Parral
Un estruendo. Luego se alumbró toda la casa!
Recuerdan el meteorito...
El Sol de Parral
8 de febrero de 2007

MARINA MARTÍNEZ / FOTOS: JAVIER CRUZ.



VALLE DE ALLENDE, Chih., (OEM).-- A 38 años de distancia, cuando cayó el meteorito en este lugar, la gente aún recuerda claramente el revuelo que generó este fenómeno. Atrajo la presencia de científicos e investigadores de varias partes del mundo, a la expectativa de lo que ocurrió un día como hoy, pero del año 1969.

Hoy en día todavía hay gente que continúa en la búsqueda de piedras de lo que, en un inicio se dijo, contenía el meteorito, materiales como diamantes, cristales y oro. Los investigadores siguen llegando. El más reciente fue el científico Daniel Flores Gutiérrez, egresado de la Escuela de Física y Matemáticas del IPN. La caída del meteorito sigue siendo una vivencia que guarda micro-historias y los lugareños aún lo recuerdan.

Don Benedicto Navarrete --de oficio peluquero--, confía en su memoria y comparte las experiencias que hace muchos años vivió. Este hombre tenía en aquel entonces 40 años y de los episodios que aún recuerda expresa: "Yo estaba dormido. Oí un estruendo. Mi cama tenía una tarima de lámina. Entonces, cuando escuché el sonido pensé que me había pegado con la tarima. ¡Pero no! Al día siguiente había llegado mucha gente de diferentes partes del mundo y fue cuando me di cuenta del hecho".

Actualmente Benedicto es uno de los pocos hombres que compra todavía las piedras del meteorito. El precio es de 12 pesos el gramo. Comenta que aún hay gente que se acerca a él para vender piedras. O lo que es más, todavía hay gente que vive económicamente de la búsqueda de uno de los millones de fragmentos.

ENCUENTRO CÓSMICO

En 1969 en el estado de Chihuahua ocurrió un encuentro cósmico que atrajo la atención mundial: un meteorito de gran tamaño penetró a la atmósfera terrestre y se desintegró en miles de fracciones, las cuales se dispersaron sobre la superficie del municipio de Valle de Allende.

Estudiosos y visitantes extranjeros acudieron de inmediato en busca de los fragmentos cósmicos que llegaron a cotizarse a precios muy altos.

Aunque este meteorito ha sido el más famoso de los últimos años, no es el único, pues se sabe de al menos otros cinco. Los dos mejor conservados cayeron en 1896 en la hacienda de Chupaderos y son los que actualmente se exhiben en el Palacio de Minería de la Ciudad de México.

DE LA ÉPOCA COLONIAL A LA CAÍDA DEL METEORITO

Pero Valle de Allende no atrae sólo por los meteoritos. Su tranquilidad, tradiciones, su sabor provinciano, sus viejas casonas y sus huertas nogaleras, son parte de todo lo que suelen disfrutar aquí los visitantes y, desde luego, sus pobladores.

El Valle es un oasis en medio de la llanura semiárida, ya que el cauce del río lleva siempre agua abundante gracias a una serie de manantiales que lo alimentan.

De su etapa colonial Valle de Allende aún conserva numerosas construcciones y casonas en buen estado. De hecho, es la población colonial mejor preservada en nuestro estado.

De todas sus construcciones coloniales destaca la parroquia. Aunque el edificio actual data del último tercio del siglo XVIII, sus antecedentes vienen desde 1574, siendo por lo tanto el templo más antiguo del estado. Se trata de una iglesia de gran tamaño que se encuentra frente a la plaza Principal.

Los 38 años que separan de la sorprendente llegada del meteorito a esta tierra representan todavía una incógnita, pues sus pobladores cuentan las historias que saben de otros, pero también se preocupan por recordar las vivencias y al unísono algo que conmemoran es el fuerte estruendo que la noche del 8 de febrero se registró en un destelló que cruzó el pueblo.

HISTORIAS QUE RECUERDAN...

¿Oiga, Don Benedicto y cómo puede comprobar que una piedra que le traigan efectivamente es parte del meteorito?

