Parral
Dulce María y Miriam, dos niñas llenas de esperanza...
Dulce y Miriam (derecha) viven con la esperanza de la Navidad que aún no conocen...
Su papá es invidente y la música su trabajo
El Sol de Parral
22 de diciembre de 2010

POR LORENZO GUILLÉN RUIZ



Parral, Chih.- Aislada en una choza ubicada en la parte posterior de la colonia San José, llena de necesidades, vive la familia Silva Cobos. El papá es invidente y sobrevive tocando música con una guitarra en el centro histórico.

Sus dos hijas: Dulce Margarita de un año y medio y Miriam Raquel, de 4 años, no han disfrutado una sola Navidad. Este año su mamá Margarita espera que el Niño Dios les traiga ropa y calzado.

Ahí, bajo el calor de la estufa de leña, vive llena de necesidades la familia Silva Cobos. Pero en un ambiente de armonía y felicidad...

En los límites de la colonia San José --completamente al fondo--, a un costado de un arroyo, la penumbra de la noche deja ver varias casas en proceso de construcción. Y una choza de madera. Bajo un tejaban hay una estufa de leña encendida. Y en torno a ella se cobija la familia.

Luchan por tener una vida más digna. Han logrado que las autoridades los apoyen y ya tienen un cuarto en construcción. "Falta el techo y varios detalles. Pero ya es habitable, nos protege del frío, señala Simón Silva Bustillos.

Simón es una persona invidente y muy popular porque es la única persona invidente que se pone a cantar en el centro histórico, en la calle Colegio.

Con la ayuda que recibe sostiene a sus dos hijas: Dulce Margarita y Miriam Raquel, y a su esposa Margarita. En esta temporada recibieron la visita de sus familiares Jorge y Martina.

En el sector no hay energía eléctrica, agua potable ni drenaje; "hace como un año nos ayudaron las autoridades municipales con el terreno; construimos una casa de madera y "ahí la llevamos", confía Simón.

Reunidos en torno a la estufa de leña, la cual calienta el tejaban que funciona como cocina, iluminados por las llamas que se desprenden, Margarita prepara la cena.

En una banca está sentada Dulce. Enredada entre cobijas. Mientras que su hermanita Miriam juguetea y entra en confianza con los reporteros de El Sol de Parral. Dice que le encandilan los flashazos de la cámara fotográfica...

Al preguntar qué le va a traer Santa Clos, no sabe precisamente de qué se le habla: ¿Juguetes? Juguetes sí. Muñeca no tengo... dice.

La mamá señala que les falta ropa y zapatos. Simón secunda que hace poco les compró unos huaraches a las niñas.

Al despedirnos y abandonar el hogar, se siente el frío de la noche y la penumbra invade el sector. A 50 metros a la redonda no hay signos de vida. Ahí, bajo el calor de la estufa de leña, vive llena de necesidades la familia Silva Cobos. Pero en un ambiente de armonía y felicidad... Llenos de esperanza... ese estado de ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos...