenencia, de arraigo y de tradición como pueblo específicamente distinto a los demás que existen en el orbe entero.
En este mes se vivifican su contenido los conceptos: de Libertad en el contexto de las naciones independientes; el de autodeterminación en el escenario de la globalización y de unidad singular ante en el ámbito de la mundialización.
NO HAY GLORIA SIN CALVARIO
¿Es cierto que la historia la hacen los hombres, pero también es cierto que está llena de claroscuros y de contrastes. Alguien afirma que México es tierra de volcanes y tiene sobrada razón. En el proceso de nuestra independencia junto a la osadía de la lucha por la independencia y la libertad política hubo excesos de índole criminal; en la conformación de nuestra estructura jurídica también existieron, junto con la justificada búsqueda de organicidad jurídica crecieron también los odios, rencores, y traiciones. Jinetes apocalípticos, de diverso signo, cabalgaron juntos los caminos de nuestra historia.
En esta conceptualización se explica el porqué el "Don de la Libertad" alternó con el antivalor del libertinaje; el heroísmo de defender la Patria alterno con la soberbia extranjera; la verdad del concepto de persona humana con la despersonalización sistematizada como medio de manipulación de masas. Es decir junto a la osadía, la nobleza y la heroicidad creció también la mala hierba como flagelo generador de la desestabilización política, de la destrucción del tejido social y de la inadmisible injusticia social.
Estos tiempos de inicio del siglo XXI, en lo que llevan caminado, no se cantan mal las rancheras: El comportamiento de los partidos políticos degrada la democracia participativa y representativa y antepone sus intereses partidaristas a los intereses de la Nación. La rivalidad entre partidos y grupos parlamentarios ahoga las funciones del Congreso Federal impidiéndole actualizar la estructura jurídica necesaria para hacer frente a las contingencias de orden mundial que nos afectan a los mexicanos; Los alaridos y chillidos estridentes, exigen resolver los problemas que se consolidaron durante más de 7 décadas con un abra-ca da bra mágico so pena de acusar de incapacidad y falta de solvencia a las instituciones de gobierno. Tales actitudes engallan a los criminales.
Y junto a esto la desmesurada actividad de algunos medios de comunicación exaltan morbosamente lo noticioso negativo y a penas mencionan lo positivo e informativo. Si lo que debiera ser crónica se somete a la reforma de su redacción para dar pábulo a lo tremendista, entonces, esa "reforma deforma la información y la libre expresión de los hechos y acontecimientos queda disminuida".
Hay algo que siendo muy cierto es imposible deformar, manipular o falsificar y, como todo valor, que exige estar siempre vigente en el ánimo de los mexicanos. Este algo son los valores de la verdad en nuestra historia, de la tradición heredada de nuestros mayores, del amor a la Patria que nos exige siempre le seamos leales.
Estos valores no se borran fácilmente de las conciencias porque exigen estar siempre vigentes y hacen surgir y estimular incesantemente el sentido de arraigo al tugar de nacimiento, de pertenencia a una Patria con historia de erupciones políticas volcánicas, sí, pero con destino más allá de las generaciones que han transcurrido en el devenir del tiempo hasta ahora.
El mundo todo está en angustiosa expectativa por las crisis, de toda índole, que le atormentan: material moral, espiritual; y México sufre los efectos de estas crisis mundiales pero, como dice el dicho mexicanísimo: México no se raja.
DE TODO HAY EN LA VIÑA DEL SEÑOR
Si hay mexicanos que se dejaron arrastrar por la degradación y la indiferencia a su Patria que atentan contra la unidad nacional y contra el bienestar de los mexicanos, somos más, muchos más, los que nos creemos bien nacidos y tenemos sobrada decisión para suplir con renovado heroísmo las traiciones e intentos de desgajar a la Patria.
La única manera de resistir las crisis, de índole mundial, que nos están maltratando es la Unidad política, moral, espiritual y solidaria entre los mexicanos. Con la convicción de que la Patria nos reclama, en estas fiestas patrias clamemos a los cuatro puntos cardinales.
Viva México, Viva nuestra Independencia Nacional, Viva la Solidaridad y la Paz entre los mexicanos.
davidbravocid@yahoo.
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