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Opinión
![]() Samuel Aarón Peña Garcia
Esperanzas poco optimistas
El Sol de Parral
31 de octubre de 2007
Después de una fría y desangelada campaña electoral en que a pesar de haber participado menos del cincuenta por ciento de los electores, necesariamente tuvo que haber un ganador, tocándole al del Partido PAN, primo hermano del PRI y que, como buenos familiares ya se hizo costumbre de que van a una y una en el ejercicio del poder.
A pocos días de asumir el cargo el nuevo presidente y dar a conocer su equipo de colaboradores, la mayoría desconocidos, otro no tanto y pocos muy bien conocido, no ha despertado en la ciudadanía un optimismo halagador y es que, ya se volvió costumbre usar las colocaciones en los puestos públicos como pago de facturas a colaboradores de campaña y Partido o bien, favorecimientos a los que a quienes ostentan el poder en el ala del Partido al que pertenece el ganador y sus más cercanos familiares. Posiblemente el Presidente en turno este convencido de las capacidades de sus escogidos funcionarios, pero para la mayoría de la ciudadanía se percibe que sigue la misma tónica del PRI, de cambiar a unos por otros para cumplir con las promesas y compromisos de campaña con su propio Partido. Parral al igual que la capital del Estado, poco a poco se va convirtiendo en un pueblote grande (lo del pueblote en ambos casos es porque no han tenido una infraestructura, ni desarrollado un progreso en lo cultural y en otros aspectos que hacen grandes a las ciudades. Por el mismo crecimiento que se ha dado y la proliferación de numerosas y extensas colonias periféricas, la ciudad ha generado y agudizado diversas problemáticas, como la vialidad, seguridad pública eficiente, servicios de urbanización, entre ellos pavimentación y alumbrado público que frecuentemente se enfocan los recursos hacia el llamado centro histórico y comercial, sobre todo este último sector que son los consentidos y a quien más favorecen, mientras que las periferias están sufriendo desde hace largo tiempo, de muchas carencias que han dejado pasar las administraciones , ya sean panístas o príistas . Se necesita urgentemente desarrollar nuestra comunidad , principalmente en lo económico para ayudar a resolver el alto índice de desempleo, por ello, un buen presidente y su equipo de colaboradores deberán de ser aquellos que tengan la capacidad suficiente para convocar a todos los organismos que le dan vida a la ciudad y a la región y, conformar uno o varios comités o equipos con personas que aparte de que tengan la capacidad para ello, deseen colaborar por el bien común, para así crear una fuerza que a la vez que busque y exija los medios necesarios para el desarrollo ante las entidades estatales y federales, así como de la iniciativa privada nacional para llegar a hacer realidad el mejor de los planes que requiere toda ciudad en constante desarrollo, esto es atraer inversiones por medio de la creación de negociaciones comerciales e industriales, buscar el desarrollo carretero anhelado por tanto tiempo de la comunicación al mar. Lo cual atraería, al ser ciudad de paso, gran número de turistas, entre otros proyectos basados en la realidad y la viabilidad nuestra. Un buen presidente debe iniciar ante todo con aglutinar empresarios y comerciantes de todos los niveles, instituciones educativas de alto nivel, profesionistas y fuerzas políticas para hacer posible unir voluntades y conocimientos para hacer realidad lo anteriormente descrito. El problema de los parralenses ha sido la falta de unión y la prevalescencia de actitudes separatistas y unipersonales y hasta ciertamente egoísta e ineficaces que han sido demostradas en las llamadas fuerza vivas, sobre todo de lo que ostentan el poder económico. Esto es tan solo una opinión que no pretende más que el anhelo de que nuestra ciudad prospere por el bien de todos y de ninguna manera se deberá de tomar ni como consejos ni como voz altamente autorizada, pero en cambio desearía equivocarme y que ojala que el novel presidente y su equipo resulten verdaderamente eficientes, sirvan a la ciudadanía y sobre todo cuiden del erario público y distribúyanlo equitativamente para obras necesarias y no se gasten la mayor parte en pagos exorbitantes sobre todo a los funcionarios de mayor nivel y regidores que, al igual que los diputados, senadores y alta burocracia nacional se convierten en una verdadera carga onerosa y perjudicial, sobre todo en las difíciles situaciones actuales, deseando que prevalezca tanto en el presidente como en sus colabores y trabajadores del municipio, el anhelo de servicio, más que el de resolver con los puestos su situación económica. Ojala que resulte diferente esta administración en bien de nuestro querido Parral. Columnas anteriores
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