Opinión / Columna
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Pastor Joel Moreno Ponce
El ruego de un adolescente
El Sol de Parral
20 de noviembre de 2009
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En pasados días fui invitado a participar en una mesa de diálogo en el 30 aniversario de la Secundaria # 31 y el tema por demás interesante: los valores en la familia. En esta mesa de diálogo frente a estudiantes y padres de familia pudimos llegar a conclusiones muy favorables en cuanto al ruego de los adolescentes hacia sus padres: éste se resume en lo siguiente: Es necesario prestar atención y escuchar a nuestros hijos, especialmente en esa etapa llamada adolescencia.
Cuando te pido que me escuches y comienzas a darme consejos, no has entendido lo que te pedí. Solo escúchame.
Cuando te pido que me escuches y comienzas a decirme por qué no debo sentirme de tal manera, pisoteas mis sentimientos. Solo escúchame.
Cuando te pido que me escuches y sientes que debes hacer algo para resolver mi problema, me has fallado, aunque te suene raro. Solo escúchame.
¡Sólo quiero hablar y que puedas prestar toda la atención que puedas! Sé que es difícil en tu mundo lleno de tensiones y de problemas, pero si te es posible, sólo te pido una cosa: sólo escúchame.
Lo único que te pido es que me escuches, y no hables o hagas algo, sólo escúchame.
Yo sé valerme por mí mismo. No soy un inútil. Cuando haces algo por mí, que yo mismo puedo y debo hacer, contribuyes a mis sentimientos de temor e insuficiencia. Pero, cuando aceptas como un simple hecho lo que yo siento, sin importar cuán irracional parezca, entonces puedo cesar de intentar convencerte y dedicarme a comprender lo que hay detrás de tales sentimientos irracionales.
Y cuando esté claro, las respuestas son obvias.
No son tan difíciles las demandas de los adolescentes; se pueden resumir en dos sencillas palabras: ¡sólo escúchame!
¿Qué nos hace falta a los padres para entender la importancia de escuchar con el corazón a nuestros adolescentes? En calidad de pastor he tenido que estar en cientos de funerales y en muchos de ellos he escuchado a padres desesperados gritar: "si tan solo le hubiera escuchado, tantas veces que quiso hablar y platicar conmigo y nunca tuve tiempo" el ruego de los adolescentes es el mismo de todas las épocas.
Quizás esta es la razón por la que es tan eficaz la oración; porque Dios escucha en silencio.
Todo tiene su tiempo...
Tiempo de callar y tiempo de hablar.
(La Biblia en el libro de Eclesiastés capítulo 3 y versos 1 y 7).
¡Cuando tus hijos sean adolescentes es tiempo de callar y tiempo de escuchar!
pasjoelmo@hotmail.com
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