Comunidad y cultura
Retoma libro historias de mujeres asesinas en México
Organización Editorial Mexicana
3 de julio de 2008

DPA

Ciudad de México.- Un libro de un periodista desmenuza diez historias de mujeres asesinas, que distan mucho de ser las actrices de telenovelas y artistas de cabaret que presenta una serie de televisión que acaba de estrenarse en el país.

Una mujer que mata a su esposo en complicidad con un amante, una muchacha que mata a golpes a su abuela para quedarse con la casa familiar o una pareja de lesbianas que asesina a un adolescente por puro placer son algunos de los diez casos que presenta el libro "Historias mexicanas de mujeres asesinas" del periodista Humberto Padgett.

Las mujeres asesinas que están presas en las cárceles mexicanas pertenecen a una clase social baja. "Las mujeres ricas también matan, pero a su auxilio acuden opulentos despachos de abogados y no exangües defensores de oficio", dice el autor en la introducción.

"Muchas tienen en común a algún hombre abusador en la infancia y todas, de alguna manera, desafiaron la idea de que habrían de estar condenadas a planchar, cocinar y soportar su condición de género", agrega.

El libro ve la luz bajo el sello de editorial Planeta y recoge diez casos que tuvieron gran impacto mediático por lo sangriento de su ejecución y las altas penas impuestas a las acusadas.

Si bien este trabajo se suma al interés generado por la serie que acaba de estrenarse y que tiene entre su elenco a famosas actrices como María Rojo, Verónica Castro y Lucía Méndez, entre otras, es independiente del programa televisivo.

Inspirado en la versión argentina creada en 2005, que a su vez nació del libro "Mujeres asesinas", de Marisa Gristein, en México la serie dio lugar al libro y no al revés. Los casos son verídicos y todos están relatados por las propias protagonistas en largos testimonios recogidos por el autor en las cárceles.

"Quizá no haya justificación para el asesinato pero, con mayor o menor claridad, existen explicaciones de por qué una mujer, en un momento dado, deja de trapear, de tender ropa e ignorar infidelidades y comienza a disparar revólveres, blandir cuchillos, ahorcar, mezclar venenos o matar con sus propias manos", afirma el autor.