Opinión / Columna
 
Herlinda Hernández 
"Pequeñeces"... Tiempos...
El Sol de Parral
6 de noviembre de 2009

  A través de los muchos años que se me han concedido, he tenido tiempo para conocer muchas cosas que marcaron mi vida de manera definitiva, cuyos recuerdos aún a esta altura, me hacen estremecer.

Después de una niñez llena de cariño, atenciones, y cuidados, a muy temprana edad supe que a pesar del poco caudal económico que en aquella época teníamos, que para mis necesidades era más que suficiente, de golpe y porrazo la Madre Naturaleza abrió sus llaves en la Sierra y con lluvias descomunales hizo que los causes de los ríos que se encontraban en sus territorios, se precipitaran hacia los poblados y ciudades por las que pasaban anteriormente de manera natural, simplemente deslizándose terreno abajo.

Entonces corría el año ´44 del siglo pasado, un septiembre 8 (cómo lo habría de olvidar, si simplemente es imposible), cuando todo lo pierdes y te quedas únicamente con una vestimenta de una pijamita de algodón, descalza, sin techo, sin camas para dormir, sin útiles para ir a la escuela, sin un pan para calmar tu hambre.

Igualito que como está sucediendo en infinidad de ciudades, poblados, colonias, en que, en primer lugar porque la Madre Naturaleza ya está harta de que la menosprecien y no respeten sus espacios naturales para prodigar sus bienes a todos, y, posiblemente por escasa visión, por cuidar presupuestos que salgan económicos en la realidad pero (primer pero) con diferente presupuesto en los informes económicos que se rinden a la ciudadanía, aparecen como las grandes obras perfectamente planificadas y que en realidad no se previeron para un futuro y luego vienen las lamentables consecuencias.... para la gente que, con muchos sacrificios finca su hogar en dónde vivir, inclusive en zonas peligrosas que, por alguna razón las autoridades en turno no toman en cuenta los riesgos ulteriores y después de infinidad de sacrificios, ven su patrimonio destruido y un largo camino para volver a rehacer su patrimonio.

Contrastante es el observar que, un gobernante de pequeña o de gran categoría, con el presupuesto que tiene bajo su cuidado, ejerce la ejecución de determinada obra, por ejemplo poner fuentes en cruceros que lo permiten para alegrar y hacer más agradable la visión a los habitantes y, después de algún tiempo, viene un nuevo personaje elegido por votación y los quita para hacer más viable el tránsito vehicular.

Tiempo después un nuevo personaje edifica o mejor dicho manda edificar un kínder en plena calle, obstruyendo la vialidad correcta y haciendo notar que era más necesario ese local educativo que el tránsito de vehículos que podían circular por otras calles aledañas.

Poco tiempo después viene otro presidente, que observado el aumento vehicular, tira ese plantel y se construye un paso que por su forma, angosto en una parte y amplia en la otra, yo, en lo personal le llamo "El embudito", pero (segundo pero) ha sido de una utilidad asombrosa, por la cantidad de vehículos que por el mismo se desplazan.

El kiosco y los pisos de la Plaza Principal.

En este renglón ya no sé cuántas veces han erigido éste, pues ya lo ponen con herrería artística, ya lo quitan y lo ponen con enormes columnas de cemento armado, lo vuelven a quitar y ponen otro también con herrería sobre un cúmulo para que se destaque del nivel general del piso y nuevamente quitan ese kiosco para ponerlo al ras del piso, cuyos pisos también quién sabe cuántas veces los han cambiado y de pilón, hasta la estatua de Don Juan Rangel de Biesma, lo bajan de su catafalco para ponerlo más bajito, y aquí mi mente cochambrosa me dice que por qué no lo pusieron de una vez sobre el césped, (si es que va a llevar césped en ese lugar, como si estuviera bendiciendo la tierra que pisó en el nuevo Continente.

Tengo entendido que los ingresos que generan nuestros diferentes impuestos, que entre paréntesis nos han recetado los señores diputados y senadores y nuestro Presidente, vienen duro con la cascada de aumentos naturales que esto provoca, al presupuestarnos para "X" renglón u obra o lo que sea, se debe gastar en eso a como dé lugar, sin importar otras prioridades mucho más necesarias que estar en el "Quita y pon" y como dijo el muertito que no le gustaba trabajar, cuando le propusieron seguir viviendo sólo con la condición de que consiguiera un trabajo y dijo... Mejor que siga el entierro, así nuestras autoridades, se limitan a recibir órdenes y que siga lo que sea, sin importar las habladas.

Otras cositas se vuelven quedar en el tintero, porque este pequeño gran espacio... se acabó.


 
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