--¡Ah, pues muy fácil! Mire, yo tengo una varilla con la que se comprueba la calidad de las piedras, estoy comprando en 12 pesos el gramo y sí hay mucha gente que se acerca. Nada menos aquí tengo una piedra que hace poco me trajeron. La muestra a la cámara de El Sol.

Recuerda que en aquellos días de asombro entre la población mucha gente aprovechó para irse a buscar las piedras. Había gente que se perdía en el cerro buscando, pero el precio que pagaban era muy alto. Por eso, los habitantes especialmente dedicaban días enteros a buscar.

Mientras que Don Benedicto muestra recortes de infinidad de personas que han acudido a él para pedirle información respecto a aquel día del hallazgo. Continúa en sus labores. Tiene fotografías de las piedras. En su establecimiento conserva recortes de gente que ha escrito infinidad de artículos relacionadas con el meteorito.

Personas de diferentes partes del mundo han acudido con Don Benedicto, quien con memoria fresca y hazañas de antaño, no se muestra celoso a la amplia información que tiene. Al contrario. Proporciona las piedras para tomarles fotografías y entrega recortes de escritos que han realizado otras gentes.

Tomando el sol en una de las estrechas calles del vergel chihuahuense, la señora Irma Muñiz Máynez tiene un recuerdo del 8 de febrero del año 1969. Su remembranza es muy diferente a la que expresa Don Benedicto, pues para Irma cuando cayó la fecha no la olvida porque en ese tiempo, tres meses, atrás nació uno de sus hijos.

--¡Tronaron los vidrios y luego se alumbró toda la casa! Con estas palabras describe Irma la vivencia. Confirma que al día siguiente se creó tremenda algarabía justo en el momento que decían lo que había ocurrido y la grandeza del hecho que conmocionó a todo un pueblo.

"Todavía hay gente que va a donde al lugar, dice Irma Muñiz. Así, las micro-historias se van entretejiendo. Hay mucha gente que recuerda con firmeza lo ocurrido hace hoy 38 años, mientras que las nuevas generaciones van conservando la información que sus descendientes les dejan.

Rogelio Baylón comenta que aquél día "se iluminó el cielo del lado de la Ciénega con rumbo al Pueblito. Dicen que el final cayó en la sierra de Almoloya".

Comenta que Saúl Hernández, locutor originario de este municipio que ahora radica en Kansas City, le compuso un corrido a Don Benedicto, donde habla de lo acontecido el 8 de febrero de 1969.

Rafael Medina recuerda el día y manifiesta que hoy mucha gente vive económicamente de aquel hallazgo. Curiosamente a 38 años de distancia la memoria sigue fresca entre la gente.

EN EL MUSEO DE GEOLOGÍA HAY MUESTRAS.

Es importante señalar que dentro de la Sala de Minerales en el Museo de Geología de

México, se ha destinado un área para la exhibición de una colección de meteoritos de México, entre la que de se encuentra un fragmento del meteorito de Allende, que es una de las rocas más antiguas conocidas el mundo, con una edad calculada en 4,500 millones de años, entre las que han caído en el territorio extranjero están fragmentados y que fue uno de los primeros carbonosos estudiados en el mundo.

¿QUÉ SON LOS METEORITOS?

Es un pedazo pequeño de materia sólida llamada "meteroide" que hace contacto con la tierra, cuando entra en la atmósfera la fricción tan fuerte produce una velocidad que hace calentar la superficie del objeto, produciendo un rayo de luz que ilumina a su tránsito la tierra. Si el objeto sobrevive su viaje a la tierra a través de la atmósfera, se le denomina Meteorito.

A 38 AÑOS...

Algunos habitantes cuentan con júbilo el hecho. Otros más se dedican a la compra de las piedras. Algunos más conservan historias que han quedado impresas por investigaciones efectuadas por parte de diferentes gentes que vienen especialmente a recopilar información.

Las nuevas generaciones conservan los recuerdos. Sea cual fuere la historia, hoy en día la memoria de quienes vivieron el este suceso permanece fresca y con absoluta franqueza dicen que les da gusto que el meteorito haya caído en Allende, porque gracias a esto el nombre de esta tierra ha trascendido en el mundo...