Parral
El silo de maíz, una opción ante la sequía
CONSTRUYEN silos de maíz, ante la sequía.
Su costo ha aumentado ante la falta de forraje
El Sol de Parral
26 de febrero de 2012

Fernando Reyes

Parral, Chih..- Ante la sequía y escasez de forrajes, el complemento del "silo de maíz" se convierte en una opción económica y nutritiva para el mantenimiento del hato ganadero con un 8% de proteína, el cual está siendo alimentado con esquilmos --sobrantes agrícolas--, sin aportar una carga nutricional. A su vez, el silaje puede ser elaborado de otros cultivos --como alfalfa o sorgo--, lo que lo vuelve un suplemento versátil.

Su elaboración es simple y económica. Se corta la mata de maíz en finos pedazos y los ponen a fermentar por dos meses, en promedio. Una vez listo, el ganadero puede almacenarlo por largos periodos y disponer en temporadas donde escaseen los forrajes, representando una opción de mantenimiento para el ganado productor de carne o leche.

COSTOS DE PRODUCCIÓN Y PRECIO EN EL MERCADO

Producir silo de maíz conlleva la utilización de maquinaria e infraestructura diversa. Tan sólo una máquina ensiladora puede tener un costo entre 50 mil y un millón de pesos, dependiendo de volumen y del aparato en sí.

Recientemente el costo del silo se ha incrementado a raíz del propio aumento de los forrajes. La tonelada de alimento fresco costaba el año pasado 800 pesos y se ha elevado entre $1,500 y $1,800 ya fermentado; es decir, un 125%. Sin embargo, el precio puede variar dependiendo del productor, la oferta y la demanda.

El precio por kilo se cotiza entre 1.50 y 1.80 pesos, en ocasiones dos pesos como máximo. Un dato curioso es que el precio del kilo de silo está por debajo de los "esquilmos" agrícolas, que no son más que desecho de plantas --cacahuate o hueso de algodón--, todos carentes de nutrientes y usados como mero relleno en la dieta del ganado para mantener el peso; aunque el silo de maíz aporta nutrientes esenciales para la engorda y producción de leche.

Empero, la carencia de forrajes a raíz de la sequía ha ocasionado que los ganaderos tengan que recurrir a los desperdicios agrícolas para mantener al ganado.

Un comparativo arroja que la "cáscara de cacahuate" se vende a 2.50 pesos por kilo. El rastrojo de maíz que antes era considerado desperdicio --incluso era quemado, pues no tenía un aprovechamiento--, se vende a 1.70 pesos el kilo.

La "paja de cacahuate" --mata entera-- cuesta 2.50 el kilo y la "pollinaza" que se dejó de utilizar por los efectos negativos en la salud del ganado, es otra opción que cuesta poco más de 2.40 pesos por kilogramo. Finalmente el "hueso de algodón" se cotiza en 2 pesos el costal por 20 kilos. Todos los anteriores son precios superiores al silo, que se vende a 1.50 pesos kilo.

SUMINISTRO Y ALMACENAMIENTO

Existen diversos tipos de silo. Aquellos a raíz de suelo o almacenados en fosas son los más comunes. Pueden albergar varias toneladas de producto, pero una capacidad estándar son 5 mil toneladas que alcanzan fácilmente para suministrarse a 4 mil reses durante todo un año.

Primero se requiere una máquina excavadora para cavar la fosa que puede ser de dimensiones variadas y a criterio del productor. En su mayoría se opta por una profundidad de entre dos y tres metros, de longitudes diversas de acuerdo al espacio con el que se cuente.

Los hay también a nivel de suelo, donde el grano de maíz se acopia hasta formar una dotación distribuida en varios metros cuadrados. La mezcla se tapa con hule y sobre éste se colocan llantas para evitar que el viento la destape. En municipios como Jiménez son construidos en los llamados "establos lecheros", donde se crían y alimentan cientos de cabezas de ganado. Fuera de la forma tradicional, sobresalen del suelo y asemejan montañas cubiertas con hule y llantas.

Las formas de suministrárselo al ganado varían en miles de combinaciones: con granos molidos, como maíz, arroz, hueso de algodón, haba, lenteja, soya y más, todos en diversas porciones de acuerdo a la edad del ganado y si éste es de engorda para producir carne o lechero.

Algunos ganaderos ocupan 5 ó 6 tipos de raciones durante todo el ciclo de desarrollo del animal, pero depende de cada productor, pues algunos tienen 10 ó 20 combinaciones. Para ganado de engorda desde una edad temprana se comienza con una mezcla de 20% grano; 50% silo; 20% alfalfa y 10% rastrojo. En las raciones finales de desarrollo se invierte la dotación en un 60% de grano, pues se requiere más proteína y sólo un 20% de silo de maíz como mero complemento. El restante 20% se aporta con otros nutrientes.

Opiniones variadas de ganaderos es que una hectárea de silo puede dar para que sobrevivan 40 ó 50 cabezas de ganado por un periodo de seis meses. Pero sólo a manera de mantener el ganado para que sobreviva y no para engorda.

Cabe destacar que el silo no representa la principal fuente de alimento, pues se trata sólo de un complemento alimenticio aún en temporada de sequía.

En la actualidad existe gran demanda por este complemento alimenticio elaborado en municipios como Jiménez, Villa López y Coronado. Cada productor elabora de acuerdo a sus necesidades y a las cabezas de ganado.

¿QUÉ ES EL SILO DE MAÍZ?

El término silo comúnmente usado en la agricultura suele aplicarse a las estructuras para almacenar distintos tipos de grano, desde maíz, frijol o arroz. Sin embargo, no se trata de las estructuras para conservación y acopio del grano, sino de un producto hecho por los propios productores agrícolas para alimentar al ganado, tanto para carne o leche.

El producto cobra una importancia adicional en la temporada actual, pues ante la falta de forrajes, se vuelve un suplemento alimenticio nutritivo, más que los esquilmos de desecho agrícola que nunca se habían utilizado en el mantenimiento del ganado y hoy se incorporaron al mercado por la falta de forraje.

Es necesario incrementar los niveles de productividad para una mejor rentabilidad de la ganadería. Por ello la intensificación de la producción aparece como una necesidad.

Intensificar la producción se consigue con mejores pasturas, mayor consumo de concentrados o con forrajes conservados de alta calidad. Los concentrados a base de granos de cereales aparecen como una buena alternativa, pero para disminuir los costos deben ser incluidos otros alimentos, que además de poseer un elevado contenido energético pueden ser producidos en gran volumen, tal es el caso del silaje de maíz.

Éste se utiliza por sus ventajas como el alto rendimiento, la aportación energética es un alimento consistente, de inmediato almacenaje y rápida cosecha con un mínimo porcentaje de pérdidas siempre y cuando se trabaje de forma correcta.

Al respecto, Noel Molina, ganadero y productor de silo, abundó sobre el proceso de elaboración y la definición del producto. "Se le llama silo tanto al recipiente para almacenaje, a la estructura, pero en la cultura de trabajo es el producto derivado de la mata del maíz o que puede elaborarse de alfalfa o sorgo".

El proceso de elaboración consiste en cortar la planta del maíz verde cuando tiene un 30% de materia seca. Esto es posible identificar en base a la experiencia del productor. El proceso de corte se realiza con una máquina "ensiladora", la cual tritura el maíz y éste queda muy fino. Luego se almacena y se procede a compactarlo con tractores.

Es importante señalar que un tamaño de picado muy grande dificultará la compactación, quedando de este modo mayor cantidad de oxígeno atrapado en la masa del forraje, generando finalmente un incremento en la temperatura, una mala fermentación y por consiguiente un producto de mala calidad.

Previo a la fermentación es necesario retirarle el aire porque el oxígeno reacciona químicamente con el grano picado y oxida la materia. Se cubre y sella con plástico para el proceso de fermentado. En esta etapa pueden agregarse sustancias como melaza o enzimas (moléculas de naturaleza proteica), para mejorar la calidad del producto.

El uso de inoculantes (bacteria y enzimas) acelera el proceso de reducción del "ph", por lo tanto se tiene una menor degradación de la materia seca, lo que anulará las posibilidades de desarrollo de hongos y mico-toxinas.

El tiempo para la fermentación puede variar. Depende del tiempo en que se cortó la plata; es decir, la madurez. Un silo de buena calidad está listo en dos meses; sin embargo, el proceso puede tardarse más de un año. Una vez transcurrido el tiempo, el resultado es una mezcla pastosa que varía en color amarillo y tonalidades verdes debido a la fermentación.

Detalla que la experiencia previa del productor es la manera de cerciorarse si la mezcla es de buena calidad; es decir, a simple vista o con el propio tacto. También pueden realizarse estudios de laboratorio para comprobar la calidad, pues una mezcla deficiente puede ocasionar enfermedades en el ganado.

Éstas en su mayoría son problemas digestivos, ocasionados por un incorrecto proceso de fermentación donde los silos no fueron cuidados durante esta etapa, se dejaron a la intemperie o fueron afectados por elementos naturales como la lluvia.

Una de las ventajas del silo de maíz es que conserva las propiedades nutritivas de la planta y tiene el 8% de proteína recomendada para los animales. Aparte conserva minerales y proteínas en el proceso de ensilado, lo que lo vuelve el suplemento más reconocido por los productores y uno de los de mayor demanda en la actualidad.

Durante el proceso de elaboración se tiene una merma del 20%, pues la capa superior de la mezcla se deshidrata.