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Opinión
![]() Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Jacobo I, "El rey pacífico"
El Sol de México
29 de junio de 2008
Tenía más sangre francesa que inglesa y era un franco-escocés.
Fue hijo de María Estuardo, reina de Francia y Escocia, y de su segundo esposo Enrique Eduardo, lord Darnley, y nació el 13 de octubre de 1566 y fue coronado a la edad de un año rey de Escocia por la forzosa abdicación de su madre. El día de su bautizo su madrina, la reina Isabel, se negó asistir al acto que se celebró en el castillo escocés de Stirling y su padre, aunque se hallaba en el castillo, se encerró en sus habitaciones, pues el conde Bothwell, conocido como raptor de mujeres y niñas y ladrón, y quien reunió un ejército para recobrar el palacio para su soberana María, era el nuevo favorito de ésta. A los cinco años de edad le llevaron a una sesión del Parlamento escocés y dijo: "Observo que hay un agujero en el mantel que cubre la mesa y, por ende, hay un agujero en el Parlamento". A los 13 años empezó a tener peso en el Gobierno y entonces llegó a Escocia su primo francés, Esmé Stuart, señor de Aubigny, que tenía 35 años: "Cumplido caballero, elegante, de un encanto sutil y quien me inició en algunos de los placeres de la corte de los Valois". Aubigny era pederasta. Edgar Williams Young, su biógrafo, dice: "Este encuentro trajo al austero entorno del joven rey el colorido, la alegría, la gracia y la frivolidad de Francia, así como su conocimiento de la vida. Pero encima de todo, traía el amor. De naturaleza profundamente afectuosa, el rey gustó durante toda su vida de la intimidad amorosa que mantenía con sus compañeros. Ahora tenía a su lado a quien podía amar exclusivamente". DE TAL MADRE Y TAL PADRE María Estuardo era prima hermana de Isabel I y, en caso de morir Isabel sin hijos, cosa que aconteció, María era la heredera natural del trono de Inglaterra. Sin embargo, otro fue el desenlace. María había pasado en Francia su primera juventud como esposa del príncipe heredero Francisco II y hasta fue reina de Francia durante tres años, hasta la muerte de su joven esposo y rey. Regresó de Francia en 1561, ya reina viuda, a la edad de 19 años y entonces contrajo matrimonio con un noble escocés, "vano y vicioso llamado Darnley, muchacho alto, bien formado, de tez clara, del que María se enamoró locamente". Darnley era disoluto y celoso, y un día asesinó por celos a David Rizzio, un juglar italiano que era secretario, consejero y amante de la reina. Los sicarios le dieron 56 puñaladas. María, al ver la sangre de Rizzio en el piso del palacio de Holyrood, donde fue asesinado, juró vengarse y se procuró varios sicarios que atentaron contra la vida de Darnley y éste sólo quedó herido. Se dio por hecho que Bothwell fue quien mandó la partida de asesinos. Entretanto Darnley se reponía de las cuchilladas, María ordenó que se colocara un barril de pólvora debajo de su cama para "hacerlo volar hasta los mismísimos infiernos". Darnley, como pudo, se había levantado del lecho y huido. Los sicarios lo persiguieron, lo encontraron y lo estrangularon. Tres meses después del asesinato, María se casó co Bothwell y tuvo que enfrentar la rebelión de toda la nobleza y el pueblo escocés en su contra. Tenía 27 años y le pidió refugio a su prima Isabel, quien finalmente la mandó prisionera al castillo de Fotheringhay y luego de 20 años de cautiverio mandó decapitarla. María no había perdido el gusto de embellecerse, así que cuando el verdugo, después de ajusticiarla, quiso levantar su cabeza, se quedó "sólo entre los dedos con la peluca de María". María era calva desde hacía años y tal condición la había mantenido en secreto. MANIPULADO POR SU PRIMO Las relaciones de Jacobo y Esmé Stuart se prolongaron durante un año, meses en los que el adolescente rey se sometió a los deseos de su primo, quien "deseaba fortalecer la autoridad real y devolver a Jacobo su libertad de acción frente a los nobles". Jacobo nombró a Esmé lord Chancellor y primer Gentleman de la Cámara, y le otorgó el título de duque de Lennox y comenzó a gobernar en nombre del rey, con plena cooperación de éste. El duque, que era católico, intrigó para favorecer la causa católica, habiendo recibido una misión de jesuitas, a pesar de haber "jurado ante Dios y la Sagrada Mesa mantener el protestantismo". Las dos facciones se aliaron contra él para expulsarlo del país y obligaron a Jacobo decretar el exilio de su primo tras indicársele que: "Más valía que los niños llorasen antes que enojar a los adultos". Jacobo tenía 14 años y se sometió a la condiciones que le impusieron la Iglesia y los nobles. Esmé fue exiliado a Francia y murió al año siguiente, y ordenó que "mi corazón sea embalsamado y enviado al rey de Escocia". SU ALIANZA CON ISABEL I Jacobo, tras esta pérdida y constreñido a una madurez precoz, comprendió que su verdadero interés era la herencia potencial del trono de su tía Isabel y se avino a una alianza con Inglaterra, justo a tiempo para proporcionar seguridad a Isabel en cuanto a la frontera septentrional cuando Felipe II de España armó y envió contra Inglaterra su "Armada Invencible". Esta afirmación nunca la dijo Felipe en ese sentido, sino: "Sólo Dios y no los hombres podrán destruirla", pues se refería a los "Acts of God", actos de Dios, que quiere decir tempestades, ciclones y terremotos. La derrota de la Gran Armada, su auténtica denominación, fueron causas puramente humanas y