Opinión / Columna
 
David Bravo y Cid de León 
Parlamento
El Sol de Puebla
14 de agosto de 2009

  Viabilidad y posibilidad

David Bravo Cid de León

Es evidente que cada partido tiene sus propios escenarios para la selección de sus respectivos candidatos. Haciendo referencia a los partidos existentes es notorio que en el Estado de Puebla prevalece el bipartidismo, los demás carecen de suficiente fuerza electoral para significar en la contienda electoral... solo son música de acompañamiento.

Una mirada al interior del PRI nos descubre la existencia de grupos de diversa tendencia y orientación en sus posturas; unos como fuerzas de presión, otros como conatos de alianzas en la búsqueda de posicionamiento políticos, otros más en torno a cada uno de los interesados en suceder a Mario Marín.

Tanto estos grupos como los que los integran no se pueden sustraer a dos tendencias que jalonean, el hacer y el deshacer la suma de fuerzas en el interior del PRI: la una representada por Manuel Bartlett y la otra por Mario Marín T. La costumbre de que cada gobernador, al salir de su tiempo constitucional deja estructurado su propio grupo político se quebró con Piña Olaya de triste y muy corrupta memoria. Memorizando las cosas que dejaron los dos últimos sexenios y observando el comportamiento del que está por terminar se reafirman inercias de difícil ocultamiento y que están a la vista de todos

Melquíades Morales aun mueve una patita al buscar que su hermano Jesús Morales sea el nominado como candidato. Bartlett selección como sucesor a su secretario de Finanzas y perdió en la elección constitucional frente a Melquíades; sin embargo el grupo del perdedor no se diluyó del todo. Pero las actitudes, nacidas de un complejo de superioridad, sembró semillas de desunión y posturas de contradicción contra su partido que sumado a los coqueteos con el PRD acabo por reducir al mínimo minimorun el grupo barttlista

En el equilibrio de las fuerzas de los grupos prevaleció el de Melquíades, no tanto porque lo haya estructurado, sino por ese fenómeno conocido como * la cargada de los interesados* en torno al que está en turno de gobierno,,,,, y Bartlett se hizo a un lado y esto creó un vacío político que poco a poco fue llenando el sucesor de Melquíades. En política partidarista el vacío no sólo es carencia de influencias, sino también, pérdida de peso político para influir e inclinar el fiel de la balanza del poder... Dicho de otro modo: a Bartlett le queda lo que a los caballos pura sangre de carreras cuando dejan las pistas por edad y falta de vigor para resistir la competencia: solo les queda el pedo y el relinchido y nada más.

Melquíades, mas bien no pudo, aunque si quiso, estructurar un grupo que fuera más allá de su mandato, terminado su tiempo constitucional, también fue notorio el vacío político partidarista que fue llenado por el actual gobernador. Los grupos de origen espontáneo y el que fue estructurado por Mario Marín se fundieron en uno sol y surgió el rigor de aquel dicho: donde manda capitán no gobierna marinero. Antiguamente el rey nombraba a los virreyes, ahora el virrey se autonombra y se empeña en perpetuar su poder y su influencia mediante la figura conocida como: Hay un poder tras el trono que conduce las cosas en este reino.

Sin embargo, el pedo y el relinchido, de vez en cuando suena y la cuadra responde de manera diversa: A veces aplaudiendo; A veces añorando; A veces admirando; A veces alebrestándose: y estos A veces, generan nostalgias de otros tiempos en intentos de inscribir corceles (con el hierro del potrero) para competir en las pistas.... La frase recién lanzada: Blanca Alcalá es la estrella... es el relinchido que agita a las cuadras.... y... así surgen contingencias, de súbita aparición, en el curso del proceso de la sucesión.

Una de tales contingencias genera el prurito de enlazar lo que ya es historia del poder con el poder que (en su caso) se ejercería al ocupar el trono.. Un escenario de horizontes conciliatorios plantearía que el sucesor (hombre o mujer) (hablando sin tapujos, quien sea el destapado) tendía que garantizar continuidad de lo hecho en los 6 años que terminan, lealtad en grado de sumisión, prudencia en afán conciliatorio, capacidad para el dominar a los alebrestados, fortaleza para someter a los insurrectos, tino en la toma de decisiones, entre otras cosas más.

De la cuadra barttlista, los corceles que sueñan registrarse en las pistas han metido la pata, tan hondo y tan profundo, en los pantanos partidaristas, que la pata se les quedó atorada,,, no la pueden sacar,,, no lograrán competir. Alguno, al frente de la caballeriza se mueve pero solo en calidad de animador de fiesta pero sin capacidad de ordenar y conducir la competencia.

De los interesados en la contienda electoral, en torno a la silla de casa Puebla, solamente hay una mujer: Blanca Alcalá, que si es inteligente, tendría que decirle a uno de sus defensores: mejor no me defiendas compadre.

No es descabellada la hipótesis de que, en caso de ganar la elección constitucional con una mujer como candidato, las posibilidades de remendar la unidad partidista serían más probables. En caso de perder la elección en trauma partidista no sería tan grave como con quien está sobredimensionado por la publicidad tanto, que se abre la posibilidad de que la oposición pueda probar y comprobar dolo en las tendencias propagandistas e inequidad en el uso de los medios publicitarios.



davidbravocid@yahoo.com




 
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