Opinión / Columna
 
Jorge Lerín Valenzuela 
Cicatrices que no se borran y logros que transforman la humanidad
El Sol de Puebla
18 de agosto de 2009

  Jorge Lerín Valenzuela

Hay temas que en lugar de que me inciten a tomar la pluma, me incitan más a levantarme, ir con las autoridades a protestarles y despertar a todos sus dependientes del letargo de conciencia que nos aqueja diariamente. Y me pregunto ¿Que hemos hecho desde aquellos días 6 y 9 de agosto de 1945 (hace 44 años)? fecha en que se arrojaron las dos bombas nucleares. He de decir lo que tengo a la vista y sólo parece que nos pasamos celebrando los aniversarios como si fuesen acontecimientos irrelevantes de carácter social. Lo más seguro es que nos alcance otra guerra nuclear, y nosotros sin hacer nada, solamente celebrando como cada año a Hiroshima y Nagasaki. ¡Pero que digo, esperando otra guerra nuclear! Si ya tenemos a la vista la guerra de Estados Unidos contra de los países Árabes o Afganistán, total es más cómodo ver por televisión o vía Internet una guerra que vivirla. Quizás dentro de 5 o 10 años estemos festejando los aniversarios de la guerra de Irak; ante un mundo bipolar, hace 40 años (20 de julio 1969) que el astronauta norteamericano Neil Armstrong, fue el primer ser humano que pisó por primera vez la superficie de nuestro satélite, la luna, con motivo del lanzamiento del Apolo XI, dándonos un mensaje "es un pequeño paso para un hombre, pero un salto gigantesco para la humanidad", considerando con esto una hazaña grandiosa que ha transformado a la ciencia y la tecnología, combinados con los nuevos desafíos que son extraordinarios en la ciencia médica que ha llegado a descifrar el genoma humano.

Muchas cosas podemos advertir y que tenemos a la vista, primeramente hay que aceptar que no existe otro país en el mundo capaz de quebrantar y hacer caso omiso de los tratados internacionales, la globalización, la inseguridad, el riesgo, el narcotráfico y la delincuencia organizada, como sucede con los Estados Unidos de América, en donde se hace caso omiso a las determinaciones de la ONU y de todos los Organismos internacionales, y es capaz de hacer la guerra a quien quiera y cuando quiera, alegando la existencia de armas químicas y biológicas de destrucción masiva, y el consiguiente ataque al terrorismo y al fanatismo religioso, prueba fehaciente es el daño que sufrieron las torres gemelas de Nueva York ; después, tristemente hay que aceptar la falta o la no conciencia de quienes permitimos que dizque los gobernantes de las naciones decidan a nombre de sus intereses y sus empresas el rumbo de una guerra de diversas índoles, poniendo en riesgo a la población mayoritaria. Me pregunto ¿Cómo es posible que Hitler en su tiempo haya sido capaz de hacer un conflicto mundial? ¿Nadie pudo poner coto a sus atrevimientos mentales? .Quizás no sea Hitler el mayor multihomicida que ha existido, sino quienes obedecieron sus órdenes, entre lo que se involucraron generales de alto rango y hasta soldados. Aquí la inconciencia no reconoció de jerarquías. Obvio, se incrimina directamente a todos por la producción de las consecuencias graves; quizás algún día se castigue o por lo menos sea considerado como delito la inconciencia, porque he de decir que todos los delitos antes de ser ejecutados tienen grados escandalosos de inconsciencia. Hitler no mató personalmente a seis millones judíos, se valió de todos sus aliados e inconscientes que tenía a su alrededor para hacerlo ¿Entonces de quién fue la culpa?

Tener conciencia significa ver todo lo que nos rodea, el ver nítido, es un acceso a la gran realidad, más allá de la realidad parcial que recogen nuestros todavía pobres sentidos físicos y psicológicos, así también, el despertar de la conciencia exige como único requisito nuestra máxima voluntad real, sin que se encuentre supeditada a deseos, intereses o preferencias, más bien debe estar supeditada a nuestra absoluta libertad llena de su propia esencia. En el aletargamiento seguirán durmiendo, miles, tal vez millones de almas que quizás quisieron o anhelaban la conciencia del ser y les fue negada por unos cuantos inconscientes, con único mezquino afán de atender sus sueños e intereses. Hoy los actos de cobardía disfrazados de poder pueden más que la conciencia. La humanidad espera mayores éxitos que borren las cicatrices que perduran a través de los tiempos, tengamos fe, la aventura espacial revolucionó la ciencia y transformó la historia.

Mi reflexión habrá de producir desaciertos que jamás serán efectos de mi voluntad por lo que pido al público su tolerancia.


 
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