Opinión / Columna
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Florentina Villalobos
Carta a los Amigos... La cortesía y los buenos modales
El Sol de Parral
7 de noviembre de 2009
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Según algunos estudiosos, la cortesía y la delicadeza en el trato con nuestros semejantes tienen un efecto positivo en la salud, en el trabajo y en la familia.
Estoy convencida de que ustedes han vivido alguna de las siguientes experiencias:
a).- Sostiene la puerta para permitirle el paso a otra persona y ésta no le da las gracias.
b).- Trata de disfrutar de alguna obra de cine o en el teatro y el timbre de los teléfonos celulares le arruina la velada.
c).- La luz del semáforo se pone en verde y en menos de una milésima de segundo los conductores que están detrás de usted le tocan la bocina.
d).- Va a un restaurante y una persona de la mesa de enfrente, usa un palillo para limpiarse los dientes.
e).- Entra en una tienda y la persona que lo atiende está masticando chicle.
Si observamos estos hechos por separado, nos parece que no tienen importancia. Pero, ¿de veras son tan inofensivos? De acuerdo con una encuesta televisiva, el 79% de los entrevistados opinó que actualmente la falta de cortesía, la ausencia de buenos modales y el comportamiento desconsiderado de muchas personas, es un mal muy serio.
La ausencia de cortesía es una epidemia que amenaza con acabar con lo que le queda de la civilización. Los actos de rudeza, que observamos o que sufrimos, van dañándonos poco a poco.
La cortesía, la consideración y el tacto, han sido llamados "El aceite que lubrica la gran Maquinaria Social", y que nos permite actuar en paz y armonía. Decir por favor y dar gracias; bajar la voz para no perturbar la concentración y la tranquilidad de las personas.
Poner la basura en su lugar, demuestran interés en el bienestar de la comunidad.
Se ha comprobado que la rudeza, la vulgaridad y la falta de cortesía en el trabajo, afectan la productividad. En un estudio llevado a cabo entre ochocientos participantes, más de la mitad admitió que después de un contratiempo, debido a la vulgaridad de un compañero, perdieron tiempo pensando en el incidente.
Este relajamiento en los modales puede deberse a varios factores. En muchas familias los padres están ausentes gran parte del tiempo, durante los años de formación de sus hijos y crecen con la televisión como niñera. Muchos programas recurren a la grosería y a la vulgaridad.
El Internet tiene mucho que ver con el abandono de los buenos modales, porque las personas se acostumbran a tratar con una pantalla, no con seres humanos.
La repetición constante de un comportamiento vulgar, es algo que en muchas ocasiones lo consideramos como normal. La consideración y el respeto son la base de los buenos modales.
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