Opinión / Columna
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Victor Santini R.
Moral y Derecho
El Sol de Parral
19 de noviembre de 2009
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Creo que no es tiempo de ser predicador de moral, ya que yo, para empezar y muchos otros no tenemos cara para hacerlo, sin descuidar a los cínicos que pasándose de inteligentes lo griten, pero esa historieta no me gusta.
Pero creo que si me puedo poner a observar en como la moral, que es primero que el derecho, por ser los valores de más arraigo en el ser humano, como cosa grande en algunos padres de familia a la antigüita, que apreciaban en como los considerara la sociedad, más que por valores personales que por los dineros en el banco; que por cierto, no es que hagan buen carácter o aceptación de las demás personas.
Estos valores de respeto se aplicaban en otros lugares, en la familia, su unidad, aprecio, respeto, incluso jerarquía de mando, lo que representaba un hijo o hija casaderos, en cómo se mantenía la familia, en el respeto de la persona ante la sociedad como ser útil, de buenas costumbres y como se llamaban antes, hombres de bien (género, no discrimino), y la reputación de cada uno, en lo trabajador, y de buen ambiente entre los familiares, solidarios, cooperativos, y en general una buena persona.
Pero al aparecer el derecho en la sociedad, para regular las conductas más agresivas del ser humano, con fondo de respeto, y de respeto a los valores de las familias, del ser humano, y no como cosa aparte, ya que son normas de conducta y apoyadas por el estado, creando el derecho, y su aplicación como medio para resolver problemas, y estudiado por los legisladores, en este caso más por los diputados, que son los representantes del pueblo de manera directa, y encargados de encausar el sentir de la sociedad a las normas jurídicas, y así como de los valores para su protección por el Estado, según los que saben de derecho, más esto se ha roto cual frágil dulce de azúcar, por las más variadas razones, una sería la avaricia, otra la falta de valores, más la envidia, la ignorancia, la maldad, la egolatría y un saco de pretextos para hacer las cosas a capricho, atacando a los lados con coraje, más que con derecho.
La creación del derecho, ha sido criticada por la gente como algo malo, pero cuando le conviene, lo grita, ataca, destruye en base a ese derecho, y es usado a conveniencia, sin meditar en la relación entre uno y la otra, el derecho y la moral, ya que es más usado el hecho de gritar es mi derecho, y se ha generalizado una guerra muy jurídica, menos humana.
La individualidad se ha hecho una filosofía muy rara, se requiere y se grita estar solo, pero necesitamos de los vecinos, de la familia, y a pesar de que los hermanos Caín y Abel, son un amargo ejemplo, actualmente lo usamos como parecido a ser muy machín, y motivo de miedo entre los hermanos y conciudadanos, más como valor que como verdad.
Las familias se han ido separando, primero por la evolución normal de que la mayoría de los seres humanos, al ir formando sus propias familias, se separan, cada abuelo, con sus nietos y así, aunque hay raros que son más los familiares que los propios, pero así somos.
Pero cuando hay herencias, entonces el despedazadero, es muy crudo, cruel, hiriente, sin medir moral, ni derecho, separándolos, pero muy horrible, carnicero, y sin medir los sentimientos de los padres, solo un derecho que nace de sí mismo.
Pero esta separación es la que me impresiona en lo sanguinario en que se usa, separando y destruyendo familias, y eso que los más gritones a veces son los más gandallas, sin tomar en cuenta el derecho del prójimo, hasta he visto familias en las que unos son los que quieren resolver las cosas a su manera sin que los demás osen defenderse, sin tomar en cuenta ni la moral ni el derecho, y es tan usual que lo tomamos como normal, y sin ver más allá de nuestras mocosas narices; y muchos suponemos que el ser adulto es hacer lo que uno quiera, cosa mal pensada, ya que ni la moral y el derecho lo autorizan, velan por esos derechos, pero no los patentan para hacer lo que a uno le pegue en gana, sin tomar en cuenta valores ni otros derechos, como que con un coraje los desvanecemos, y se deben de someter a nuestra voluntad, costumbre, pero muy arraigada, y con la manía de platicarlo como cosa sabia, lo que llega a los extremos de violencia, hasta la muerte.
Esta separación de la moral del derecho es más mala costumbre que lo que se contiene en las normas de derecho, pensando que con nuestro propio intelecto, superamos la moral, derecho, garantías constitucionales, y la propia vida, ya que hasta deseamos la muerte de algunos, como derecho propio, y sin derecho del que atacamos, se me figura la muerte de muchos ejecutados, sin defensa, tanto en preveer el ataque como con las armas, en una desventaja más que artera, y en las familias, los corajes, la intriga, los montones, el desprecio, el vacio, el aislamiento, como valores más altos que el mismo derecho que atacan, cosa muy rica en matices, ya que si les hace la gente lo mismo, ¡uf!, chilladero pero de esos de historia, porque solo se usa la conveniencia, ni la moral, ni el derecho, la literalidad de las normas jurídicas, se ha hecho más una falsa salida que una realidad, el sentido jurídico es más amplio, es una idea, no solo unas letras que contienen un derecho, pero repito así somos, de listos, pero muy listos.
La prudencia aconseja manejar la moral y el derecho, pero si se la brinca y hay violencia, entonces ni que gritar, con nuestras actitudes orillamos a los extremos de la naturaleza humana, la destrucción como medio de dominio, no de valores, o de grandeza, solo de dominar el entorno, hasta que el cobarde les aguante tantas cobardías, eso creo es cierto más que un dicho popular.
Deberíamos de retomar algunos de los valores morales de los antiguos, más los humanitarios, cordiales y afectivos, ya que entonces usaríamos menos el derecho, y la violencia, espero sepamos pasarlos a nuestros descendientes, sabe Dios que les toque ver y pasar, tengo curiosidad.
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