Opinión / Columna
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Julio Morales
De Interés Público... "Mujer: obra maestra de Dios"
El Sol de Parral
7 de marzo de 2010
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Cuando Dios empezó a crear a la mujer, ya llevaba 6 días de trabajo más horas extras; un ángel apareció entonces y le preguntó: ¿porqué inviertes tanto tiempo en ella?, El Señor le contestó: ¿viste mi hoja de especificaciones para ella?, debe ser completamente lavable sin ser de plástico, tener más de 200 piezas movibles, todas cambiales y ser capaz de funcionar con una dieta de cualquier cosa y sobras. Tener un regazo en el que se puedan acomodar 4 niños al mismo tiempo, poseer un beso con el cual pueda curar desde una rodilla raspada hasta un corazón roto y todo eso lo hará con sólo 2 manos. El ángel se maravilló de tanto quehacer con tan pocos recursos; ¿sólo 2 manos?, ¡imposible!; y este es solamente el modelo estándar, es demasiado trabajo para un sólo día Señor; espera a terminarla hasta mañana -dijo el ángel- no esperaré, dijo Dios, estoy tan cerca de terminar esta obra favorita de mi propio corazón...
Ella se curará sola cuando esté enferma y trabajará días de 18 horas. El ángel se acercó más y tocó a la mujer diciendo: pero Señor, la haz hecho tan suave... es suave, dijo El Señor, pero también la hice fuerte; no sabes lo que puede aguantar o lograr. ¿Será capaz de pensar? -preguntó el ángel- no sólo pensará -dijo Dios- sino que razonará y negociará. Algo notó entonces el ángel en la mejilla de la mujer y alargando su mano la tocó y dijo, Señor, parece que este modelo tiene una fuga, te dije que ponías demasiadas cosas en ella -El Señor lo corrigió- eso no es una fuga, sino una lágrima; y para que sirve esa lágrima -preguntó el ángel-, y dijo Dios: las lágrimas son su manera de expresar su dicha, su pena, su desengaño, su amor, su soledad, su sufrimiento y su orgullo; esto impresionó mucho al ángel. "Eres un genio Señor -dijo el ángel- pensaste en todo, la mujer es realmente maravillosa"; lo es, -dijo el Señor- la mujer tiene fuerzas que maravillan al hombre; aguantan infinidad de dificultades...
Llevan grandes cargas, pero tienen felicidad, amor y dicha. Sonríen cuando quieren gritar, cantan cuando quieren llorar, lloran cuando están felices y ríen cuando están nerviosas; luchan por lo que creen; se enfrentan a la injusticia, no aceptan un "no" por respuesta teniendo a mano una solución mejor. Se privan de lo necesario para que su familia tenga lo indispensable. Ellas acompañan a la amiga temerosa de acudir al médico; aman incondicionalmente, lloran cuando sus hijos triunfan y se alegran cuando sus amistades consiguen premios; son felices cuando saben de un nacimiento o una boda. Su corazón se rompe al morir una amiga, sufren por la pérdida de un ser querido; sin embargo, resisten cuando piensan no tener más fuerza; saben que un beso y un abrazo ayudan a curar un corazón roto; sin embargo -dijo Dios- la mujer tiene un gran defecto, ¿cuál Señor?, preguntó el ángel; "ella olvida a veces lo mucho que vale".
Yo agregaría a este bello Poema de Autor desconocido, que a muchos hombres nos hace falta cobrar conciencia de la importante participación femenina en el mundo actual. En el marco del Centenario y Bicentenario, están sobre la mesa la desigualdad, pobreza y discriminación de la inmensa mayoría de mujeres mexicanas. A 200 años de abolida la esclavitud y a 100 de las gestas revolucionarias, la seguridad social se redujo al mínimo; sinnúmero de mujeres son violadas a diario y sus cuerpos tratados como mercancía. En Chihuahua, Guerrero, Oaxaca y otros más, la mujer aún debe recolectar y cargar leña, único combustible en 2,5 millones de hogares; sus hijos son presa de la desnutrición y no tienen posibilidad de asistir a escuelas de tiempo completo; hay 13 millones de gente sin agua potable; en 1 de cada 4 de estos hogares, la mujer es único sostén económico; sin embargo, encadenada a prejuicios machistas, se le impide aplicar al máximo su energía y creatividad. Y mientras no se incorpore a la mujer a la actividad nacional de lleno y se siga descuidando su bienestar, este país seguirá estancado.
El evidente malestar que política y políticos han generado, se debe a que no han servido a las mejores causas, ni garantizado el bienestar de la gente; con esto, los hombres demostramos nuestra incapacidad de gobernar y debemos permitir que la mujer intente rescatar a tiempo un país tan extraviado. Dejemos a un lado el machismo; así salvaremos la Obra Maestra de Dios.
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