Opinión
Fernando Hintelhoizer
EL DIFÍCIL ARTE DE GOBERNAR

El Sol de Puebla
24 de marzo de 2009

Fernando Hinterholzer Diestel

En estos aciagos tiempos de crisis económica, social y política e inseguridad pública, resulta difícil poder evaluar a nuestros gobernantes. Ciertamente la crítica mordaz es el pan de cada día en los medios de comunicación escritos y electrónicos, y los parámetros para evaluar la función pública son las frías estadísticas anuales y sexenales.

Pero qué significa gobernar para un político? Gobernar no es una tarea fácil, aunque se pueda describir con unas cuantas palabras. Se trata de administrar algunos de los recursos de la sociedad para alcanzar ciertos objetivos. No es mucho más que eso, pero eso es muchísimo. Lograr que la sociedad ponga a disposición de los gobernantes los recursos no es nada sencillo.

Hace unos años, un destacado político amigo mío compartió algunas reflexiones sobre el poder, la gobernabilidad, y la administración pública. Su punto de vista, muy respetable por cierto (era Gobernador de una entidad), indicaba un dejo de cansancio e insatisfacción por no alcanzar las metas establecidas, y por la cantidad de obstáculos que se deben superar, para lograr objetivos parciales.

Y si somos un poco más exigentes, veremos que nunca, en toda la historia de este país, el gobierno ha logrado tener recursos suficientes y como dicen los financieros del BID no hay dinero que alcance para abatir los problemas, la pobreza y todavía después construir infraestructura.

La segunda parte del trabajo, utilizarlos para alcanzar ciertos objetivos, es todavía más difícil. Consta de dos partes; una primera es definir cuáles son esos objetivos, que es propiamente lo que cae en el terreno de la política, mientras que la otra es lo que llamamos "administración pública", la capacidad de, ya sabiendo los fines, alcanzarlos de la mejor manera posible.

Así que gobernar tiene dos partes de política por una de administración. Obtener recursos es un asunto político, porque hay que decidir quién aporta qué y cuándo, y lo mismo aplica para la definición de los objetivos a alcanzar. Todo el proceso intermedio es un asunto más bien técnico, aunque nunca escapa por completo de la política.

Un buen político puede aparentar que gobierna bien si logra identificar objetivos que sean populares y se dedica a ellos, aunque deje de lado otros objetivos más importantes, pero menos notorios o populares. De hecho, cuando un político hace esto, los analistas dicen que "impone su agenda", porque logra modificar las prioridades de la sociedad. A veces para lograr esto hay que inventar objetivos, como han hecho muchos gobernantes que deciden entrar en guerra con otro país para esconder fallas internas.

Y que esperamos los mexicanos de nuestros gobernantes? El Presidente Calderón tiene una calificación cada mes por medio de las encuestas que se realizan; los gobernadores también la tienen pero la ocultan; los presidentes municipales son también calificados y son los peor librados de los tres órdenes de gobierno. Es difícil gobernar? Indudablemente lo es, y peor con crisis e inseguridad.



Consultor fhinter@hotmail.com



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