Opinión / Columna
 
David Bravo y Cid de León 
Parlamento
El Sol de Puebla
28 de agosto de 2009

  Lo que objetivo no admite disfraces

David Bravo Cid de León

Es inusitado el número de aspirantes a presidir el Municipio de Puebla, pareciera que es lo más codiciado para intentar después de tres años entrar en competencia para ser gobernador del Estado.

A leguas se ve que, de ese creciente número de pretendientes unos son suspirantes, otros son aspirantes y muy poco son los que saben a que le están tirando.

Suspirantes son los que se avientan como el borras,,, a ver que sale,,, se parecen a los que se divierten en las ferias de barrio en el juego del palo encebado, juegas por diversión y solo te llevas el cebo que te hizo resbalar; Los aspirantes son los que se entusiasman y dicen, yo me aviento y en una de esas,, quien quita y se me hace, por eso entre ellos se patean; y los pocos que se dan cuenta de la seriedad de la contienda tratan de establecer relaciones, tejer apoyos, armar convenios; aquí el juego ya no es como en las ferias, sino rebatinga de hambrientos de egoísmo pragmático.

Para los que integran los dos primeros grupos la presidencia municipal no significa servicio a la ciudadanía sino la lotería que representa vivir tres años sin preocupaciones económicas, además de lo que se pudiera acumular para un futuro sin problemas económicos. Los que logran avizorar la seriedad de la competencia y el calvario que significa hacer gobierno temen que el trafico de las influencias dificulte o cancele sus intenciones.

Una escrutadora mirada descubre que en el PRI solo hay dos personas que pudieran apreciar la complejidad de los problemas que aquejan a la ciudad de Puebla, que contaran con alguna experiencia que acercara la probabilidad de entender, jerarquizar e intentar detener el deterioro en la calidad de vida de los poblanos.

En el PAN solo se aprecia a un personaje que presenta las cualidades antes dichas. Con todo respeto, pero,,,, pero,,,todos los demás aspirantes y los que pudieran surgir en los demás partidos juegan el mismo papel que los zánganos en la colmena, zumban y zumban y zumban pero no producen miel ¨(no aportan nada a la solución de los problemas) y son expulsados del panal, la sociedad no los pela...

Da la impresión de que es prefabricado el número, cada vez mayor de aspirantes a la presidencia municipal como un medio quitar presión a la sucesión a la silla de casa puebla. Pero la sobreabundancia de zánganos hace que el panal no ofrezca la miel suficiente y por lo tanto caiga en el choteo de las cosas, y entonces, las presiones a la sucesión del inquilino de casa Puebla aumentan y se complican.

Llegados a este punto de la presente reflexión, seria útil y conveniente que los partidos establecieran las mínimas condiciones para que los diversos candidatos, tanto a legisladores como a munícipes pasaran una prueba de capacidad, de experiencia, de conocimientos y de buena fe. Digamos como si fuera un por examen por oposición y así se eliminarían los zánganos, los grillos y las chicharras que siempre silban y zumban y aturden a los electores. Es sabido que muchos de estos bichos se cuelan por manipulaciones de los grupos de presiona y del trafico de las influencias. Un ejemplo muy cerca de puebla y que provoca repulsión y nauseas es lo que acontece en Iztapalapa.

Toda vez que la incapacidad manifiesta de los que presiden los órganos partidarios a nivel municipal no instrumentaran los mínimos requisitos para regular la actividad de los aspirantes y si abran la compuerta, no par la libertad de adelantar las campañas fuera de los plazos estatutarios y del derecho electoral vigente, sino para inducir un libertinaje, sin orden ni congruencia, en nombre de fingida tolerancia, seria harto prudente que la sociedad, por medio de grupos civiles y medios electrónicos, convocara a estos aspirantes a un foro en el que expusieran como ven y aprecian el Status del ciudadano y del elector ante la Federación, ante el Estado y ante el Municipio.

Esta seria una manera practica de ver quien pone por encima de México su partidarismo segregante. Si al Estado de Puebla se le ve como un feudo del gobernador en turno. Si el Ayuntamiento y la Legislatura local solo son consideradas como oficinas de partes del gobernador en turno.

En la urbe Puebla, que es la capital del Estado, el tejido social parece estar dislocado, es decir que el entramado de familias que da cohesión al municipio esta fracturada. Tanto por las características propias de las grandes urbes, como por que los tres lazos que vinculan a los ciudadanos y a la autoridad en el municipio parece que están dislocados:

a) La interdependencia entre ciudadanos que es vinculante entre los avecindados en el Municipio de Puebla; b) La complementariedad natural de la convivencia se ha distorsionado dando lugar al vació de comprensión entre avecindados; c) La Solidaridad que debiera ser cosa natural (por la vivencia de la alteridad) se ha adelgazado tanto que cada avecindado en el municipio trabaja para su santo, o sea: que yo la brinque y los demás que se chinguen, ta ra ra ra ra, pues.

En esta conceptualización de las realidades que vivimos los poblanos tiene que prevalecer la interdependencia entre los tres niveles de gobierno. El gobierno a nivel municipal no puede ser un apéndice sometido a la volubilidad del gobernante en turno.

El Estado, como entidad federativa no puede ser un feudo partidarista ni una ínsula aislada de la federación. El ejercicio de la autoridad en cualquiera de sus niveles no puede ser el factor que desgarre el tejido social. Los aspirantes a ser Munícipe, si son de buena fe, tienen la palabra.



davidbravocid@yahoo.com


 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas