Opinión / Columna
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Educación y Cultura
Abel Ayala Guerrero
La educación musical en México
El Sol de Puebla
17 de agosto de 2009
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Abel Ayala Guerrero
El valor conferido a la música y su transmisión de generación se ha realizado a través de la historia con procesos similares y variados. Encontramos en los mitos de la creación del mundo de distintas culturas una fuente de información sobre los valores que se le han asignado. Es por ejemplo, en la mitología hindú, en donde se plantea que "El Universo cuelga del sonido", no es un sonido ordinario, sino una vibración cósmica tan masiva y sutil y tan abarcadora que todo lo visible e invisible, incluyendo al hombre está penetrado por dicho sonido.
Los maestros antiguos y modernos han practicado yoga y diversas disciplinas para poderse entonar con este sonido cósmico, para hacerlo vibrar en sus columnas vertebrales, corazones y cerebros.
Existen mitos específicos sobre la creación de la música y los instrumentos musicales, como es el mito prehispánico que nos cuenta que "cuando murieron los dioses en Teotihuacan dejaron las mantas con que se cubrían a sus sacerdotes. Llenos de pensar, con el corazón oprimido, diéronse a caminar, y erraron vagabundos sin estrellas. Unos de ellos, llegó a la orilla del mar, y cansado de su continuo peregrinar permaneció allí varios días, habiéndole hablado Tezcatlipoca tres o cuatros veces, instruyéndole para que fuera a pedirle al Dios Sol cantores e instrumentos musicales para honrar el recuerdo de los dioses muertos y mitigar sus penas.
Y el sacerdote se dispuso a hacerle viaje a la morada del Dios Sol, que en esa época renacía con un culto que superaba el esplendor al de los demás dioses. Había pasado a la categoría de los inmortales, creador y causa de todas las cosas.
Formánronle un puente sobre el mar, por el que caminó, llamando con enternecedoras y dulces palabras.
Llegó a la morada del Sol, y le expuso el motivo de su viaje: El Sol, no queriendo disminuir su corte había prevenido a todos sus acompañantes que no contestasen so pena de arrojarlos a la tierra; pero obró tal efecto, el decir del mensajero, que hubo quien no pudiera resistir a la tentación de contestarlo, cayendo bajo la sanción del divino mandato, y fueron alejados de la presencia del Sol dos personajes: el uno Huéhuetl, el otro Teponaztli, que vinieron a este planeta en compañía del devoto peregrino".
Y cuenta por último la leyenda, que desde entonces tienen música los hombres de la tierra: una música triste y melancólica, como que era producida por los ayes de dolor que a cada golpe arrancaban a los señores de la corte del sol, que no supieron cumplir con una orden divina, y fue también desde ese día que los hombres pudieron celebrar sus danzas, la primera dedicada al loor y gloria de los dioses.
Son muchos los mitos y tradiciones que muestran como lo comenta David Reck en su libro"La música de toda la tierra", que la música, expresa la mayoría de los pueblos de la tierra, se originó en un lugar más allá del hombre. Llegó desde el pasado más lejano de dioses y seres sobrenaturales. Pero el proceso no terminó allí, la relación continúa hasta el presente.
Los hombres han conservado este regalo como un hilo continuo desde el pasado mitológico... Al mismo tiempo se ha ido creando nueva música en cada momento.
Aunque es probablemente nuestra tendencia racionalista el hacer a un lado los orígenes místicos de la música, o pensar que no son verdaderos en el sentido histórico, debemos recordar que nuestra civilización no ha llegado a respuestas sólidas, sino a una gran cantidad de teorías diversas. Tal vez debamos de reexaminar los mitos y buscarles una interpretación significativa.
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