no actos de Dios. A la derrota de la flota española contribuyó también Jacobo, aunque sin participar en la batalla, y así, la destrucción de la Armada Invencible, que sólo podía ser por los actos de Dios, afirmó el poder británico e Isabel pudo tener un reinado largo y afortunado que produjo prosperidad y riqueza, y estimuló la literatura inglesa, cuyo genio más extraordinario es Shakespeare. LOS FAVORITOS DEL REY Jacobo estuvo en pugna continua con el Parlamento, que no transigía con su autoritarismo y que le negaba subsidios. Al principio de su reinado fue bien recibido por sus súbditos en Inglaterra y se hizo popular, aunque "acabó por hacerse impopular debido a su continua parcialidad a favor de sus diferentes favoritos". HENRY HOWARD Fue el secretario de Estado, Robert Cecil, quien hizo posible el acceso de Jacobo al trono de Inglaterra a la muerte de la reina Isabel, que no tuvo descendencia. Entre quienes se había opuesto a la anciana reina se encontraba la familia de los Howard, capitaneada por lord Henry, quien ya gozaba del favor del rey, había enfrentado serias dificultades por haber sostenido a María Estuardo y se convirtió en el informador secreto de Jacobo durante los últimos años del reinado de Isabel, la reina virgen. JAMES HAY James Hay fue el primer favorito de entre los partidarios escoceses del rey para acceder al trono de Inglaterra. Los ingleses hicieron una excepción con él por sus grandes cualidades. Sir Anthony Weldon, que era un cortesano defraudado, escribió sobre la corte inglesa de Jacobo y exaltó a Hay: "En cuanto el rey llegó a Londres, se observó el ascenso vertiginoso de un favorito y era en nuestros cielos el primer meteoro de dicha naturaleza. Apenas hubo puesto el rey sus miradas en él, todos los cortesanos se pusieron a adorarlo". Hay pronto fue nombrado gentil hombre de cámara, armado caballero y nombrado vizconde de Doncaster. Era despilfarrador y por ello popular por doquier. Fiestas, banquetes, bailes de máscaras deslumbrantes: "Ninguna mesa de Inglaterra podía sostener comparación alguna con los manjares que eran ofrecidos en su casa". El historiador Samuel Rawson Gardiner lo describe: "Su carácter acomodaticio y generoso le permitió salvar las añagazas de su vida de cortesano, sin labrarse ni un solo enemigo. Jamás abusó de su posición, jamás montó en cólera, jamás rivalizó con nadie, pues no sentía envidia de nadie". Hay sirvió a Jacobo y al Estado como un buen servidor público, y en misiones diplomáticas en el extranjero que siempre resultaron exitosas y fructuosas. Falleció en 1636, endeudado con la Corona, tras haber gastado en el transcurso de su vida más de 400 mil libras que recibió de manos del rey y no dejó ni una casa ni un palmo de terreno. ROBERT CARR Hay casó dos veces, pues Jacobo "deseaba fervientemente unir a escoceses e ingleses, y tender puentes entre las naciones enemigas y dar pruebas fehacientes de su espíritu conciliador". Tras de que su primera esposa falleció, Hay contrajo nuevo matrimonio, ahora con Catalina, hija del aristocrático y arrogante Percy, conde de Northumberland: "Esplendorosa belleza que deslumbró dos generaciones de estadistas y de cortesanos". Este matrimonio alejó a Hay de Jacobo y, entonces, el rey lo sustituyó por Robert Carr, quien de inmediato fue armado caballero y nombrado gentil hombre de cámara. Carr era antiguo paje del rey cuando era más joven y era ancho de espaldas, musculoso y de piernas largas. El tipo de hombre que le gustaba al monarca. Carr "era incapaz de concebir ninguna clase de proyectos, ni de llevar a bien la menor empresa"; era heterosexual y se enamoró perturbadoramente de Frances Howard, hermana de Hay, quien también se enamoró "locamente" del favorito. Carr despareció tras haber sido incapaz de servir a los designios de Thomas Overbury, brillante alumno de Oxford y quien se enamoró de él causando los celos de Jacobo. Overbury se opuso al matrimonio de Carr, y Frances lo mandó encarcelar en la Torres de Londres y luego ordenó su asesinato. GEORGE VILLIERS Tras la desaparición de Carr, el rey se enamoró de George Villiers, quien se limitó a ser "un amable y fiel compañero del rey sin inmiscuirse en los asuntos políticos ni en las luchas entre las facciones", y a quien convirtió en maestro de Caballería, caballero de la Orden de la Jarretera, vizconde y conde de Buckingham. Villiers era elegante, ingenioso y audaz, y su carencia de principios, su altanería y su insolencia provocaron una guerra con España y una nueva ruptura con Francia, ya que pretendió a Ana de Austria, esposa del rey francés Luis XIII. Fue amante de Jacobo y Carlos I, cuya ejecución preparó, y cuando acudía en ayuda de los protestantes de La Rochelea, en Francia, un fanático de nombre Felton lo hirió en el pecho y le quitó la vida. LA MUERTE DE JACOBO El rey de Inglaterra y sexto de su nombre en Escocia falleció a los 58 años de edad. Los últimos años del rey los describe sir Anthony Weldon: "El rey Jacobo, que antaño odiaba a las mujeres, las tiene ahora siempre agarradas a sus faldones, así como a toda su parentela. Los niños corretean de un lado para otro por sus aposentos, tal conejillos salidos de sus madrigueras. Sorprendente mudanza ésta experimentada por un rey que otrora no podía soportar la presencia de la reina ni de sus hijos, se hubiese podido llegar a creer que sus aposentos ya no estaban frecuentados más que por mujeres". Columnas anteriores
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