Opinión
Noel Molina Torres
La Mujer Dormida ya dio a luz

El Sol de Parral
5 de diciembre de 2008

Estimados lectores reciban un cordial saludo y la presente reflexión realizada en torno al libro de Ayocuan "La mujer dormida debe dar a Luz", título inspirado en el volcán Iztaccihuatl (conocido como "La mujer dormida"), en el cual se hace un relato basado en hechos reales en cuanto a la profecía sobre el papel de nuestro país y en parte nuestro estado en la generación de una nueva cultura en la que el hombre debe de usar de manera integral sus dos hemisferios cerebrales: el racional y el intuitivo, para dar lugar a la cultura donde se encuentre equilibrado lo científico y lo espiritual.

En mi opinión personal este tipo de visión ya ha nacido, porque cada vez son o somos más personas que sin perder de vista los aspectos racionales de la vida diaria tratamos de mantener esa relación equilibrada con la fuente de vida, con la creación.

Si nos percatamos, en nuestra cultura mexicana, es natural que haya una devoción por lo sagrado, los rituales, los bautizos, quince años, veinticinco años de casados, el altar de muertos, etc.

Creo que debemos de mantener esta visión y este respeto por lo creado, por la vida, por la naturaleza, y con esta actitud de que todo puede ser sagrado si así lo queremos, seremos generadores de un nuevo enfoque que nos permitirá tener mejor calidad de vida.

Busquemos ser promotores de lo bueno, ante los signos de decadencia de una cultura que ha girado ante el materialismo.

Mientras, seamos más los que busquemos un desarrollo basado en un crecimiento equilibrado entre lo racional y el aspecto intuitivo o creativo del ser, para evolucionar.

Hemos visto grandes avances en la ciencia, en la tecnología pero también hemos constatado que esto en sí mismo no ha permitido la solución de los grandes problemas, porque falta el pequeño toque del espíritu: el amor por lo creado.

Uniendo ambos aspectos el racional y el intuitivo o espiritual se accede a un enfoque superior.

Asimismo, estos tiempos no han sido sencillos, pero por lo mismo exigen un reacomodo en la sociedad y la vida para poner los valores más importantes en su justo lugar: la salud, la familia, la vida, Dios, el respeto a los semejantes, a la naturaleza, el progreso, nuestras relaciones interpersonales.

Primero lo primero, si se puede.



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