Opinión / Columna
 
Florentina Villalobos  
Carta a las amigos... El ejemplo de una orden callada
El Sol de Parral
14 de noviembre de 2009

  En mi larga experiencia, que he adquirido a través de mi participación en las estructuras económicas, políticas y sociales de nuestra patria, he encontrado bellísimos ejemplos de personas que cotidianamente, dan testimonios de principios que los han guiado en sus vidas.

Todos los seres humanos somos personas limitadas. Sin embargo, en algunas ocasiones, nos da por creer que poseemos cualidades que nos hacen diferentes al resto de los mortales.

Me permito compartir con ustedes una hermosa experiencia: en una ocasión fui al mercado a abastecer la despensa. Al pagar olvidé la denominación del billete. Me di por satisfecha cuando el dueño del negocio todavía no terminaba de darme el cambio, quien con toda honestidad, y delante de su hijita adolescente, me recordó que me faltaba la mitad.

Estoy segura que esta acción quedó en la mente de su hijita como un ejemplo a imitar.

Usted ha sido testigo de acciones, muchas heroicas, de personas que han comprometido no solamente su patrimonio, sino sus propias vidas, a favor de sus principios de bien y de verdad.

Es necesario que los medios de difusión den buenas noticias que sirvan de ejemplo para las nuevas generaciones. Podemos encontrarlas si las buscamos. El ejemplo que una persona de buena fe, da cuando se expresa en forma correcta, impresiona en forma positiva a quienes la escuchan.

Encontramos en el trabajo de los grandes pensadores, quienes han fincado su obra literaria en los valores del bien, de verdad y de belleza, que jamás han expresado, ni verbalmente ni por escrito ningún pensamiento que lastime el pudor ni las buenas costumbres de los que tienen la fortuna de conocerlos.

Estos hombres y mujeres, al lograr su paz espiritual, están sembrando en este mundo, la semilla del orden que a todos nos toca cuidar.

En el aspecto religioso, también encontramos personas jóvenes y maduras que, en los trances más difíciles de su vida, conservan sus prácticas fincadas en valores trascendentales, que le dan sentido a su experiencia, hasta el final de sus vidas.

Los invito a incluir en su plan de vida diaria una acción que sirva de ejemplo sencillo a los miembros de su familia y de su comunidad.

Recibo sus comentarios en el teléfono 52-2-21-73






 
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