Opinión / Columna
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Julio Morales
De Interés Público... "Última Llamada".
El Sol de Parral
22 de noviembre de 2009
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"A pesar de que el "impuesto" gobierna con 16% del voto popular; muchos legisladores menos del 10% y los plurinominales ni siquiera fueron votados, todos tienen garantizados sueldo, prestaciones y trayectoria política; por algo la idea de refundar la república atenta indudablemente contra el poder fáctico, pues pone en riesgo el paraíso de corrupción, impunidad, privilegios y selectividad legal. Todo cambio va contra su perversa naturaleza. Lo constatamos en este aniversario de la revolución mexicana. El puente rechazado por el senado, lo debió ocupar el Congreso en resolver el impopular presupuesto fiscal 2010, pero los diputados se salieron con la suya y al final de la sesión del último miércoles premiaron su esfuerzo ausentándose 5 días de sus curules, una simple muestra del pobre nivel de solidaridad parlamentaria e insensibilidad multicolor ante la crisis que agobia al país".
En consecuencia, la participación ciudadana se vierte en amargas opiniones por la amplia gama de medios, fiel reflejo del desencanto y la frustración: "si los mexicanos somos engañados por la actual legislatura, exijámosles como patrones que cumplan su responsabilidad con resultados palpables y positivos o su renuncia inmediata"; "es hora de pensar seriamente en reelegir a quienes lo merecen y desconocer a los que defraudan nuestra confianza"; o "caray señores Diputados, no sean flojos ni haraganes, son nuestros servidores, votamos por ustedes, nos representan"; "incumplir su obligación es vergonzoso en cualquier espacio"; por falta de ética tuvieron que "trabajar" el puente del 13 al 16...".
Y peor no podríamos estar. Esta semana sobraron comentarios de primera plana en diarios metropolitanos, que reprodujeron sus filiales en los Estados; brutales y desalentadores, expresan como diagnóstico médico, "el país agoniza y los mexicanos padecemos una crisis de desencanto, enojo, apatía, desconfianza y desesperanza"; ó "la corrupción en México se dispara a consecuencia de sus débiles instituciones, carentes de una eficaz política de Estado para combatirla; especialistas opinan que su combate no es prioritario, por ello somos más corruptos que Guatemala, El Salvador y Colombia" y para acabar, "según la Comisión Económica para América Latina CEPAL, entre 2006 y 2008, el número de pobres disminuyó en toda Latino-América, menos en México". Para los expertos, México es un paciente que se desangra gota a gota y coinciden en el único remedio: "cambiar su modelo económico y replantear el papel del Estado o la situación puede desembocar en una quiebra total del país, en generalizado estallido social violento, o golpe militar; tal es el horizonte de horror.
Muchos nos preguntamos: ¿Cuántas señales más del desastre próximo serán necesarias para que hombres y mujeres del poder político salgan de su vergonzoso y convenenciero estado catatónico en el que se hayan? Sin el menor asomo a la realidad, sin otra percepción que la de los bozales y correas que adornan sus cuellos; sin una reacción repentina que los despierte de su letargo, se dice y cualquiera lo percibe, la batalla está perdida. Claro que nuestros políticos tienen la suficiente capacidad para cambiar cosas, pero les sobra pereza y falta valor para oponerse al disuasivo poder que bloquea sus mentes; y si nada podemos esperar del Legislativo, menos de los reyezuelos que en cada entidad federativa podrán seguir disponiendo del dinero público sin rendir cuentas a nadie.
Urge el esfuerzo conjunto de la Sociedad Civil Organizada, de los investigadores inteligentes del país, de rectores universitarios, directores de centros analíticos, de empresarios más destacados, organismos no gubernamentales de probada solvencia y luminarias que han demostrado plenamente su intelecto en diversos países del planeta, para la transformación económica y social; en fin, una representación plural que sin etiquetas, en amplia y profunda discusión sobre los grandes temas nacionales, plantee la situación real de cara a la minoría que nos gobierna y representa, entre los que sin duda figuran contados personajes honestos, realmente preocupados por nuestro futuro, pero parafraseando el refrán, "son pocas golondrinas para lograr convertir en verano, este frío invierno".
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