Opinión / Columna
 
Patricia Acosta de Mendoza 
Páginas Sueltas... La muerte representada en "Las Calaveras"
El Sol de Parral
2 de noviembre de 2009

  La picaresca mexicana la reconoce en su lenguaje popular de diferentes maneras: la parca, la calaca, la pelona, la flaca o la huesuda.

Consecuencia natural del desgaste de los organismos o castigo creado por Dios para los pecadores que comieron del fruto prohibido del Edén, la muerte es misterio cuyo velo al paso de los siglos no se ha logrado descorrer.

El dos de noviembre, Día de Muertos, México es escenario colorido de múltiples fiestas y tradiciones que no ha dejado de hacer de la muerte motivo de jolgorio. A pesar de ese algo desconocido que produce temor, el mexicano se ríe de sus propias desgracias. Este día es de recuerdo luctuoso hacia el ser querido que ha marchado, pero es fecha también en que el dolor y el llanto se mezclan con la ironía con que los vivos retan a la muerte con burlas y hacen mofa de sus propios temores con bromas y juegos de muerte recubiertos de picardía.

Tal es el caso de las Calaveras Literarias, una tradición que para nada está en riesgo de extinción. Dedicadas a los amigos y a los otros, sólo en el Día de Muertos las calaveras, antiguamente llamadas "panteones", son la escritura en verso cuya característica peculiar es que constituye una oportunidad para expresar lo que se piensa acerca del otro o de los otros, de espacios, funciones o cosas, de un régimen del pasado y del presente. No es fácil decir lo que uno piensa de los demás, por eso se dice que las calaveras constituyen una forma de literatura valiente.

Esta forma de escritura se desarrolló desde el siglo XIX y narra de forma graciosa algún suceso relacionado con la muerte de cierto personaje que bien puede estar vivo. Las calaveras escritas en esa época comenzaron a ser censuradas por los gobiernos en turno, debido a que muchas de ellas sirvieron como crítica a los funcionarios, ya que manifestaban la inconformidad que imperaba entre los gobernados, mismas que publicaban en hojas sueltas, en periódicos o revistas y se vendían al público el 2 de noviembre.

Después de ese gran movimiento de masas e ideas que fue la Revolución Mexicana, arreció el control de escritos sobre la vida política y, como consecuencia, las calaveras abundaron para personajes famosos con Diego Rivera, Tata Nacho, Rodolfo Gaona, Joaquín Pardavé, Guty Cárdenas y otros. Las simpáticas y muy variadas formas que los mexicanos hemos encontrado para representar a la muerte a través del tiempo, la han transformado de opaca y triste, en una imagen coqueta, alegre, bromista, hábil divertida y sarcástica, retomando en nuestros días la costumbre de valernos de ellas para manifestar nuestro descontento con los funcionarios del momento... aunque algunos tergiversan la intención y las convierten en odas de alabanza... ¿o lambisconería?... para contrarrestar los efectos de las demás.

Viéndola de cualquier manera, la muerte es realidad y misterio en cómo acaba la vida terrenal. Si hay algo en "el más allá", sólo quienes cruzan el umbral lo han de saber. Mientras tanto... ¿acaso vale la pena saberlo ahora, cuando podemos honrar a nuestros muertos y reírnos a carcajadas de la huesuda calaca, mientras más lejos la creemos de nosotros?

Correo Electrónico: pachikel@yahoo.com.mx


 
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