Opinión / Columna
 
Mario Alberto Gaytan Urbina 
Necesitamos 25 mil millones de pesos A.C.
El Sol de Parral
3 de noviembre de 2009

  El desfalco nacional, que obliga a recaudar 25´000,000,000 de pesos a través del aumento del impuesto al valor agregado (IVA) y del impuesto sobre la renta (ISR) puede muy bien ser recuperado si se controla la evasión de impuesto de las grandes empresas y de los bancos. Sepa usted que la Auditoría Superior de la Federación reporta un monto de 149 mil millones de pesos como devoluciones de impuestos anuales que se hacen a favor de los contribuyentes. Que las devoluciones de impuestos se encuentran altamente concentra¬das a diez grandes "contribuyen¬tes" a quienes se les devolvieron cerca de 17 mil millones, lo que equivale cerca del 15 por ciento de la recaudación to¬tal efectiva. Y como dice Pitágoras: "149 son más que 25", entonces, los 25 mil millones faltantes, se pueden compensar con los 149 mil millones que se evaden.

¿Cómo lo hacen? Resulta que las grandes cantidades de dinero acumula¬das por las Fundaciones A. C., en donaciones, colectas, actividades deportivas, culturales, etc., se reportan como si fuera una aportación propia, misma que se deduce de sus impuestos, en monto suficiente, como para que hasta tenga saldo a favor, recibien¬do inclusive dinero de nuestros impuestos por este concepto. Los anuncios publicitarios claramente se desviven por solicitar ayuda para una labor altruista de alguna Fundación "filantrópica" o de "asistencia social". Si una empresa, mediante una fundación creada por ésta, realiza donativos económicos a una labor de beneficencia pública, éstos son deducibles de impuestos. Por cada peso destinado a la asistencia social, paga un peso menos de impuestos.

Así que nuestros 10, 20, ó 50 pesos donados, aparecen como apor¬tación de las grandes empresas, por esas colectas para una causa "altruista", obtienen un recibo deducible de impuestos, pero a nombre de la empresa, no de cada donador, con lo que ésta puede deducir esa cantidad de los impuestos que debe pagar.

Todo lo que se dona es dinero que el gobierno deja de recibir por concepto de impuestos, y que se debían destinar a obras y servicios a la ciudadanía. Pero por el contrario, pareciera que enriquecen más a los ya de por sí millonarios empresarios que aparte obtienen publicidad gratuita y reconocimientos por su altruismo -que pagan otros-.

La versión ro¬mántica, de que se trata de una acción social altruista pura, es simplemente un buen negocio: deducir grandes cantidades de impuestos, de¬bido a esos "generosos" donativos. Sin embargo, en todo ese bien planeado proceso de hacer negocio con la gente que desgraciadamente su¬fre de alguna discapacidad, necesidad, pobreza o enajenación. Si tomamos en cuenta que en nuestro país sólo se recauda el 60 por cien¬to de los impuestos; es decir, exis¬te una evasión fiscal del impues¬to sobre la renta del 40%. Agréguele la devolución del 15 % a las grandes empresas. Estamos subsidiando a los ricos que ya lo son, con nuestros impuestos que sí pagamos los cautivos, los que sudamos para mantener un sistema explotador y marginal.

Si en México no alcanza el presupuesto, es por una mala administración, aunque los platos rotos los paguemos los de abajo.


 
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