Opinión / Columna
 
Fernando Hintelhoizer 
Los narcoestados o la narcopolítica
El Sol de Puebla
29 de mayo de 2009

  Fernando Hinterholzer Diestel

A escasas semanas de la elección intermedia federal del mes de julio, para la renovación de 500 miembros de la Cámara Baja, de 6 gobernadores y de varias presidencias municipales, siguen apareciendo nuevas acusaciones sobre los presuntos vínculos entre dirigentes políticos y narcotráfico.

Durante este mes de mayo, el país se ha paralizado, además de por la alerta sanitaria por el Virus de la Influenza AH1N1, por los narcoescándalos en los estados de Morelos y Michoacán. En esta entidad, se detuvieron a 28 funcionarios públicos, entre ellos a diez alcaldes y un juez, bajo sospecha de pertenecer a una red de protección, de uno de los mayores Cárteles del país: la Familia Michoacana.

El operativo llevado a cabo el pasado 26 de mayo en la entidad (des)gobernada por el perrediano Leonel Godoy, ha puesto en evidencia que la corrupción del narcotráfico no respeta niveles ni puesto de mando y que desde el Jefe del Ejecutivo hasta el policía más modesto pueden ser comprados por los capos de la droga.

Hace unas semanas fue Morelos, en donde el principal mando de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal y el Jefe de la Policía de Cuernavaca fueron arraigados para poder ser investigados por delitos contra la salud, delincuencia organizada, y protección a los jefes mafiosos.

Una entidad gobernada por el PRD Michoacán, otra por el PAN Morelos, seis alcaldes del PRI, dos del PAN, y dos del PRD. Como se puede apreciar no hay distingo de partidos ni de ideologías, todos le entran al jugoso y redituable negocio de la "Narcopolítica". A fin de cuentas de donde cree estimado lector que sale el dinero para las campañas políticas, para comprar votos y conciencias, para entregar despensas y enseres baratos.

De hecho, la partidocracia mexicana no tiene límite en su capacidad para depredar la política y el poder. Para los partidos no es suficiente el monopolio electoral y de puestos de elección popular, además del control total de la vida social, su involucramiento con el crimen organizado y hasta heredan ese poder a esposas, hermanos e hijos, en un frenesí sin ambición.

Pero volviendo a la Narcopolítica, los mexicanos somos personas desmemoriados. Hemos perdido la capacidad de asombro ante los latrocinios de nuestros gobernantes y ante el cinismo con que son procesados, pues frecuentemente quedan impunes sus crímenes.

Solamente, nos queda a los ciudadanos que acudiremos a las urnas en julio el analizar las cualidades y características de cada uno de los presuntos candidatos y decidir si votamos por ellos o desperdiciamos nuestro voto señalando en las boletas sus narcos-nexos y por supuesto denunciarlos ante la opinión pública.



Consultor fhinter@hotmail.com


 
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