Opinión / Columna
|
Ing. Adalberto Gutierrez Chavez
Trabajar para la humanidad, sinónimo de humildad y grandeza
El Sol de Parral
7 de noviembre de 2009
|
Es satisfactorio tener en el pensamiento y en el corazón, el agradecimiento, la confianza y sobre todo el amor a una persona, que posee el don de gentes, o sea que es capaz de brindar calor humano. Esta cualidad es base para la estructura y la continua formación del mundo. Es difícil que las palabras alcancen en todos los casos para expresar gratitud, reconocimiento, amor...
En esta ocasión quisiera brindarle un reconocimiento a Luchita, secretaria por algunos años del licenciado Jesús Quiñones Jasso. En esta etapa de su jubilación, siga engrandeciendo su vida. Le deseo lo mejor.
También aprovecho para enviar un saludo muy afectuoso a Margarita, quien queda ahora en lugar de Luchita, quien con su trayectoria profesional va a hacer un buen trabajo en el tan valioso ámbito periodístico. Enhora buena.
Cambiando un poco de tema y en relación al análisis de Andrés Canales Leaño, director de la revista "Tierra Fértil" escribe de Norman Borlaug, uno de los más grandes científicos agrícolas que contribuyó a la creación de una serie de variedades de plantas de gran rendimiento, que evitaron una hambruna que hubiera cobrado unos mil millones de vidas en la segunda mitad del siglo XX, según estimaron los expertos. Se dice que nunca tuvo entre sus propósitos ser considerado un héroe, sino que su mente y sus afanes estuvieron enfocados solamente a lograr a través de la ciencia, que el campo produjera más y mejores alimentos para el ser humano. El 12 de septiembre de este año, perdimos a este hombre, profesor distinguido en la Universidad Agrícola y militar de Texas, en College Station. También recibió el premio Nobel en 1970, entre sus más destacadas distinciones. Según apreciaciones de la ONU, actualmente afrontamos otra crisis alimentaria a nivel mundial, esto nos crea la necesidad de nuevas tecnologías, nuevos cambios en la ciencia y en el pensamiento tenemos que enfrentar los seres humanos en estos tiempos. Nuestro planeta está hambriento de personas que se conduzcan con generosidad, entero compromiso hacia su raza, y me refiero a la raza humana.
Columnas anteriores
Columnas anteriores