Opinión / Columna
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Luis Leonardo Meza
La crisis mundial y el aurífero metal
El Sol de Parral
16 de noviembre de 2009
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En el mercado de metales de Nueva York, en esta semana que pasó, el precio del oro alcanzó la cifra récord de 1,106 dólares la onza, cifras que transformadas a valores mexicanos corresponden a $512 pesos por gramo de oro (onza= a 28.5 grs. y dólar = a $13.20) por lo que en nuestra región minera del sur del estado este hecho hace levantar las cejas y agrandar los ojos a más de un inversionista o un pequeño o mediano minero.
¿Qué causas motivan el altísimo precio del oro? Considero que son de origen histórico social, de causas psicoemocionales pero también de oriundez económica. Lo escaso, lo moldeable, lo brillante, lo áureo, pues del aurífero metal siempre le ha llamado la atención al ser humano; todas las grandes civilizaciones lo trabajaron en hermosos adornos religiosos y/o personales, de tal manera que anillos, orejeras, collares, pulseras, diademas, mascarillas, etc. siempre se les identifica con la clase sacerdotal o con la clase gobernante, lo mismo en las civilizaciones de la India que en China, igual en Grecia como en Roma o con los Aztecas. El oro siempre ha sido un bellísimo atractivo visual y emocional, porque en el mundo hay poco, porque es relativamente fácil de trabajar y porque es sorprendentemente resplandeciente, rutilante, refulgente.
Cuando las grandes civilizaciones tuvieron un gran avance en lo cultural, lo económico, lo social, el oro empezó a dejar de poseer una gran importancia utilitaria, porque de manera directa no satisface una necesidad vital (no se come, no es útil para elaborar herramientas, no cura, etc.); sin embargo fue adquiriendo un valor estimativo, de valoración psicológico-emocional, político y por ello los gobernantes con visión de estado lo fueron considerando como patrón base para el sostenimiento de sus economías, de ahí que ellos buscaban acumularlo y en las grandes guerras el saqueo de los tesoros celosamente escondidos de los césares, de reyes, de emperadores, de zares, maharajas, etc. era un hecho clave para terminar de dominar a la civilización que ya había sido vencida en el terreno de las armas y del territorio. (El Oro de Moscú; el tesoro de Moctezuma; las joyas del Imperio Inca).
Cuando el sistema capitalista ya logró su establecimiento y predominio avasallante principalmente en Europa y América a finales del siglo XVII (1600 a 1700) los estudiosos economistas de la época como Adam Smith o David Ricardo afirmaban que para que los grandes imperios sustentaran su poder, éstos 2 ideólogos del capitalismo insistían en que el naciente capitalismo como sistema de poder debía basar su dominio en el control de territorios, de materias primas, de trabajadores que generarían máquinas e industrias todo ello, claro, basado en el poder militar, en el de las armas porque esto primigeniamente traería como consecuencia el acumulamiento del aurífero metal, acumulamiento que en espiral traería como consecuencia más acrecentamiento de su dominio mundial. Un ejemplo claro fue el imperio inglés ("la pérfida Albión") que dominó mares, continentes, islas a lo largo de los siglos 18, 19 y parte del 20 (de 1700 a 1945) y precisando este ejemplo, el oro de América que llevaban a Europa los conquistadores españoles, al final fue quedando en Inglaterra porque España casi todo lo compraba. (No poseía industrias).
Pero cuando terminó la 2ª guerra Mundial y Estados Unidos se alzó como la gran potencia (1945) al reordenar la economía todos los países aceptaron los "Acuerdos de Brettón Woods" por medio de los cuales se convirtió al patrón oro como sustento de sus monedas (35 dólares por onza); es decir para fabricar billetes, el país emisor debía poseer determinada cantidad de oro para que su moneda tuviera curso legal mundial y como el oro es un objeto de difícil manejo bancario (volumen, peso, etc.) se acordó que el dólar norteamericano fuera el billete que lo representara mundialmente. Para ello en el Fuerte Militar norteamericano de Fort Knox debían resguardarse los lingotes de oro que sustentaran la circulación monetaria del dólar solo en USA. Los demás países en sus propios bancos.
Pero abusando de su poder militar-atómico mundial en 1971, Richard Nixon decidió abandonar el "Patrón Oro" y USA empezó a fabricar billetes sin sustento en el oro y solo basados en su primacía industrial, financiera, militar.
Más ahora que Estados Unidos está en una grave crisis de la que no se ha recuperado y hay millones y millones de dólares circulando por el mundo sin sustento industrial, financiero, militar; ahora que países como Alemania, Japón, China, India, Rusia, Brasil, Corea, Arabia, Irán controlan tecnología, materias primas, armas convencionales y nucleares, mercados financieros, etc. pues ahora el dólar ya no es tan poderoso, los inversionistas y gobiernos desconfían de esa moneda y entonces se refugian en el oro. ¿Hasta cuánto llegará la onza?
Correo electrónico: mezaolivas@yahoo.com.mx
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