Opinión / Columna
 
Educación y Cultura 
Abel Ayala Guerrero 
La educación artística en la época de la Colonia.
El Sol de Puebla
1 de septiembre de 2009

  En la época colonial se utilizaron los mismos métodos que prevalecían en Europa, aunque llegaron con retraso. Se enseñaba sin tener en cuenta al educando; no existió una graduación para el aprendizaje, en pocas palabras, no tuvo eficacia como medio de expresión, y el hecho de que persistieron dentro de los centros de enseñanza las actividades artísticas prueba su importancia, aunque las aplicaron sólo desde el punto de vista artístico.

Sin embargo a fines del siglo XVIII ya habían proliferado los poetas, los artistas, los prácticos y las autoridades, a tal grado que se hizo necesario e indispensable la creación de una Escuelas de Bellas Artes y surgió como primer intento una escuela - taller de grabado, 1779 - 1781, anexa a la " Casa de Moneda" de la Ciudad de México; más tarde se crea, por decreto de Carlos III, la "Real Academia de las Tres Nobles Artes" (1783), la cual inicia sus trabajos solamente con pintura y grabado; más tarde se agrega escultura y arquitectura, persistiendo inexplicablemente la nefasta y negativa "Copia de Estampas y Yesos Clásicas", que alcanzo a los albores del siglo XX y que la Revolución Mexicana de 1910 liquidó en forma definitiva.

Al mismo tiempo, dentro de las iglesias y conventos se impartían clases de música con canto religioso en las festividades santorales; danzas y pastorales se incrementaban y se formaban grupos de "cantores de iglesia", así como el aprendizaje en la fabricación de instrumentos musicales. Al correr de los siglos coloniales, en música se llegan también a formar agrupaciones, cuyo propósito se encaminaba al lugar la fundación de instrumentaciones para la enseñanza musical, consiguiendo por fin la creación del Conservatorio Nacional de Música, 1 de febrero de 1868.

En resumen, en la época colonial la enseñanza artística se limito a lo que enseñaban academias, asociaciones, agrupaciones, talleres particulares y estudio de artistas, sin dejar de incluir a las Escuelas de Bellas Artes y al Conservatorios de Música, con programas y métodos inadecuados que fueron traídos a México con retraso. Por lo tanto no tuvo la efectividad pedagógica deseada.

Una vez consumada la Independencia, el país, como ya sabemos, vivió una situación convulsa, en la cual se fueron aclarando las ideas políticas, culturales, pedagógicas y artísticas. La educación debió organizarse con un sentido social, hacia las masas populares, y sobre todo se vio orientada e imbuida por el pensamiento liberal.

La educación artística en le México Independiente se realizó sin la intervención de maestros especializados: la impartieron egresados de las escuelas de Arte, en la mayoría de los casos, artistas prácticos o "aficionados" que fueron improvisados para tal función.

En el año de 1883 se fundó la Dirección General de Instrucción Primaria" para el Distrito Federal y territorios, la cual abrió escuelas con carácter popular en donde se enseño el punto de vista de su aplicación pedagógica.

En el gobierno del presidente Antonio López de Santa Anna sólo cambia la situación en que la enseñanza pasa a manos de las corporaciones religiosas; Don Benito Juárez hace de la educación primaria una función del Estado; no se menciona nada de la educación artística, la cual queda al criterio de los profesores de grupo y sólo ligera en las escuelas superiores y en las de arte y oficios.

A partir de 1880, al organizarse la educación pública, se siguieron los pasos de Europa y Estados Unidos, empezando a figurar la educación artística como obligación en las escuelas primarias, y en el año de 1892 se incluyo por primera vez en el Plan de Estudios de la Escuela Normal, figurando sólo en 3º, 4º y 5º. Los profesores no eran docentes del arte, sino egresados de las escuelas profesionales e "improvisados"; y los programas del arte en donde abundaba el concepto artístico.




 
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